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De padres e hijos

Por Jorge Valle

«Someday my pain will mark you. Harness your blame and walk through» (Algún día mi dolor te marcará, aprovecha tu culpa y da un paso adelante). Así comienza The Wolves, la canción de Bon Iver que suena justo en los instantes finales de Cruce de caminos y que se extiende durante gran parte de los títulos de crédito. Una frase que perfectamente podría estar en boca de Luke (Ryan Gosling), un motorista que de pronto descubre que tiene un hijo de tan solo un año, o de Avery (Bradley Cooper), un agente de policía cuya ambición le lleva a presentarse a Fiscal del Distrito. Ambos, a pesar de pertenecer a mundos totalmente distintos, comparten un amor universal: el de un padre por un hijo. Y su dolor, su culpa, sus errores, parecen condicionar de manera irremediable la vida de sus vástagos, que tienen que soportar y aceptar la pesada carga que para ellos suponen las decisiones de sus progenitores. O al menos esa es la idea de la que parte el director norteamericano Derek Cianfrance para presentarnos su nueva y esperada película tras la interesantísima Blue Valentine.

Dividida en tres partes diferenciadas tanto visualmente como narrativamente entre sí, Cruce de caminos nos presenta a distintos personajes –cada uno protagonista de una parte- cuyos caminos chocan de forma irreparable, alterando así el destino de sus vidas. La primera tiene como centro a Luke, un personaje que le viene como anillo al dedo a un Ryan Gosling que ya sabe lo que es interpretar, y con sobresaliente, a un hombre de pocas palabras y mirada profunda tremendamente herido en su interior (Drive). Su terrible soledad sólo es aliviada por el cariño de su hijo Jason, fruto de una noche de pasión con su examante Romina (Eva Mendes). Luke tan sólo quiere ser su padre, pues él no tuvo al suyo y no quiere que su propio retoño acabe como él. Sus lágrimas en el bautizo de Jason denotan su profunda tristeza, una frustración que le llevará a atracar bancos para poder mantener a su familia.

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Su camino pronto se cruzará con el de Avery Cross, interpretado por un contenido Bradley Cooper capaz de imprimir a su personaje una profundidad admirable –el propio Cianfrance tuvo que rescribir el guión tras ver la actuación de Cooper, proporcionando a su personaje muchos más matices que en el libreto original-. Avery es un policía honrado rodeado de agentes corruptos, entre los que destaca el enigmático Deluca (Ray Liotta), quien pondrá a prueba la integridad y honestidad del todavía joven agente. Su evolución está perfectamente marcada por Cianfrance y reflejada por Cooper, que está perfecto tanto en los momentos de gran dramatismo –su último encuentro con Jason o su pelea con su hijo- como en los de desconsuelo y soledad, en los que el director suele repetir el mismo motivo visual siguiendo a los protagonistas por la espalda para remarcar aún más su pesadumbre. Convertido de la noche a la mañana en un héroe local, Avery intentará aprovechar su recién adquirido prestigio para ascender en el cuerpo de policía. Su ambición por ganar notoriedad y poder hará tambalear sus convicciones más firmes y sus sentimientos acerca de su mujer Jennifer (Rose Byrne) y su hijo AJ (Emory Cohen).

Es precisamente en este último en el que recae el protagonismo de la tercera parte de Cruce de caminos, quizá la menos interesante pero a la vez más necesaria. Esta vez el camino de AJ se cruzará con el de Jason (Dane DeHaan), y ambos descubrirán que su personalidad, su forma de ser y de pensar, sus frustraciones y sueños, están fuertemente condicionados por sus padres, en este caso por la ausencia de ellos. Cianfrance sólo necesita un gesto y una mirada para definir a sus personajes y las complejas relaciones que se desarrollan entre ellos, y nos regala una historia desgarradora e inteligente, que mezcla sutilmente violencia y belleza, tragedia y esperanza, y que enfrenta a héroes y anti-héroes en su misma búsqueda de ser hombres de bien, de alcanzar un buen estatus dentro de la sociedad. The place beyond the pines también nos demuestra que el pasado no se puede olvidar, pues nuestros éxitos y, sobre todo, nuestros fracasos nos acompañarán durante el resto de nuestra vida.

Todos los personajes, tanto los protagonistas como los secundarios, emanan una fuerza trágica que recorre la película de principio a fin, sin que sobre ni falte ni un minuto a pesar de su largo metraje. Y es que la sensación que produce Cruce de caminos tras su visionado es la de verdadera maestría: en el complicado y elaborado guión que describe perfectamente a unos personajes con los que terminamos identificándonos –su tragedia está movida por unos sentimientos universales que todos conocemos-, en la belleza casi poética que Cianfrance imprime a cada plano, en un montaje que combina momentos frenéticos y agobiantes con otros más lentos pero igualmente relevadores, en ese final tan esperanzador como demoledor. Y una prueba más para calificar de maestra y genial la obra de Cianfrance, aunque no se necesiten más argumentos, la encontramos en su principio y su final: Cruce de caminos comienza con un plano secuencia que sigue a Luke, de quien sólo podemos ver su espalda hasta que se monta en su moto y la cámara nos muestra el magnético rostro de Gosling. Y termina con otro plano totalmente diferente; esta vez la cámara permanece inmóvil y nos hace testigos de la compra de Jason de otra moto, distinta a la de su padre en la forma pero idéntica en el significado. Y montado en ella se pierde en la lejanía, probablemente en aquel lugar más allá de los pinos del que habla el título original. De nuevo, la aceptación de un destino que parece estar escrito desde hace varias generaciones, como si de una tragedia griega se tratase, y la constatación de la idea de que nuestras decisiones marcan para siempre no sólo nuestro camino, sino también el de todas las personas que se cruzan en él.

Comentarios

  1. Lourdes Lueiro

    Buenísima crítica Jorge, no vi la película, pero me has creado unas ganas inmensas de verla; desde luego Gosling es un actor perfecto, uno de los mejores que existen actualmente que segurísimo que llegará tremendamente lejos, sabe escoger genial sus papeles, y lo hace siempre de 10, en Blue Valentine estuvo maravilloso, para mi la mejor interpretación de su carrera (aunque como película me quedo de lejos con ”el diario de Noa”) y quizás una de las mejores interpretaciones de la historia actual, aunque sea mucho decir. En cuanto pueda veré Cruce de caminos a ver que tal. Un saludo y enhorabuena por tu estupenda crítica!!

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