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Cuando el amor se rompe

Por Jorge Valle

El belga Felix Van Groeningen partía de un suceso tremendamente trágico para retratar la ruptura amorosa de un matrimonio en la excelente Alabama Monroe (2013). En La desaparición de Eleanor Rigby (2014), que inicialmente estaba concebido como un díptico que reflejaba los dos puntos de vista existentes en toda relación, pero que finalmente se ha estrenado como un solo proyecto de dos horas por razones comerciales, el director Ned Benson también sitúa el punto de partida de la ruptura entre Conor (James McAvoy) y Eleanor (Jessica Chastain) en un incidente terrible que ha desgarrado totalmente su amor. Un incidente que, no obstante, solo sirve como excusa para mostrar el dolor de la pérdida, tema principal de una película que atrapa al espectador por las atractivas personalidades de los protagonistas y por el ritmo narrativo que Benson impone a la historia. Pero sobre todo por lo universal que es todo lo que cuenta. Conor y Eleanor se sienten ausentes, confusos y perdidos sin el otro. Son dos almas gemelas separadas por las circunstancias y atrapadas por las crueles redes del amor: no pueden vivir juntos pero tampoco separados. Y todos los intentos por dejar atrás el recuerdo de una vida mejor resultan inútiles y faltos de convicción. Qué absurdo, a la vez que inevitable, resulta intentar regresar a esos lugares donde algún día fuimos felices, anhelando, aunque solo sea por un momento, volver a contagiarnos de esa felicidad ya extinguida. El final, triste pero esperanzador, así lo evidencia.

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Desde la honestidad e intensidad que imprimen McAvoy y Chastain a sus interpretaciones, La desaparición de Eleanor Rigby nos recuerda la increíble capacidad del cine para permitirnos conocer mejor nuestros pensamientos y sentimientos y, en definitiva, para integrarnos en el mundo y comprender todo lo que nos pasa. Porque los  excelentes diálogos que fluyen de la boca de unos personajes estereotipados –quizá uno de los pocos fallos de la película, junto a un excesivo dramatismo- son en realidad una reflexión sobre la vida y sobre cómo afrontarla. Y pocas cosas nos desconciertan más en la vida que el amor, y todo ese huracán de sentimientos contradictorios que nos provoca y que nos dejan heridos y sin rumbo, pero conscientes de haber experimentado algo sensacional. De ahí la acertada comparación que realiza el padre de ella entre el amor y una estrella fugaz: su paso por el cielo estrellado fue efímero, pero aun así nos alegramos de haberla visto. No se podría haber definido mejor.

Comentarios

  1. Mile

    fue EL PADRE DE EL!!! … y si, cuando dijo eso, hasta una rara sensación de alivio o aceptación…

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