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Crudo

Por Alejandro Arranz

-Ópera prima de determinación, valentía y personalidad arrolladoras. Impactante, inteligente y tan aterradora como auténtica.
-Ducornau nos abre el canal con precisión y confianza. Todo un tour de force para el espectador.

Después de una sofocante campaña de marketing, he ido a ver Crudo, el debut de la directora francesa Julia Ducournau. En la sala no ha habido ningún desmayo o desfallecimiento, y lo primero que hay que tener claro cuando hablamos de esta película, es que no se parece a lo que les han estado vendiendo. Las apuestas de terror no convencionales, en especial esta nueva ola repleta de cineastas con cosas que decir y comprensión de las claves del género para engendrar y trasmitir sus ideas, caen ante sus propias campañas de publicidad que, por irónico miedo a que su película no sea un éxito, juegan a la prestidigitación para vender algo que no es exactamente lo que encontraremos en la sala de cine. Lo sufrieron los trabajos de Shyamalan (The Village), lo sufrió The Witch y también Babadook. Todas grandísimas películas que rechazaban las fórmulas para renovar un género poco inspirado en los últimos años. Pues bien, esta vez lo está sufriendo Crudo. Mi trabajo es darles un contexto correcto, para que vayan ver la película realmente está en la sala.

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Uno de los mejores debuts de los últimos años. Julia Ducournau se revela como una cineasta fascinante, muy osada e inteligente, lo hace con una primera obra decididamente personal, satisfactoriamente madura y con una atrevida percepción de la feminidad. Ahora bien, aquí no encontraréis nada de terror al uso. Sino un retrato de la adolescencia y la pubertad diseccionadas mediante una metáfora visceral pero brillante, plagada de simbolismos y con un empleo ejemplar de los códigos del terror. La protagonista es Justine, que comparte nombre con el personaje de la novela “Justine o los infortunios de la virtud”, mítico descenso a los infiernos firmado por el Marqués de Sade. No obstante, esta Justine se marcha a la Universidad. La misma en la que estudia su hermana y a la que fueron sus padres. Abandona el hogar y poco a poco los valores familiares para abrirse a nuevas experiencias. Fluye una sanguinolenta narración de su despertar sexual que comienza con un rito de iniciación y prosigue con la evolución progresiva del personaje desde el abandono de su dieta vegetariana hasta su adaptación al canibalismo, una transformación que vivimos de un modo orgánico -literalmente- e inquietantemente empático. La interpretación de Garance Marillier es clave en ese sentido, la actriz hace un trabajo muy completo, de eficaz lenguaje corporal y cautivadora liberación de sus excesos salvajes.

Crudo es una historia sobre la ira, la lujuria, los instintos inevitables, la pertenencia al grupo, la identidad y la huida imposible de nuestras raíces genéticas. Ambientada en una facultad veterinaria, un extraño submundo regido por sus propias reglas y con las apariciones de algunos personajes dignos de estar en una película de David Lynch. Un microcosmos por el que somos atraídos a través de la cámara de la cineasta, que logra una poderosa puesta en escena en la que destacan esos planos secuencia llenos de cuerpos enfervorizados en muestra de su naturaleza primaria. Pero más allá de cumplir en el trabajo visual, Ducornau se muestra valiente, segura de si misma y rechaza tabúes y convencionalismos otorgándole a la cinta una personalidad descarada e insólita. Algo que observamos, por ejemplo, en su forma de combinar géneros y captar el coherente caos emocional y tonal dentro del discurso social. Porque en un intento de clasificar el filme, diríamos que es un drama adolescente narrado a través de los códigos -reformulados- del terror psicológico con intensos estallidos gore y ciertos guantazos de comedia negra que le hacen a uno sudar. El último tramo nos deja un camino de migas de pan, indicios que nos llevan hasta el golpe de efecto final, que como todo lo anterior, rehúsa el impacto gratuito para redondear el sentido de la historia y el discurso inherente. Magnífico.

Por lo tanto les insto a que se olviden de toda la publicidad que hayan absorbido, de todos los rumores sobre los desmayos y los embustes sobre el gore sobrecogedor. Esta es una película madura y estupendamente concebida, en la que la sangre está al servicio de la historia; aunque no niego que a los espectadores sensibles haya un par de escenas que les puedan revolver el estómago. Sea como fuere Julia Ducournau ha entrado en el largometraje moderno por la puerta grande, con una de las propuestas de terror más fascinantes de los últimos años. Se titula Crudo, pero está en su punto.

Alejandro Arranz

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Comentarios

  1. Enrique Fernández Lópiz

    Estupenda crítica. Felicitaciones, aunque no sé si finalmente iré a verla, jaja! No obstante he comprendido muy bien el nódulo del film, más que nada porque lo explicas muy bien. Un abrazo

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