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Cuando la pesadilla es real

Por Enrique Fernández Lópiz

Nicholas Van Orton (Michael Douglas) es un hombre multimillonario que posee cuanto desea, sin límite. Sin embargo, Conrad (Sean Penn), su díscolo hermano menor, aún tiene margen con su inventiva perversa para encontrar un regalo de cumpleaños que pueda sorprender al millonetis de su hermano. El regalo es una tarjeta de invitación a CRS, una compañía que “hace la vida divertida”. Nicholas descubre que la tal compañía ha instalado una oficina justo en la misma planta del edificio donde él trabaja. Cuando acude a aclararse sobre el regalo de su hermano, le explican que lo que le ofrecen consiste en participar voluntariamente en un juego especialmente diseñado “para que se lo pase bien”, diseñado a su medida, con aventuras y pasatiempos exclusivos. Al acceder le someten a una todo tipo de estudios psicológicos y físicos de rutina, a fin de evaluar sus reacciones.

The Game es una película hollywoodiense, al frente de la cual se puso el egregio y multipremiado David Fincher, quien antes y después dirigió, entre otras, películas de gran calidad como: Seven, 1995; El curioso caso de Benjamin Button, 2008; La red social, 2010; Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres, 2011; o Perdida, 2014 comentada en estas páginas por mí. La atmósfera de pesadilla que filma Fincher introduce al espectador en el juego insólito y descabezado que vive el protagonista Orton, haciendo que quienes la hemos visto, hayamos pasado a lo largo del metraje, por la experiencia de convertirnos en el acompañante de la pesadilla de Nicholas.

La dirección de David Fincher es excelente y no hay sino decir que su film es una joya del entretenimiento y del desasosiego, ambas cosas a la vez. Tiene un guión de John Brancato y Michael Ferris perfectamente construido, con una sucesión de sorpresas, la mayoría de ellas con trampa, y una indiscutible pericia narrativa (y también visual). Buena música de Howard Shore y gran fotografía de Harris Savides.

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El reparto es excelente con un Michael Douglas, muchas veces injustamente subvalorado, pero que hace un meritorio y convincente papel. Sean Penn está de lujo, y les acompañan en un coro de enorme calidad James Rebhorn, Deborah Kara Unger, Peter Donat, Carroll Baker, Armin Mueller-Atahl, Anna Katarina, Mark Boone Junior, Tommy Flanagan, Elizabeth Dennehy, Spike Jonze o Bob Stephenson.

Como decía, conforme se está viendo el film, uno siente que va de la mano del protagonista viéndose envuelto en incidentes y acontecimientos extraños de forma encadenada. Hay una sensación persecutoria y de que todo se ha preparado para el acorralamiento. Es la sensación de haber cruzado la línea roja de lo real y la entrada en un mundo bizarro, o sea imaginario y chocante, mientras el juego sigue su curso. Y en cada paso que avanza, las vidas de Nicholas, y también las de los participantes del juego, peligran más y más. Incluso llegando a una conclusión cainita. Dado que el film está realizado con toda suerte de lujos, y que es vibrante, actuaciones memorables y un gran montaje, lo que resulta es que la trama te atrapa toda la película. Vamos, que ni siquiera puedes comer palomitas… a quien le guste ese vicio de enormes cubos repletos de pop corn.

Pero The Game tiene un punto más además del rato de tensión y distracción. Algo que ya le advierte Conrad a su hermano, a quien acusa de estar convirtiéndose en un gilipollas muy retirado de la realidad y de la gente que le rodea. Este punto o vuelta de tuerca a la que me refiero es que, como producto fullero y equívoco, es también una sátira a los poderosos, a aquellos que tienen el control omnímodo del imperio en sus manos y cuya vida parece estar colmada en todos los aspectos. Sujetos que muestran una omnipotente indiferencia hacia los demás. En este sentido, el film tiene un valor pedagógico innegable. Creo que este filme debería ser de obligado visionado para esos especuladores y tiburones sin escrúpulos, que tienen el corazón helado y el alma en Stand By en alguna nube de codicia, en aras a conseguir el mejor negocio u obtener el mayor de los beneficios, sin importarles lo más mínimo las personas. Así pues, la película no es un simple puzzle, sino que presenta un fondo moral que cuestiona el valor del dinero y su poder de destrucción para quienes viven por y para él: el dinero corrompe y destruye, viene a decir esta cinta.

En resumidas cuentas, Fincher se ejercita en las pesadillas recurrentes que muchos podemos tener en el territorio onírico, dándole cuerpo en la imagen, inquietud, un tono angustiante y ese sentimiento que todos hemos tenido tantas veces, lo cual que ocurre cuando se le ve la punta al final de le peli. Me refiero a ese momento en el que hemos exclamado aliviados: “¡Oh Dios mío, todo era un mal sueño… o sea, un mal juego!” Recomendable.

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Comentarios

  1. Miguel Ávalos

    La leche de película, gran reparto y aunque la disfrutas más la primera vez, te dan ganas de volverla a ver. Justo lo que me pasó a mi.
    Michael Douglas es un pedazo de Actor, para mi es así de simple.
    Suscribo lo que dices en cada párrafo de tu crítica gran Enrique, enhorabuena!!

    Un abrazo crack!!

  2. Enrique Fdez. Lópiz

    De nuevo coincidentes. Gracias amigo por tus comentarios. Un abrazo

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