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Cuando Eramos Titanes

Por Julián Pedreño

Bienvenidos al pasado. Están ustedes de vuelta en el siglo XX. Los blockbuster de los años 80 y 90 no murieron, no se extinguieron; esperaron a Guillermo Del Toro.

El director mexicano nos abre de par en par la puerta de algo completamente desconocido en occidente, y es que poco o nada sabemos de los monstruos que atormentan a Japón, China, etc… más allá del nefasto Godzilla de Roland Emmerich. Del Toro coge la mitología Kaiju y la convierte en un producto apto para consumo familiar con grandes dosis de acción, humor y exageración. Guillermo nos invita a pasar, sentarnos y disfrutar con algo nunca visto hasta ahora; y es que Pacific Rim es única, es una hibridación perfecta de la magia de Del Toro con lo mejor de los blockbuster de los 90, de lo mejor de Mazinger Z y de lo mejor de las dos etapas de Michael Bay (Armaggedon y Transformers).

Dejen su maletín de disección de cine en casa; la película no precisa ser mirada con lupa ni necesita una autopsia. Es consciente en todo momento de que su guión es simple, de que sus personajes son estereotipados, de que todo es un cúmulo de clichés y tópicos de muchos géneros juntos y de que muchas de sus conversaciones no tienen ni pies ni cabeza. ¿A quién le importa? Da igual, lo que de verdad es relevante en esta película es la evasión, la diversión y el entretenimiento.

Los personajes son archiconocidos; el protagonista que es el mejor en su trabajo pero duro de mollera, el “chulo-instituto” que va de matón “perdona-vidas”, el “alto cargo” con un pasado complicado, la chica atormentada por sus recuerdos que no la dejan avanzar, el científico loco que vive por y para amar a las bestias que nos atacan… ¿Les suena todo esto? Y encima tenemos a Ron Perlman, al que siempre es un placer ver ya sea en cine o en televisión, cuyo personaje merece como poco una miniserie.

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Con Pacific Rim el director de El Laberinto Del Fauno demuestra a los que no le conozcan (los que no hayan disfrutado de “su” Hellboy) que es un director perfecto para abordar proyectos de grandes dimensiones; que no le va a pesar sobre los hombros la presión de tener que hacer algo de gran nivel, y es que Del Toro lleva años haciendo trabajos de calidad y nadie le tiene en su quiniela de cineastas ideales para determinados géneros. Una lástima.

Lo que Pacific Rim nos ofrece son dos horas de cura contra el aburrimiento sin trampa ni cartón. No se avergüenza de ser un “monstruos vs robots”, no nos ofrece una pieza de museo convertida en un guión de cine y aún así la película se muestra orgullosa de sus virtudes y defectos, y en esto reside de verdad su auténtico espíritu. Su nivel de exageración de “el más difícil todavía”, patente en escenas como la del barco a modo de bate de beisbol, lejos de convertirla en una parodia hacen que disfrute aún más si cabe en mi butaca y que mis brazos intenten moverse como queriendo participar en la pelea.

En resumen; Pacific Rim es entretenimiento, evasión y diversión pura y dura que solo nos deja respirar para echarnos unas risas. La fórmula perfecta para disfrutar esta maravilla de la imaginación es dejar salir ese niño de 10 años que todos llevamos dentro, ese niño que disfrutaba del cine y de los héroes de acción de los 90, ese niño que utilizaba sus muñecos de dinosaurios para hacer peleas interminables en la mente, ese niño que es nuestra versión más feliz en la que nos creíamos titanes. Del Toro se luce y disfruta haciendo una película notable que deja en taparrabos a la mayoría de “grandes blockbusters taquilleros” de los últimos años y que de no ser por su mala acogida del público occidental en taquilla lo tiene todo para crear escuela y un género propio. Habrá quien no la disfrute, pero yo al terminar de verla he sentido la necesidad imperiosa de ver todas las películas del mundo Kaiju. Ya lo decía mi padre: “Los japoneses son los mejores en todo y saben de todo más que nadie”.

-Lo mejor: el cameo de Santiago Segura es una delicia, así como la escena post-créditos.

-Lo peor: la cabezonería y la ignorancia por parte de un amplio sector del público que se niega a pagar por ver una película de “monstruitos contra robots gigantes”. El fantasma de Godzilla sigue muy presente en algunos; pero tranquilos, Emmerich está destruyendo la Casa Blanca ahora mismo.

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Comentarios

  1. Adrian Pena

    Pacific Rim no me convencía a primera vista, pero leyendo tantas cosas positivas… me entra el gusanillo de ir al cine por la curiosidad.

  2. Julián Pedreño

    Ve al cine, deja todos los prejuicios en la calle y deja que el niño que llevamos dentro disfrute. Espero que te guste.

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