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Crónica trágica, esperanzadora y balsámica

Por Enrique Fernández Lópiz

Ver este film es sorpresivo y a la vez reconfortante. Inicia la obra con un episodio de enorme brutalidad arbitraria, para finalizar el metraje habiendo conseguido que el espectador sienta compasión por el personaje que ha sido capaz de tamaña y cruel acción. Lo cual es un mérito para esta cinta Redención (Tyrannosaur, en V.O.). El “Tyrannosaur” se refiere a la esposa muerta –como ahora diré- y a una anécdota concerniente a la obra de Spielberg que lanzó la “dinomanía”.

En las primeras escenas Joseph (Peter Mullan), con una visceralidad propiamente atroz, tras una enorme borrachera, se encarga con gran saña de matar a su perro sencillamente a patadas. Joseph es un individuo viudo y alcohólico, preso de un furioso fatum, a la deriva y con una carga de rabia que lo arrastra hacia su autodestrucción; un hombre en el centro de un torbellino de cólera donde gravita una culpa proveniente del pasado. Este es el quid del motor narrativo que el actor y director Paddy Considine nos pone delante de nuestros ojos. Pero como se puede ver a lo largo de la cinta, incluso Joseph podrá purgar sus sentimientos insanos en una pobre tienda de ropa para gente necesitada, regentada por su ángel salvador, la responsable del lugar Hannah (Olivia Colman), que resulta ser igualmente una sobreviviente de sus propios naufragios y problemas de violencia con un esposo paranoico, celoso (celotípico) y maltratador. Hannah es una mujer religiosa (incluso se ofrece para “rezar por él”) y al principio Joseph se ríe de su fe. Él da por sentado que ella vive en un mundo apacible donde la rodea un coro de ángeles cantores. Pronto se dará cuenta de que su benefactora padece de lleno el dolor y el caos de una vida tormentosa. A medida que transcurre la historia y su relación se consolida, se dan cuenta que el amor y la amistad se encuentra donde uno menos se lo espera, incluso en los sitios más tenebrosos.

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Esta película es fruto de la ampliación, junto a los actores reincidentes Peter Mullan y Olivia Colman, del cortometraje que Paddy Considine realizó bajo el título Dog altogether (2007), cortometraje que fue premiado en los festivales de Venecia con el León de Plata, y Edimburgo; también en las convocatorias de los BAFTA y los premios del cine independiente británico al mejor corto. Hay que felicitar sinceramente a Paddy Considine, como director y como guionista, pues en ambos trabajos hace un doblete de primerísima categoría, consiguiendo alumbrar una película dramática, lúgubre, y a la vez feliz y optimista, es decir, con final esperanzado, que lejos de parecer irreal, es plausible. No es un final ni mucho menos edulcorado, sino más bien fruto del esfuerzo interior de los personajes que han tenido que pasar por todo un calvario, nunca mejor dicho, para poder alumbrar un mundo de esperanza en la vida. Considine parece haber asimilado “la modulación extrema de la tradición realista británica, que él mismo conoció de primera mano como actor a las órdenes de Shane Meadows, aplicándole el rigor formal de quien, en el fondo, tiene plena consciencia de no estar haciendo cine social, sino espiritual. La trama de Redención acaba revelando la luz en un personaje oscuro y la oscuridad en un personaje luminoso, convirtiendo a ambos en interlocutores ideales en esa zona de permanente claroscuro que es la vulnerabilidad humana” (Costa). Y es que aunque a alguno no le parezca, es muy difícil escribir una trama del sentimiento trágico, poderlo palpar, y hacerlo envuelta una historia de lo cotidiano, de lo vulgar. Ese es el resumen de lo que con enorme talento logra en su debut el también actor Paddy Considine.

La música de Chris BaldwinDan Baker es excelente y encuadra el dramatismo homérico del film. Y tiene una excelente fotografía ad hoc de Erik Wilson. Buena puesta en escena.

Los actores son sobresalientes con un Peter Mullan que exhala padecimiento y odio, lo cual hace con el pleno convencimiento de quien lo transmite al espectador que, angustiado, ve a su personaje camino del cadalso (Considine se basó en su difunto padre para construir el personaje). Olivia Colman está sencillamente inmensa, desplegando un repertorio actoral de primerísimo orden, lo cual le granjea el aplauso de público, crítica y certámenes diversos como ahora diré; la Colman nos traslada una visión perturbadora y deformada de la violencia de género, los resortes que la impulsan y “la rara catarsis que la escolta” (Oti Rodríguez). Muy bien el gran actor “Eddie” Marsan como marido acosador y maltratador. Interpretaciones todas ellas plenas de candente ira y dolor para una profunda exploración de los corrosivos efectos de la violencia. Acompañan en un conjunto de actores propiamente británicos y por ende de gran nivel, Ned Dennehy, Sally Carman, Samuel Bottomley, Paul Popplewell y Sian Beckin.

Premios y nominaciones en 2011: Festival de Sundance: World Cinema: Mejor director, Premio Especial del Jurado. British Independent Film Awards: Mejor película, director y actriz (Olivia Colman). Satellite Awards: 2 nominaciones: guión original y actriz (Olivia Colman). Premios BAFTA: Mejor debut británico. Premios Independent Spirit: Nominada a Mejor película extranjera. Festival de Mar del Plata: Premio Especial del jurado, Mejor guión. Festival de Chicago: Hugo de Plata – Mejor actriz (Olivia Colman).

Me ha parecido una película muy poderosa que no elude los problemas sociales y el descarnado mal que habita en nuestras sociedades. “Redención comparte clima y paisaje con ese cine descarnado y seco del mejor Ken Loach, pero como restregado por un rayador de pan, más fino en lo ideológico y con más solidez dramática” (Oti Rodríguez). Un naturalismo externo engrandecido por las interpretaciones de lujo Mullan-Colman, la película tiene una narrativa firme (“firme como un noray de amarre inconmovible”, que escribiera Rafael Sánchez Ferlosio), templada y solvente. “Un cine hecho sin excesivas concesiones a la galería, con personajes humanamente frágiles pero que intentan salir adelante, y con un lenguaje muy atento al habla de la calle” (Torreiro). A la vez es conmovedor y muy sentido poder tratar esta dura temática con un tono de ilusión y esperanza.

Como he podido leer, algún crítico o espectador acusa de tremendista a Considine. Y efectivamente, puede que la película no sea la opción más agradable de ver un sábado por la tarde o en la sobremesa. Sin embargo, quizá por esta razón dura que ahonda en los corazones y que perturba, y que es retorcidamente ética; por todo esto y porque me parece que esta es la intención de su guionista y director, es por lo que esta desconcertante tragedia, puede verse también como una crónica consoladora y lenitiva. Es, en fin, una propuesta humanista y balsámica en las mismas cloacas de la vida, hecha con inteligencia.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=0TzRObtcyyA.

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