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Damon un gran marciano de la mano de Scott

Por Enrique Fernández Lópiz

Tras la llegada a Marte de una misión tripulada, el astronauta Mark Watney (Matt Damon), es dado por muerto tras haber sufrido la comitiva un una terrible tormenta de arena. De esta forma, Watney es abandonado por la tripulación que pone rumbo de vuelta a la Tierra. Pero el asunto es que Watney sobrevivió y ahora se encuentra, atrapado y solo en el terrible y hostil planeta rojo. Con apenas víveres y suministros, Mark sin embargo no se da por vencido. Provisto de un gran ingenio, sus habilidades y conocimientos sobre botánica, se enfrentará a obstáculos aparentemente insuperables, como el abastecimiento de comida criando el tubérculo de papa en tierra marciana. Además de su inteligencia y preparación, Mark posee un gran sentido del humor, que resultará ser esencial y fuente principal de fuerza para el personaje. Es de esta manera como, obstinado en seguir con vivo, ingeniará un plan aparentemente demencial, para ponerse en contacto con la NASA, comunicar con la Tierra y transmitir que está allí, a la espera de noticias y de ser rescatado.

El director Ridley Scott hace una gran dirección de esta película, con el drama de un superviviente en tierra hostil. Como escribe Rodríguez: Scott consigue en este alarde cinematográfico conjugar varios verbos a la vez: entretener, fantasear, emocionar, instruir y esperanzar”. Guión magnífico de Drew Goddard, adaptación de la novela debut del exitoso escritor californiano Andy Weir, The Martian, inicialmente auto publicada en su página Web en 2011, luego en Amazón por 99 centavos, y finalmente editada en 2013 por Crown Publishing, llegando a ser todo un best-seller.

Música excelente, turbadora a veces, y sinfónica; simbólica y fuerte, entregada a la causa del náufrago en Marte, música de Harry Gregson-Williams. En el film se incluyen algunos éxitos de música disco (https://www.youtube.com/watch?v=iqyDyXySaZc) y otras de entre las que subrayo este tema que tanto amo de David Bowie: Starman, que podéis escuchar aquí. Enorme fotografía de Dariusz Wolski y gran puesta en escena que hacen muy creíble el planeta Marte.

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El rodaje de este film comienza en 2014 en Budapest, en los estudios Korda, el más grande del mundo, idóneo para construir con holgura un paisaje de Marte que incluyera el habitáculo y el lugar de despegue de la aeronave; concretamente se hizo en el escenario 6, insonorizado. Las escenas más generales y panorámicas del paisaje se rodaron en Jordania. Creo importante que sepamos que la NASA fue un participante principal como asesor y consejero a lo largo del proyecto, desde el guion hasta el rodaje.

El reparto es de primer nivel, como no podía ser de otro modo en una producción de este calibre; pero también se puede decir que gran parte del peso actoral recae en la figura estelar de un enorme Matt Damon que da el “do de pecho” con un registro actoral de primer orden y matices muy variados en su difícil interpretación del primer marciano de la Historia. Un Damon como dice Rodríguez: … sencillamente imbatible y con un control absoluto del pequeño hueco que deja lo trágico para colar lo cómico, transmite optimismo, esperanza y hasta fe en las patatas y en la ciencia.” Pero están geniales también actores y actrices de primera fila como Jessica Chastain, Kate Mara, Chiwetel Ejiofor, Kristen Wiig, Jeff Daniels, Sebastian Stan, Mackenzie Davis, Michael Peña, Sean Bean, Donald Glover, Aksel Hennie, Mark O´Neal y Brian Caspe, entre otros. Todos en un nivel de excelencia.

De la campaña de marketing de la película se ha encargado la misma NASA, pues si hay agua, como parece haberla (esta película se estrena justo cuando los científicos están celebrando el descubrimiento de agua en el planeta rojo), hay esperanza de vida: todo un acontecimiento para esta humanidad que aún no sabe si perderá a este planeta Tierra tan maltratado. Pero claro, todo esto es una novela, lo cual se nota a la legua, por los muchos aspectos inverosímiles que aparecen en escena (tormenta de arena en Marte, algo imposible por su atmósfera; la supervivencia del optimista Mark, difícil de creer, etc.), o la recogida final en medio del espacio con pinchazo incluido del propio traje de astronauta del protagonista: ¡increíble.

