Image Image Image Image Image Image Image Image Image

¡Cuidado con a quién invitas a cenar!

Por Miguel Ávalos

El cine francés es sinónimo de arte y elegancia, su aportación a la gran pantalla ha sido muy grande e incluso en algunas ocasiones histórica. Varios han sido los géneros que lo han catapultado, sin embargo los dos más destacados son sin duda el drama y la comedia. Es precisamente este último el abordado en este artículo. En las últimas décadas varias han sido las películas que han tenido un éxito grandioso en la gran pantalla, casos de Amelie, Bienvenidos al Norte, Crimen en el paraíso, Intocable, La Guerra de los botones, Los seductores o Nada que declarar.

Sin embargo hay una entre todas ellas que ha llamado incluso más la atención que las demás y que a día de hoy muchas personas la siguen reconociendo como la mejor comedia francesa de los últimos tiempos: La cena de los idiotas.

Con este film nos encontramos por lo pronto con dos datos muy interesantes: Está basado en la obra de teatro que aquí en España lleva el mismo nombre y cuyo nombre francés es: Le diner de cons. Esta obra teatral está escrita por el dramaturgo Francis Veber, quien también fue el encargado de dirigir la versión cinematográfica, habiendo escrito la obra en 1993 y dirigido la película en 1998.

La cena de los idiotas es una película cuyo impecable guión viene cargado de altas dosis de comedia, la primera vez que la ves aspiras a caerte de la silla o el sofá en donde te sientes, sin embargo al mismo tiempo pretende transmitir un claro mensaje de moralidad en plan “las apariencias engañan” e incluso en forma de pregunta: ¿Quién es más tonto, el tonto o el tonto que invita al tonto? Otro dicho que desde luego cabe es: “Nunca juzgues a un libro por su portada”.

cena2

Una de las características más relevantes de esta película es que prácticamente todo, y por supuesto lo más importante, transcurre en un mismo sitio, en este caso en la lujosa casa de uno de los dos actores protagonistas: Thierry Lhermitte y ahí radica su gran mérito, dado que nunca se echa de menos otra localización y debido a tantas escenas tronchantes estás 1000% atento para ver lo que sucede acto seguido. Otra de ellas la constituyen los personajes secundarios que se dan cita y que no tienen absolutamente nada que envidiar a los dos protagonistas, dado que cada uno de ellos aporta miga de la buena al argumento central y acaban formando un corro haciendo de esta comedia una obra maestra del cine francés, al menos en lo que a dicho género respecta.Estas piezas forman parte del núcleo, su argumento:

Pierre Brochant  (Thierry Lhermitte) es un joven editor de París dueño de una de las editoras más poderosas de la ciudad y que lleva su mismo nombre y apellido. Su reputación en su trabajo y en la alta sociedad es impecable y goza de no pocos amigos. Está casado con la escritora Christine Leguirek (Alexandra Vandernoot) desde hace dos años, la ex de su antiguo mejor amigo Solo Leblanc (Francis Huster), aunque el bueno de Pierre no escatima a la hora de tener amantes, la última de ellas Marlene Sermana (Catherine Frot).

Sin embargo detrás de esa vida feliz y de esa intachable reputación en la ciudad del amor, Pierre esconde un particular hobby: Sus amigos y él organizan semanalmente lo que se conoce en su grupo como una cena de idiotas, invitan a un individuo al que encuentran, ya sea por ellos mismos o por terceros, a quienes juzguen cortos de entendederas al lado de ellos y que además se dediquen durante su tiempo libre a aficiones que Pierre y los suyos consideran tan idiotas como los propios tipos a quienes invitan, un buen ejemplo es un coleccionista de Boomerangs. Durante la cena dejan que sean ellos quienes hablen de las anécdotas más interesantes de dichos hobbies y al finalizar la velada, una vez “los idiotas” se han marchado, deciden cuál de ellos es el ganador.

El último idiota que Pierre ha localizado, por cortesía de su amigo Jean Cordier (Edgar Givry), es François Pignon (Jacques Villeret) un empleado de hacienda aficionado a construir maquetas hechas con cerillas de los monumentos más importantes del mundo y que mantiene una gran amistad con Lucien Cheval (Daniel Prévost) un cachondo y a la vez frío inspector de hacienda. Pierre invita a François a su casa, a pesar de haberse lastimado la espalda, con el pretexto de tener en mente la posibilidad de publicar un libro sobre sus maquetas. A partir de esa noche nada volverá a ser igual para ninguno de los dos.

La Cena de los Idiotas es una auténtica obra maestra de la comedia, capaz de hacerte soltar un buen número de carcajadas a la vez que también ser una buena referencia en cuanto a lecciones de humildad,  y es que a las primeras impresiones se les da en muchas ocasiones más valor del debido y este gran film es una muestra de ello. Amén de servir de buen trampolín para guionistas que busquen inspirarse para escribir una historia que tenga lugar en un mismo emplazamiento, en este caso en el interior de una casa.

Si buscas una comedia de calidad y que deje huella, no lo dudes, La cena de los idiotas es sin duda alguna tu película.

Posdata: Quisiera pedirles un favor: ¡Nunca me inviten a cenar, desconfiaría!

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Comentarios

  1. Verónica F.

    Lo que más recuerdo de esta película es que me dolía la tripa de tanto reír.

  2. Miguel Ávalos

    Es que se sale, es tremenda. Gracias por tu comentario y un saludo.

  3. Iñigo

    Ya por la canción del principio sabes que va a ser una buena película: http://www.youtube.com/watch?v=lN7JFNPRvOo

  4. Miguel Ávalos

    Muy cierto y algo que por cierto no he mencionado en este texto, la canción es genial. Muchas gracias por el enlace Iñigo y un saludo.

Escribe un comentario