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Deadpool

Por Alejandro Arranz

-El super-anti-héroe más gamberro, chiflado y autoconsciente de la casa de las ideas ha dejado caer su culo en la gran pantalla. Deadpool son dos rombos irresistibles y alocadamente fantásticos.
-La película se rie del cine, del género superheroico, de las enfermedades, de los muebles de IKEA y de casi cualquier cosa. Y lo importante es que Tim Miller ha abierto la puerta a un nuevo cine de superhéroes dentro de las grandes franquicias.

¿Que habéis dicho? ¿Qué no conocéis a Tim Miller? ¿Pero que tiene un nombre guay? Sí, también es un tío guay. Y os va a caer aún mejor cuando hayáis visionado su primer largometraje. Pero bueno, Miller ya había hecho sus pinitos en el cine, más concretamente en el género de la animación, gracias a un par de cortos que dirigió (Rockfish, Aunt Lisa, etc) y a una colaboración como guionista que le hizo optar al Oscar. Esto último fue con el corto Gopher Broke, donde colaboró con el director Jeff Fowler. Aparte de esos trabajos, ayer mismo vi el corto con el que entró en la lista de gente a tener en cuenta, se llama “Iron Man, Hulk & Spiderman”. Creo que he llamado vuestra atención, bien, va de esos tres tíos tan guays dándole de tortazos a unos robots. Y lo más curioso es que cuando lo vi me quedé sorprendido, ya que la escena de pelea tiene un parecido muy claro con Avengers de Joss Whedon, a pesar de que el corto es de 6 años antes. Así que supongo que Tim Miller también es el tío que le valió a Avengers una de las escenas más guapas y emocionantes, ahora…¿A que mola aún más Tim Miller aunque sea calvo? Bien, Deadpool es la promesa que se hizo a los fans, una promesa de fidelidad, sangre y chistes obscenos. Es borrar Orígenes Lobezno de nuestra mente y a ser posible borrar Green Lantern (aunque es difícil). Es una declaración de intenciones de que el cine de superhéroes se puede hacer de otras formas. Deadpool es la hostia, dejen de leer y vayan a ver una cochambrosa película de violencia y palabrotas, que viven en el siglo XXI. Porque si una película la censuran en un par de países y un blog cristiano la considera pecado, lo menos que podemos hacer es darle a los cabrones que la han hecho nuestro sueldo mensual.

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Empezaré hablando de un tema escabroso. Puesto que se ha dicho que no se estrenan copias en VOSE en nuestro país, quiero romper una lanza a favor del doblaje de la película (que yo escriba esto es casi hecho histórico). Aunque no esté a la altura del original, no hay una masacre lingüística en la traducción, ya que muchos de los chistes de la versión original están relacionados con la cultura popular americana. De este modo se han modificado para ser comprensibles por el espectador español. Y por favor no me empiecen ahora a escribir comentarios insultantes pedazo de capullos “haters” o personas de latinoamérica que se ríen de nuestro “Lobezno” (Wolverine) cuando ustedes tienen al denominado “Guasón” (Joker); miren el lado bueno, se ven las dos versiones y disfrutan de doble ración de gags. Dicho esto, desde los descacharrantes créditos iniciales hasta la pícara escena final (tras TODOS los créditos) el filme de Miller es un auténtico, glorioso y absurdo caos que se disfruta con cada uno de los sentidos (no piensen mal, pervertidos). Deadpool es un antiheroe que siempre ha sabido que se encuentra en un cómic y por tanto en esta ocasión sabe que está en su propia película. No son rupturas de la cuarta pared, son chistes sobre las rupturas de la cuarta pared y esto también sirve para satirizar Hollywood, Marvel, DC, el cine de acción moderno y cualquier cosa que se le pase por la cabeza a un personaje que lleva siendo el favorito de muchos desde hace dos décadas. Por el amor de dios, si hay hasta un maldito chiste de aguacates.

Tim Miller y el dúo de guionistas Rhett Reese-Paul Wernick (Bienvenidos a Zombieland) saben lo que tienen que hacer, no están creando The Dark Knight, su película es diversión sin pretensiones, una comedia auto-referencial (o auto-paródica si lo prefieren), un jocoso y malhablado método de transgresión que hizo que durante un tiempo me doliera la garganta de reír. Porque a pesar de ser un producto de entretenimiento tiene a favor dos virtudes increíblemente poderosas. En primer lugar su estilo único, incluso aunque Kick Ass y Super de James Gunn sean cine de superheroes gamberro y para mayores de 18, Deadpool va más allá y lo hace dentro de un universo cinematográfico totalmente establecido en sus formas, cambiando las reglas a su antojo. Ahí llega la segunda virtud, el filme es relevante para el género, ha desencadenado que vayamos a ver otras películas de superhéroes para adultos en un futuro próximo. Miller (no T.J. Miller, ese es un inútil) ha logrado que se hiciera oficial lo que yo llevo pidiendo años, una película de Lobezno con calificación R. Estoy cansado de ver a un sanguinario antiheroe como Wolverine tirando villanos a piscinas, quiero ver una película fiel al personaje, aunque los chavales no puedan ir a verla (en realidad irán aún más). Volviendo al tema, la cinta se pasa volando, entre escenas de acción y bromas varias (prestando más atención al permanente humor que a la acción), y seguramente tenga el honor de ser una de las historias sobre los orígenes estructuradas con más ingenio y sentido del ritmo. Quizás uno de los mayores problemas sea que en general los secundarios no son ni de cerca tan interesantes y carismáticos como el protagonista (el taxista es una clara excepción), y en especial el villano, no está a la altura de Deadpool, es flojo, dice la misma frase a modo de leitmotiv y poco más, no tiene sustancia, atractivo ni un traje molón que pueda llamar la atención. Aparte de eso me molesta de sobremanera la última localización, es una decisión tonta e innecesaria elegida para la típica explosión gigante, como si la película necesitara una; por otro lado la pelea final (muy bien coreografiada) daba para más. Por último me queda hablar del soundtrack de Junkie XL, una selección de canciones de los más marchosas y “míticas” que nos estimulan (de nuevo no, pervertidos) durante toda la película, incluido el fabuloso “Rap de Deadpool”.

Tim Miller debuta con una película explosiva y dispuesta a cambiar las reglas del juego. Lasciva, grosera, negra, chabacana y violenta. Una joya única que destroza fórmulas, cánones, clichés, normas y todo lo que se le ponga por delante. Reynolds se revela como un Deadpool a la medida, cuyas dotes interpretativas se ven claramente favorecidas por la “lycra” roja. Sólo me queda recomendarles que sigan las instrucciones que el actor dio en su cuenta de twitter y vayan a partirse el ojete junto a Deadpool. De lo contrario Hello Kitty se llevará sus almas.

Alejandro Arranz

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