Pero bueno, esto es la adaptación de un libro y nada más. Como escribe Martínez: La película se encuentra partida en dos. En todos los sentidos: el evidente y el figurado. En lo que respecta al primero, una parte de ella discurre en el planeta rojo; y la otra, en las oficinas de la NASA y alrededores. Un astronauta queda solo e incomunicado en Marte. Cuando sus jefes caigan en la cuenta de que el hombre dado por muerto en realidad vive o, mejor, sobrevive, empieza el baile. Matt Damon es el sujeto abandonado por error y por una tripulación comandada por la irresistible Jessica Chastain. Del otro lado, en las oficinas terrestres, el que dirige la misión de salvamento es el siempre competente Jeff Daniels […] El resultado, lejos de la espectacularidad grave de ‘Gravity’ y sin la profundidad atemporal de ‘Interstellar’, es una película tan disfrutable como intrigante; tan febril como complaciente.” Y así es, Marte es una producción en toda regla, con recursos, efectos especiales y estrellas de Hollywood, hecha para llevar a las salas de medio planeta, palomitas incluidas. La obra te hará pasar momentos gratos y emocionantes en los que no te darás cuenta del tiempo que transcurre, no mirarás el reloj, a pesar de los 142 minutos que dura.

Película amena, abiertamente divertida, dinámica y con un sentido del humor en ocasiones incluso descacharrante, coronado por un espectro técnico impecable, instructiva, y una lujosa y eficaz producción: excepcionalmente filmada.

Es una película sobre la soledad también. Me ha recordado casi desde el primer momento al personaje de Daniel Defoe, Robinson Crusoe. Waltney es el Crusoe de hoy, perdido en el cosmos y en planeta lejano, rojo y árido de Marte, y lo que dura el film es una constante vuelta a la pesadilla sobre la infinita soledad del astronauta, aunque este tema no está bien resuelto, como luego diré. Daniel Defoe escribió en 1719: Era inútil quedarse allí quieto, soñando con lo que no se podía conseguir, y esa urgencia me agudizó el ingenio. Y así ocurre con el personaje de esta inquietante historia, que vio que “era inútil quedarse allí quieto”, y que tubo que ponerse a hacer algo para sobrevivir. Este extremo es algo que va más allá de una simple aventura estratosférica; la lucha del protagonista por subsistir, se encumbra en momentos brillantes de la película, momentos en los que te pones autorreferente e imaginas qué harías tú en tales circunstancias. Y no es fácil contestarse, hay que ser fuerte, un héroe, una persona avezada, preparada científicamente, voluntariosa, y segura y firme como un noray de amarre inconmovible, tomando prestadas palabras de Sánchez Ferlosio. Así, ajeno a mayores disquisiciones metafísicas, la historia nos presenta a un hombre capaz de crear un huerto de papas con sus propios excrementos, ciencia pura, aventura en estado puro. Como escribe Arce, el film: … sabiamente abandona parámetros si no sesudos sí al menos más amigos de la preocupación existencial para centrase en entretenernos con las desventuras de este astronauta inocente, este hombre de las estrellas que espera en el cielo y quiere venir a conocernos… o reencontrarse con nosotros.

PERO la película, a mí me parece que tiene un aspecto, nada baladí, que la hace quedar corta en sus pretensiones, no ya de excelente película, que lo es, sino en su potencial categorización como genuina obra de arte. Me refiero a la palmaria incapacidad para mostrar de forma verosímil y convincente la angustia del hombre en la soledad más absoluta, un hombre perdido en un desierto yermo a millones de kilómetros de su planeta, el pavor ante la certidumbre de la muerte en el abandono más absoluto. Scott, o no ha sabido o no ha entrado en sus pretensiones, transmitir al espectador el significado emocional de quedarse solo en Marte, frente a la falta de recursos, ante el miedo a perder la razón en ese estado de indefensión total, los sentimientos de un hombre al límite. Pretender soslayar estos sentimientos tan humanos con el apoyo de la ciencia e incluso con el humor, a algunos –yo me incluyo- puede resultarle poco serio. O sea, con una duración menor y una narrativa más dramática y oscura, podríamos haber estado ante una película más sobresaliente. Pero bueno, estas son unas reflexiones que yo hago y que no restan al mérito del film en su conjunto y en su estilo.

En resolución y para concluir, como apunta Costa, película con … vocación hiperrealista, imágenes de avasalladora pulcritud, buena dosificación narrativa y sentido del espectáculo.” Esto es en gran parte lo que hace de esta cinta una obra honesta, que aúna además cierta esperanza en la humanidad en diferentes subcapítulos, como cuando los chinos se aprestan a colaborar para salvar al astronauta yanqui perdido; e igual en la lealtad entre los componentes de la misión, que se aprestan y deciden por su cuenta estar cerca de dos años más en vuelo galáctico, a fin de rescatar a su compañero superviviente; los jefes de la NASA, enfrentados pero felices de que Watney vuelva; en fin, el factor humano puesto en valor en una película que tiene todos los ingredientes para pasar a la historia de la filmografía espacial como un canto feliz y esperanzado en que las cosas no son siempre tan feas como las pintan los informativos. Yo la recomiendo, sé que si vas a verla, no te va a defraudar.

Tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=2p7bgMxewxA.

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