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Cuento de Navidad

Por Miguel Ávalos

La Navidad es una época especial. Siempre ha tenido algo mágico, algo que no nos ha dejado indiferentes y siempre lo tendrá. Está claro que por mucha magia que posea, no va a cambiar de un plumazo los tiempos tan difíciles en los que ahora mismo vivimos, sin embargo, cuando estas fiestas se aproximan hay algo en nuestro interior que nos hace sentirlo. Puede que por el hecho de que, aunque esta vida no sonría a todo el mundo de igual manera, quienes tenemos la fortuna de estar rodeados de seres queridos que se preocupan por nosotros somos conscientes de que la Navidad es un momento ideal para rendir el merecido tributo a ese cariño tan especial y rodearnos de nuestra familia, incluso más que nunca. Así ha sido, así es y así será por siempre.

Desde luego también es un momento más que idóneo para hacer balance del año. Qué logros ha habido, qué mejoras, qué defectos y, en definitiva, renovarse con energía positiva para poder afrontar el año que está a la vuelta de la esquina, con el objetivo de que las cosas salgan mejor.

En este aspecto hay unas personas a las que envidio de manera sana, son las niñas y los niños, quienes tienen una ilusión en estas fechas sencillamente insuperable. Qué tiempos aquellos en los que la gente adulta pasábamos por esos años en donde todo era alegría, emoción, inocencia y disfrute. Rodeándonos de esa magia e ilusión que la Navidad despierta en las niñas y los niños. Para quienes ya pasamos esa época, la cual literalmente ya no volverá nunca más, sólo podemos acudir al único recurso que nos queda y es el de conservar el niño que llevamos dentro, transmitir esa energía positiva a las generaciones infantiles de hoy en día y procurar que ellos tengan una Navidad incluso mejor de la que tuvimos nosotros en nuestros días de infancia. De alguna manera no sólo estaremos ayudando a los niños de hoy a fomentar su ilusión, sino a conservar la nuestra. Sin duda en estos tiempos eso último supone un reto mayúsculo.

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Sea como fuere, hay una cosa clara. Quien se deje apresar por la edad y el paso del tiempo está perdida/perdido. Esto es precisamente lo que le sucede al personaje principal del film con el que rindo mi homenaje a la Navidad: Ebenezer Scrooge. Un anciano víctima del egoísmo, el despotismo, el paso del tiempo y para rematar la soledad. Uno de esos individuos a quien se puede llegar a despreciar enormemente y, no obstante, sientes más lástima por él que otra cosa cuando te paras a pensarlo. Aun y así, en esta fantástica historia, propiedad del gran novelista inglés Charles Dickens, se vuelve a demostrar que mientras hay vida hay esperanza. Incluso para un mezquino de primerísimo nivel como Scrooge, una mascota de la codicia. Un ser poseído por el espíritu que no se debe tener en Navidad, pues de eso trata Cuento de Navidad, de ese espíritu navideño capaz de otorgar el don de la esperanza a quienes lo tengan. Muerte a la soledad, larga vida a la buena compañía.

En el año 2009, ese maravilloso espíritu transmitido por Dickens, nos volvió a llegar de la mano de Robert Zemeckis, encargado tanto del guión como de la dirección. La película nos llegó en formato 3D y utilizó la técnica Motion Capture, capturar los movimientos de los actores y las actrices reales y pasarlos a la pantalla digital. Bajo mi punto de vista fue un acierto, dado que así la historia cobraba la magia que hace justicia a un relato como éste y, en definitiva, la película lograba envolver del todo al personal de las butacas. Conmigo al menos lo consiguió.

Todas conocéis/todos conocemos de sobra el argumento del film, el cual presenta una enorme fidelidad a la novela de Charles Dickens.

Ebenezer Scrooge (Jim Carrey) es un astuto anciano prestamista dueño de una empresa fundada por él y por su difunto socio Jacob Marley. Hay muchas palabras que pueden describirlo y ninguna de ellas habla favorablemente de él. Egoísta, avaro, déspota, orgulloso, mezquino, gruñón, extorsionador, frío, amargado y solitario. Ahora bien, quizás el término que se cuelgue la medalla de oro sea anti-Navidad. Tras haber demostrado su nulo amor a la Navidad mandando a paseo a su propio sobrino Fred (Colin Firth), su avaricia desmedida rechazando donar dinero para los pobres y darle a regañadientes el día de Navidad libre a su empleado Bob Chrathit (Gary Oldman), el anciano parte hacia su casa. La que tenía que haber sido una noche como cualquier otra se convierte en la que su destino cambia por completo. Scrooge recibe la visita del espíritu de su socio Jacob Marley, quien ha sido condenado a vagar por los siglos de los siglos portando pesadas cadenas, las cuales se forjó él mismo en vida al haber sido tan horrendo como Scrooge. Jacob le informa de que tan sólo es el primero de los espíritus que le van a visitar y que sin dichas visitas no podrá evitar portar cadenas aún más pesadas. Nada más lejos de la realidad, a Ebenezer Scrooge se le presenta su oportunidad para lograr la redención y recuperar el espíritu navideño que jamás debió perder.

Excelentes interpretaciones de todo el reparto, de la primera persona a la última. A destacar a Jim Carrey como Ebenezer Scrooge, Gary Oldman como Bob Cratchit y a Colin Firth como Fred Scrooge. Muy buenas representaciones de los tres espíritus, Navidades pasadas, Navidad presente y Navidades futuras. Hubo quien criticó la continua risa del espíritu de la Navidad presente, sin embargo es así, está representado como debe y, en consecuencia, queda en su sitio. Muy buena banda sonora de Alan Silvestri y sobresalientes efectos especiales.

CONCLUSIÓN

Cuento de Navidad es una película que refleja muy fielmente la obra de Charles Dickens y al mismo tiempo un recordatorio de lo que realmente significa este relato. La Navidad debe ser un tiempo para aparcar todo lo negativo que pueda haber y rodearse de los seres queridos. Un tiempo para la calma antes de afrontar el año que se acerca. Pues para quienes tenemos en esta vida gente preocupada por nosotros, se nos brinda un excelente motivo para reunirse y celebrar. La Navidad es una época ideal para recordarte que aunque en esta vida te vengan mal dadas, tienes también cosas buenas, cosas que debes cuidar, cosas que te impulsan a afrontar la vida y cambiar lo negativo a positivo. Son a dichas cosas buenas a las que hay que rendirles un gran tributo y estas fiestas te ofrecen esa oportunidad. Al igual que Cuento de Navidad de Robert Zemeckis te ofrece la oportunidad de disfrutar de un relato mágico en pantalla con abundante fidelidad. Amen a ambas cosas.

FELIZ NAVIDAD.

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Comentarios

  1. Enrique Fdez. Lópiz

    Tras leer tu crítica, haré por ver esta peli Cuento de Navidad que no conozco, soy un gran admirador de Charles Dickens: ¡felicitaciones! Me ha gustado

  2. Miguel Ávalos

    Gracias gran Enrique, te la recomiendo, es una peli muy divertida y con fidelidad por doquier.

    Un saludo

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