Image Image Image Image Image Image Image Image Image

De óxido y hueso, memorias de un chandalero

Por Manuel G. Mata

Siempre he defendido a capa y espada al cine francés como el mejor cine de Europa, tal vez el más independiente o tal vez el que mejor sabe protegerse, y uno de los hombres clave que me hacen pensar esto es el cineasta parisino Jaques Audiard.

Tras la magnífica y descomunal Un prophète el genio francés volvió a la carga adaptando la novela    Rust and Bone, de Craig Davidson , y dándole el título francés De rouille et d´os. Dado que no he leído la novela no puedo juzgar si la adaptación a la gran pantalla ha sido buena, no obstante, la cinta como tal, es una producción notable.

Como en la película antecesora, así como en la antecesora de ésta, la también genial De battre mon coeur s’est arrêté (De latir mi corazón se ha parado) el protagonista de la cinta es un perdedor que se gana la vida como puede, en este caso nos encontramos con Alí (Matthias Schoenaerts) un chandalero buscavidas que se traslada a la ciudad en la que vive su hermana con una mano delante y otra detrás, y  de propina un regalito inesperado, su hijo de cinco años. Alí consigue trabajo como portero de discoteca, ya que ha sido aficionado a deportes de contacto y además los ha practicado con frecuencia a lo largo de su vida, lo que le hace tener un cuerpo hercúleo y adecuado para ese tipo de trabajo. Allí conocerá a (Marion Cotillard) una domadora de orcas que se bebe su vida. Es en ese punto, cuando los personajes se han conocido, es cuando estallan los diferentes conflictos que les cambiarán a ambos la vida (en este punto tengo que decir que el director ha sabido llevar a buen puerto la cinta, ha presentado a los personajes, nos los ha mostrado tal y como son, y ahora vamos a descubrir qué es lo que quieren) para bien o para mal.

deoxidoyhueso2

El desarrollo de los acontecimientos se sucede con fluidez, tal vez el drama que persigue a Alí es más entretenido desde el punto de vista narrativo, no obstante la desgarradez que contiene la trama de Stéphanie hace que tengamos un choque de conflictos e intereses bien distintos, pero realmente estremecedores en ambos casos. El frágil mundo que ambos se están construyendo choca, pero de una manera positiva, y entre ambos surge una química que tal vez no comprenden bien del todo, pero que está ahí.

Bien es cierto que la película, una vez que alcanza el clímax, pega una especie de bajón. Lo que vemos no se hace tan atractivo, tal vez es igual, pero tras la exaltación de la primera parte tenemos ahora una visión más clara de lo que pasa. No disgusta, no se deja cabos sueltos y los momentos previos al desenlace son magníficos. Puede que el desenlace se aleje a años luz de todo lo vivido anteriormente, al menos yo lo he notado así.

Desde el punto de vista técnico, la película es irreprochable, no se recrea en espectaculares movimientos ni en una puesta en escena maravillosa, pero cumple a la perfección con lo que tiene que hacer (magnífica la fotografía en la escena de la playa) de una manera notable además. No se hace larga a pesar de desinflarse a veces, posee una gran banda sonora y cuenta con un elenco de lujo, que sabe manejar con soltura el rol que desempeñan cada uno de sus personajes, muy en especial tanto el de nuestro el protagonista y su familia (magistral el pequeño Sam (Armand Verdure) y más aún su tía Anna (Corinne Masiero)) como el de la protagonista femenina (actuación digna de elogio la de la guapa francesa).

Una buena cinta, tal vez no la mejor del director, pero merece la pena verla.

Manuel G. Mata

Comentarios

  1. Jorge Valle

    A mí me pareció estupenda, en todos los sentidos. La facilidad del director para mezclar violencia y belleza, las actuaciones de Cotillard (no pude quitarle los ojos de encima en toda la película) y Schoenaerts, la fotografía y la música…
    Y totalmente de acuerdo contigo en cuanto al cine francés que, quizás junto al danés, sean de lo mejorcito que hay ahora mismo en Europa.

Escribe un comentario