Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Cuando el exceso, la osadía y lo trivial es resultón

Por Enrique Fernández Lópiz

Chev Chelios (Jason Statham) es un duro asesino a sueldo de Los Ángeles, que cansado de su desmedido oficio ha resuelto dejar atrás su trabajo y hacer una vida normal con su querida novia Eve (Amy Smart), la cual desconoce su auténtica profesión. Mas resulta que justo el día que ha tomado la decisión de dar el giro a su vida, alguien le comunica por teléfono que mientras dormía le han inoculado una sustancia, o sea, que ha sido envenenado y que apenas le queda una hora de vida. La única forma de Chev de no morir es mantenerse en movimiento, en una frenética actividad, para que el veneno no le llegue al corazón. Mientras transcurren los minutos, Chev corre enloquecido, conduce vertiginosamente, aniquila a unos cuantos-bastantes enemigos, se inyecta epinefrina robada en un Hospital o bebe Red Bull por docenas de latas, a fin de ganar tiempo para encontrar una contra-droga que pueda salvarle la vida, y proteger a su novia.

La pareja de directores compuesta por Mark Neveldine y Brian Taylor inician con esta cinta una carrera dedicada a realizar películas de acción y violencia trepidantes, como las que rodarían luego de esta; títulos como Crank: alto voltaje o Gamer, ambas en 2009; o, Ghost Rider: espíritu de venganza, 2012. Digamos que se conocen el oficio de hacer películas violentas, donde el número de especialistas triplica al de actores. Nadie va negar que en este metraje la acción fluye como el Tao: un sinfín de escenas a cual más intrépida e incluso absurdas o surrealistas, un thriller de acción que para mi sorpresa vi de principio a fin sin rechistar.

El guión de los mismos Neveldine y Taylor es muy particular, es si es que se puede hablar sensu stricto de guión, o tal vez deberíamos hablar de otra cosa indefinida e indefinible. Pero en fin, el tal libreto, a fuer de alocado, lleva la historia a situaciones grotescas e ilusorias donde el sexo y la ultra violencia parecen compatibles y convivientes, cuando a nadie se le escapa que no se puede estar en medio de la metralla y el riesgo de caer abatido y a la vez haciendo el amor con tu novia; y como esa, otras situaciones locas de tensión escandalosas absolutamente increíbles, que dan empero al intrépido Statham, la atención que merece.

Ocurre asimismo, que la tensión y el sello de lo vibrante se acaba antes de tiempo. Como dice Ty Burr: Crank es una eficiente, ingeniosa y desatada cinta de acción durante su primera hora. Desafortundamente, al guión se le acaba la gasolina antes que al héroe. Hasta entonces, sin embargo, es un divertimento violentamente absurdo.”

crank-veneno-en-la-sangre-2

La palpitante música Paul Haslinger pasa el corte mal que bien, así como una fotografía adrenalínica de Adam Biddle; ambas casan con la cinta.

El reparto es sobre todo un Jason Statham que se sale de los límites de lo creíble y lo hace con el carisma de siempre en sus filmes de habitual ímpetu. Amy Smart, su novia, da el pego de muchacha mona y con escenas muy particulares. Y al resto los menciono pues siempre reconozco la labor actoral de protagonistas y secundarios, aunque en este caso resulten malos de solemnidad. Actores y actrices de reparto como Dwig Yoakam, Efren Remirez, Jose Pablo Cantillo, Carlos Sanz, Reno Wilson, el mismísimo David Carradine y Edi Gathegi.

Esta película exhibe ese tipo de violencia de nuevo cuño que, como escribe Torreiro: Ostenta sin complejos (es más, con orgullo) un discurso moral sencillamente vomitivo y unos actores a los que llamarlos así es hacerles un gran, inmenso favor.” Una cinta de acción con pocos escrúpulos que seguirá los pasos de un duro antihéroe que pretende evitar la muerte dejando destilar su adrenalina. Así y todo, Lumenick dice que: Aunque es muy violenta, el film no tiene los golpes de acción necesarios para dejar una secuencia de lucha memorable.” Aunque la verdad es que estamos ante un Jason Statham elevado al cubo, un Statham que destruye, suelta víboras y culebras por su boca, que se lo carga absolutamente todo sobre sus hombros y que no hay nada que le pueda detener en su huida hacia adelante para salvarse.

En fin, como yo me la he tragado entera (lo bueno es que con sus 87 minutos es de duración soportable), tampoco me voy a poner purista. Aunque me guste el buen cine, no soy de los que se la cogen con papel de fumar. De manera que ni diré que es un esperpento, ni la tacharé de pésima, ni de estúpida, ni la calificaré de ridícula; es sencillamente una aproximación pero sin truculencias de cine splatter.

No quita para que admita que a pesar de tanta agua como hace la cinta por diversos lugares de su chasis, esta obra logra un producto ameno y sorprendente (desde luego esto nadie se lo va a negar). Da un poco de todo, incluso de humor, pero sobre todo al Statham corriendo, en auto, en moto, en helicóptero (ojo a la escena final, que es de órdago y es la monda), metiéndole mano a la novia en situaciones donde cualquiera lo único que querría es que se lo tragara la tierra, etc. Y es que Statham es mucho Statham. Sin ser Superman, prácticamente lo supera, aunque convengamos que es más grotesco e incluso en ocasiones casposo.

En resolución, Crank: Veneno en la sangre es un vibrante ejercicio de manejo cinematográfico y Jason Statham excede como nunca el original a que nos tiene acostumbrados. Escenas delirantes, directas y chungas a cada tanto, bruñidas estas secuencias con cierta inteligencia e hilaridad. Película estólida, bárbara, mentecata, terrible, fútil… pero que divierte. Final anticipado desde que empieza la historia, pero glorioso en su final. Una ola de sensaciones cargadas de velocidad y ritmo, que puede hacer pasar el rato, siempre, claro, que nos tomemos la cosa un poco a choteo y sin mayores aspiraciones.

Creo que el mérito de esta película es haber logrado realizar un producto decoroso con un guión infantil que curiosamente se salva por su exceso y osadía.

Ver tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=8rvYrVTnSWw.

Escribe un comentario