Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Cuando la mentira cansa

Por Enrique Fernández Lópiz

La película La deuda se sitúa en Berlín oriental en el año 1965. Una misión secreta de parte del Mossad (Servicio de Inteligencia Israelí), compuesta por un grupo de agentes, dos hombres y una mujer, Rachel Singer (Jessica Chastain), David Petretz (Sam Worthington) y Stephan Gold (Marton Csokas), se disponen a capturar, lo cual finalmente hacen, a un peligroso criminal nazi, Dieter Vogel (Jesper Christensen), ginecólogo para más señas, acusado de haber realizado experimentos con humanos durante la Segunda Guerra Mundial, en un campo de concentración de nombre Birkenau; Vogel era apodado por su terrible trabajo como el «cirujano de Birkenau». Aunque la misión no salió como estaba prevista, los componentes del comando se convierten en héroes. Pero ya en 1997, transcurridos treinta años de los hechos, sucede algo que modifica de nuevo la versión de aquella antigua misión.

John Madden (que recuerdo saltó a la fama por Shakespeare in love, 1998), dirige con capacidad y recursos narrativos suficientes este film, con un guión de Assaf Bernstein, Jane Goldman, Ido Rosenblum, Peter Straughan y Matthew Vaughn, bien escrito y con un tempo y clima oscuro, con el estilo sombrío, pausado y profundo del espionaje de los años sesenta y setenta; bien trabajado y bien trabado; remake de la película israelí Ha-hov (Assaf Bernstein, 2007), que no se proyectó en España. Buena música de Thomas Newman, y una oscura fotografía acorde a la trama de Ben Davis.

El reparto es potente, con una brillante Jessica Chastain, con grandes interpretaciones de Helen Mirren, y Jesper Christensen; pero quiero destacar el enorme carisma, sobre todo de cuatro actores masculinos: Sam Worthington, Marton Csokas, Tom Wilkinson y Ciarán Hinds, hombres con mayúsculas que se reparten sus papeles, desarrollados en los sesenta y en la época actual. Acompañan con grandes actuaciones igualmente Eli Zohar, Romi Aboulafia, Tomer Ben David, Ohev Ben David, Jonathan Uziel, Elana Kivity Davenport y Irén Bordán. El crítico Ebert escribió que «la arquitectura de ´La deuda´ tiene un fallo desafortunado. Las versiones más jóvenes de los personajes tienen escenas que son intrínsecamente más emocionantes, pero los actores que interpretan a las versiones mayores son más interesantes». Sirva a modo de dato de interés con relación al reparto.

ladeuda2

En 2011 recibió, de manos de la Asociación de Críticos de Los Angeles, el premio a la mejor actriz secundaria (Jessica Chastain).

A mí me parece un film que mantiene el interés durante todo el metraje, con una temática sensible, a la que se unen reflexiones muy interesantes sobre la dimensión ética del espionaje. Como apunta A. O. Scott, el film «demuestra, con quizás más energía que nitidez, las complicaciones éticas y psicológicas que pueden esconderse detrás de una historia de simple heroísmo».

Es una película que se puede considerar heredera de las novelas y el thriller político de los setenta y, como escribe Bermejo, con «… un suspense político emocional que crece a medida que el filme avanza y que culmina con inesperado giro narrativo.»

La película obtuvo, según la página de Internet Rotten Tomatoes una alta proporción de comentarios positivos, de los que extrajo la conclusión de que: «su narrativa temporal hace que te distraigas de la función, pero en última instancia ´La deuda´ es una película inteligente y bien interpretada en un género que podría aprender más de esta cinta».

Tiene su aspecto ético insoslayable esta película, pues como se ve en la historia, los protagonistas de La deuda están ya cansados de mentir, todos, bien es cierto que unos más que otros, pues aquella misión de los sesenta en Berlín este distó de ser tan exitosa como proclamaron en su momento sus protagonistas. Y a pesar de ser espías, y por encima de que a un espía se le supone acostumbrado al embuste y a la patraña, sin embargo, este grupo de individuos están atormentados y desesperados por su gran mentira de aparentar lo que no es, pues el criminal nazi Vogel sigue vivo. Como acertadamente escribe Ocaña: «La mentira cansa. Ya sea para velar un error del pasado, para construir una fachada impoluta o para adjudicarse un triunfo ajeno como propio, puede acabar siendo una losa alimentada por el remordimiento que lucha por salir a flote y otorgar, al fin, paz al espíritu. Aun a costa de la derrota moral, de la debacle social, porque al fin y al cabo ya se estaba destruido por dentro».

Concretando, la película se extiende a lo largo de 114 minutos de manera entretenida y regular. Consigue mantener un buen nivel y la atención del espectador. El reparto es excelente, con grandes interpretaciones y una firme dirección. No es un film de excepción, pero sí es digno de verse sin temor a que vaya a decepcionar. Además, expone de nuevo el esfuerzo que el MOSAD y otros han llevado a cabo para atrapar a los criminales nazis que tan alegremente vivían en diferentes lugares del mundo. En general, una buena película. Recomendable.

Tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=pxoMPdiyydI.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario