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Creo que esta noche no necesito tu apartamento

Por Javier Fernández López

Me han recomendado más de una vez esta película. No sólo personas conocidas, incluso sitios web me la han recomendado. Agradezco el hecho de que me sigan recomendando clásicos del cine pese a que, siendo sincero, no son de mi gusto la mayoría de las ocasiones. He llegado a cogerle cierta manía, aborrecimiento más bien, al “encanto” que transmiten estas películas. Porque está claro que la mayoría de clásicos que han perdurado en el tiempo lo han hecho gracias a la magia que imprimen sus imágenes y su música, sus diálogos llenos de elocuentes y convencidas frases, exageradas también.

La cinta de la que voy a hablar, El apartamento, es una película del cineasta Billy Wilder, el cual estoy conociendo poco a poco. Me encuentro con que la película tiene valoraciones casi sobresalientes en la mayoría de sitios web, cuesta encontrar una crítica negativa de este clásico romance de 1960. Yo, antes de decir lo que me ha parecido la película, voy a soltar una pequeña reflexión.

Siempre me he preguntando por qué en las películas americanas actuales casi siempre los personajes, cuando están viendo la televisión, visionan alguna película clásica en blanco y negro. ¿No les aburre nunca? Incluso los personajes que son niños o adolescentes las dejan. Y yo no lo entendía, pero al ver El apartamento he llegado a una conclusión la cual ya estaba en mi cabeza pero que por fin se ha confirmado en ésta, y es que estas películas, ya clásicos eternos del cine que el tiempo no podrá hacer desaparecer, resultan tan entretenidas y ligeras que no importa verlas una y otra vez. Sucede lo mismo con películas como Descalzos por el parque o Con faldas y a lo loco, que uno puede darle las lecturas que quiera, pero el hecho es que son películas sencillas, que van al grano y no buscan meterse en complicaciones. Por lo cual, las veo como un producto light que es imposible que no satisfaga cualquier momento libre que tenga uno.

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Por ende, puedo decir que yo no me he maravillado con El apartamento. ¿Divertida? Puede ser. ¿Encantadora? Sin dudarlo. ¿Romántica? Mucho, pero tampoco es el gran romance que venden algunos, ni mucho menos. Es la típica historia del hombre bueno, honesto y honrado que no logra nada en el amor y todo el mundo se aprovecha de él. Pero tampoco hay mucho más, no creo que sea justo sacar lecturas profundas más allá de la buena actuación del reparto y de la banda sonora de Adolph Deutsch. El director Billy Wilder dirige con clase y sabe contar la historia, hace de algo muy simple un perfecto entretenimiento de aproximadamente 120 minutos.

¿Predecible la película? A estas alturas, me parece injusto tachar una película de predecible, sea cual sea y del año que sea. El día que una película logre maravillarme con una sorpresa única y original no será el día que yo aplauda, será el día en el que aplaudiremos todos y veremos la luz en un mundo de sombras. Yo de las cosas que me sorprendo es de la narrativa, la forma de contar una historia, los matices, esos detalles que uno ve en ese segundo visionado, el mensaje que transmite la película… El apartamento tiene varias de estas virtudes, tiene pasta detrás del cartel. Porque C. C. Baxter somos o hemos sido todos en algunos momento de nuestra vida. En esa tremenda y a veces sangrienta lucha por escalar posiciones en el mundo laboral, ¿hasta dónde estarías dispuesto a llegar? Baxter está dispuesto a estar las noches por ahí deambulando con tal de que hablen bien de él en el trabajo. ¿Las mujeres? Pobre pagafantas.

Todo sea dicho, hoy día hay comedias románticas en las que he visto mejores cosas que en El apartamento, pero lo que tiene el film de Wilder es que funciona más que bien con muy poco. Aún así, no se acerca ni de lejos, como romance, a otras cintas que he visto. No la pondría en ninguna lista de recomendaciones.

Por parte de los actores, eso sí que nadie lo puede negar, Wilder saca lo mejor de las escenas con Jack Lemmon, Shirley MacLaine y Fred MacMurray. Diría que El apartamento se acerca un poco, o quizá bastante, a las sensaciones que experimenté con Orgullo y prejuicio, un romance en el que lo más potente de la película eran los diálogos de los personajes y sus gestos, sus formas de moverse delante de la cámara.

En definitiva, un clásico correcto del que esperaba un poco más, pero al menos pasé un rato muy entretenido y ameno. La gente “flipa” con lo del espejo roto, y un servidor quizás está hecho a otras cosas. Seguiré con mi lento pero firme camino por los clásicos, un saludo lectores.

Comentarios

  1. Íñigo

    Bien, Javi. La siguiente que te recomiendo: “Sed de mal” de Orson Welles.

  2. Enrique Fdez. Lópiz

    Estimado colega, si ves mis críticas en esta página, observarás que yo comento muchas pelis clásicas. Me encantan estos filmes en blanco y negro que los más jóvenes ya no ven lamentablemente. “El apartamento” del gran Billy Wilder es uno de ellos; y te felicito por tu crítica pues como dices no es humor ni mero romance, sino un estudio psicosocial del ser humano, las ambiciones, los “peajes” que hay que pagar en la vida, el abuso de poder, la ruindad, la alienación de los trabajos empobrecedores, en fin… una película, como muchas otras, de las que ya no se hacen. Saludos

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