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Cuando los dinosaurios volvieron para quedarse

Por Miguel Ávalos

En el año 1993 y de la mano de Steven Spielberg, irrumpió en las salas de cine una de las películas que marcaron el comienzo de la gran revolución digital de nuestros tiempos y que es considerada, a día de hoy todo, un clásico del cine postmoderno. Jurassic Park.

John Hammond (Richard Attenborough) es un anciano multimillonario, fundador y dirigente de la empresa InGen, que contacta con Alan Grant (Sam Neill) uno de los mejores paleontólogosdel mundo y con la pareja de éste, Ellie Sattler (Laura Dern) una de las mejores paleobotánicas del planeta. Grant y Sattler se encuentran en una excavación en las tierras baldías de Montana y han desenterrado un nuevo esqueleto de dinosaurio, es en ese momento cuando Hammond entra en escena. Prometiéndoles financiar sus excavaciones durante 4 años seguidos logra convencerles de viajar con él a la Isla Nublar situada cerca de Costa Rica. En ese viaje les acompañarán Donald Gennaro (Martín Ferrero), abogado que representa a los inversores de Hammond e Ian Malcom (Jeff Goldblum) un cachondo matemático experto en la Teoría del Caos y con una reputación algo dudosa. La intención de Hammond es que Grant, Sattler y Malcom avalen el nuevo proyecto del multimillonario. Se trata de un parque habitado por una especie separada de los humanos por 65 millones de años de evolución: los dinosaurios. Este Parque Jurásico hará realidad los sueños de estas tres personas expertas en dinosaurios. Un sueño verdaderamente dorado, mientras no se convierta en pesadilla…

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Jurassic Park arrasó con la taquilla en toda sala nada más aterrizar. El éxito fue lo equivalente a estampidas continuas precisamente de dinosaurios. Su presupuesto no llegaba a los 100 millones de dólares y acabó ingresando cerca de 1000 millones, haciendo pedazos los récords establecidos. A ello hay que sumarle el hecho de que esta película se acabase convirtiendo en un fenómeno de masas mundial, habiendo logrado ingresos fuera de órbita en ventas de la propia película, camisetas, muñecos y demás. Por si esto fuese poco, en muchos parques temáticos le han dedicado diversas atracciones haciendo honor a sus escenas más memorables y en muchos programas de cine se le ha rendido homenaje tras homenaje. Nada extraño si tenemos en cuenta que esta película ha sido un pilar básico en el ascenso equivalente a la espuma que la revolución digital ha tenido, no despegándose en ningún momento de las otras dos que vinieron antes que ella y que también son otros dos pilares más: Abyss (1989) y Terminator 2 (1991).

La película en sí es sobresaliente, habiendo obtenido críticas muy positivas. Hubo gente que la criticó en sentido negativo por no ser una adaptación todo lo fiel al libro que podría haber sido. Un servidor sale en defensa de este film argumentando que ninguna película es como el libro en que está basada. Para eso ya están los propios libros y si en lo fundamental se encuentra fidelidad pues entonces dejemos a las películas en paz.

El guión es sencillamente magnífico, con una historia que, poco a poco, va ganando en emoción y que en ningún momento pierde el ritmo. El reparto escogido dotó a los personajes de mucho carisma. Empezando por Richard Attemborough como John Hammond y continuando con Sam Neill como el Doctor Alan Grant, Jeff Goldblum como el Doctor Ian Malcom y Laura Dern como la Doctora Ellie Sattler. Dos actores y una actriz que atravesaban sus épocas de gloria.

Aunque en realidad los verdaderos protagonistas de esta trama ya sabemos de sobra quiénes son: los dinosaurios. Cuáles más o cuáles menos, todos ellos nos dejaron incrustados en nuestra butaca. El primer Brachiosaurus y la manada de Parasaurolophus nos dejaron con la boca abierta, así como también la cría de Triceratops. La aparición estelar del Tyranosaurus Rex  nos dejó sin aliento. El Dilophosaurus puso las gotas cómicas. La manada de Gallimimus nos dio la oportunidad de ver cómo se las tenían que gastar para sobrevivir. Finalmente, la última gran aparición fue hecha por el trío de la especie Velocirráptor, dotado de mucha más inteligencia que los demás y que daba la impresión de que fueran los malos de la trama. Algunos/algunas especialistas no han dudado en afirmar que si esta última especie hubiese seguido evolucionando, hoy en día serían mucho más inteligentes y avanzados que la especie humana y por lo que se veía en la película muy probablemente hubiesen tenido toda la razón.

Se debe también hacer mención a John Williams y a su maravillosa banda sonora, que ha pasado a ser leyenda.

La película no está nada exenta de temas de controversia y polémica. Ya no sólo por el mensaje claro de que “si no eres Dios no juegues a serlo”, de lo contrario el tiro te puede salir por la culata. Sino que, además, se centra en un tema harto delicado como es la clonación. ¿Es moralmente correcto clonar? ¿Realmente es lo indicado devolver la vida a especies extintas, mediante esta vía? ¿Sería correcto clonar a especies extintas por mano del hombre y no hacerlo con aquellas que extinguió la propia naturaleza? ¿Lo correcto es ignorar la Ley de la Naturaleza y que la especie humana haga lo que le venga en gana en plan “si lo hago es porque puedo”? No cabe duda de que estas preguntas han provocado, provocan y seguirán provocando charlas y debates en 1001 lugares. En la propia película explican que los dinosaurios fueron clonados mediante la sangre de mosquito almacenado en ámbar y el ADN de rana para completar la cadena de ADN de dinosaurio. El Doctor Ian Malcom no duda en reprochar la conducta a InGen argumentando no sólo la falta de humildad que esta empresa tiene, sino también el hecho de que no ven el peligro inherente que acaban de provocar. Lo compara con la ilusión de un niño que ha encontrado el revólver de su padre pero, en realidad, es una violación extrema a la ley natural. Reparando en el hecho de que la empresa se obsesionó tanto por saber si podía hacer tal proeza o no, que nunca se paró a pensar si debía.

Sea como sea está claro que la trascendencia de Jurassic Park en el mundo del Séptimo Arte y más allá, habla por sí mismo.

Conclusión, más allá de cualquier tema que genere dudas, moralidad, ideales etc., está claro que tenemos ante nosotros a una joya del séptimo arte. Una película que ha traspasado fronteras siendo un exitazo en taquilla, un pilar de la revolución digital, un fenómeno de masas y ganadora de tres Óscar. Para ponerle la guinda a semejante pastel en este año 2013 se celebra su vigésimo aniversario y se proyecta en las salas de cine en 3D. Así que, ¿qué más se puede pedir? Pues yo diría que absolutamente nada. Sólo queda hacer lo que con un peliculón así se hace siempre. Ya sea acudiendo al cine y poniéndose las gafas 3D o quedando con tus amigos o tu pareja y verla en Blu Ray, disfrutar de ella.

Jurassic Park. Los dinosaurios regresaron de la manera más triunfal. Mediante una película pionera de la revolución digital.

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