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Delirante versión de la Segunda Guerra Mundial

Por Enrique Fernández Lópiz

En el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, durante la ocupación alemana en Francia, Shosanna Dreyfus (Mélanie Laurent) es testigo de la matanza de su familia a cargo del coronel nazi Hans Landa (Christoph Waltz). Tras huir a París, Shosanna cambia su identidad y se convierte en propietaria de un cine. Lejos de Francia actúa un comando de soldados judíos que se hacen llamar “Los Bastardos”. El grupo es instruido por el teniente Aldo Raine (Brad Pitt) para minar a los alemanes, atacando objetivos militares diversos con tácticas poco ortodoxas, que incluye las técnicas silvestres de los indios norteamericanos. La operación más importante que pretenden Los Bastardos, se ha de llevar a cabo con la ayuda de una actriz alemana colaboracionista (Diane Kruger), en una misión que pretende acabar con los jefes del Tercer Reich en el cine donde también Shosanna busca vengar a su familia.

Malditos bastardos es una película en la que Quentin Tarantino traza su propia Historia sobre la Segunda Gran Guerra, imaginando tramas, episodios, personajes de ficción pero creíbles, donde mezcla la guerra europea con un poco de Western. De hecho, la película tiene rasgos del western clásico a lo Ford o Eastwood, que llega a incluir en sus inicios la banda sonora de la mítica El álamo (primera versión). Pues bien, en esta urdimbre acontece un final imprevisible que muchos habrían deseado para esa cruel contienda que fue la Segunda Gran Guerra, en una loca pero divertida resolución del conflicto más importante en la Historia de la humanidad hasta hoy. Un falseamiento de la Historia delirante e hilarante, divertido y emocionante, que incluye cabelleras cortadas a los nazis por un descendiente de comanches y sus correligionarios (Pitt y Cía.). ¡Ah! Y gran puesta en escena.

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Guión genial de Tarantino, fotografía brillante, interpretaciones superlativas de todos, donde destaca el maligno coronel alemán Hans Landa genialmente interpretado por Christoph Waltz que conseguiría el Oscar y el Globo de Oro al mejor actor de reparto en ese año de 2009 con toda razón y mérito. De hecho, cuando hace su aparición en la pantalla Waltz con su carisma y su sonrisa sarcástica, la película se entrega a su omnipresente presencia, a la tensión y la angustia que provoca su sagacidad maligna y su sadismo solo vengado por Pitt al final del film. Waltz interpreta genialmente el arquetipo del Villano en su más pura esencia de malo, pero que muy malo: ¡malísimo! Waltz es en este film el auténtico maestro del reparto de esta peli cuyo original título es: Inglourious basterds. Claro que Brad Pitt cumple sobradamente en su papel; Mélanie Laurent está muy bien y muy linda; Diane Kruger está excelente y elegante; Michael Fassbender estupendo; Daniel Brühl genial; Eli Roth convincentemente silvestre; y así el resto del reparto. Pero olvídense, la medalla de oro actoral de esta película pertenece por méritos propios a Christoph Waltz.

En 2009 obtuvo los siguientes Premios y nominaciones: Oscar: Mejor actor de reparto (Christoph Waltz). 8 nominaciones. Globo de Oro: Mejor actor secundario (Christoph Waltz). 4 nominaciones. Premios BAFTA: Mejor actor sec. (Waltz). 6 nom., incluyendo mejor director. Festival de Cannes: Mejor actor (Christoph Waltz). Premios David di Donatello: Mejor film extranjero. Asociación de Críticos de Los Angeles: Mejor actor secundario (Christoph Waltz). 3 Critics’ Choice Awards: Actor secundario, guión original y reparto. 10 nominaciones. Círculo de Críticos de Chicago: Mejor actor secundario. 5 Nominaciones.

En fin, diálogos perfectos y un despliegue de visual y musical de gran calado, una recreación de nuestra Historia reciente, una deliciosa charada donde algunos dicen que quien mejor se lo pasó fue el propio Tarantino. Véanla y pasen un buen rato.

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