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Cop Car

Por Alejandro Arranz

-Una de las sorpresas independientes del año. Intrigante y sombrío thriller rural que acaba convertido en un seco western de carretera. Escalofriante -de bueno- Kevin Bacon.
-Watts maneja los tiempos con suma maestría pero al guión le falla el rendimiento, podía haber exprimido mucho mejor su premisa inicial.

Jon Watts es un nombre que casi nadie conocía en la industria hasta hace unos meses. Este guionista y director nacido en Colorado fue elegido por Marvel Disney y Sony para dirigir el nuevo reboot del hombre araña, alias Spiderman. Asimismo fue con el estreno del filme que vengo analizar cuando su nombre empezó a sonar un poco más. El año pasado dirigió una cinta de terror con el título Clown, y si bien cumplió bastante bien en el ámbito de la dirección, el filme susodicho era bastante grotesco en varios malos sentidos de la palabra. Pero este año estrena Cop Car, un thriller-road movie que llama bastante la atención por su estética, su estilo y porque además cuenta con Kevin Bacon como protagonista. Si sóis lectores habituales de mis reseñas sabréis de sobra que soy un ávido amante de los thrillers rurales y y en especial de los thriller independientes que hacen los americanos. Si a eso le sumamos mi interés por ver la evolución de Jon Watts como cineasta y que por razones que no voy a pararme a explicar aquí, Kevin Bacon me parece un actor muy capacitado; pues llegaréis a la conclusión de que me apetecía mucho ver Cop Car. La nueva duda que se plantea es si ha conseguido cumplir mis expectativas.

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A pesar de mi intererés había varios motivos que me llevaban a pensar que me iba encontrar con una cinta floja, irregular y poco inspirada. Nada más lejos de la verdad, estamos ante una de las sorpresas independientes del año. Cop Car plantea un comienzo excelente, con esos dos niños que bien podrían sonarnos a Mud de Jeff Nichols escapándose de casa y robando un coche de policia en su mundo idealizado, en el cual los verdaderos riesgos no forman parte de la vida (hay un par de escenas que inquietan de sobremanera a pesar de la frialdad de su tono). Ellos siguen adelante sin tener en cuenta las consecuencias, disfrutando de la inocencia cada vez más cercana a su fin. Por otro lado tenemos al sheriff corrupto interpretado por Kevin Bacon, un criminal con uniforme de defensor de la ley que sólo busca la forma de recuperar el coche para (pérmitanme la licenca) salvarse el culo y seguir viviendo al margen de la ley que antaño juró proteger. La evolución de los personajes es de manual del guionista, algo que le da previsibilidad a la historia pero al mismo tiempo la hace funcional. El guión de Watts y Christopher D. Ford (guionista de otra gran película independiente americana Frank & Robot) es por tanto correcto sin más, cuando tenía varias posibilidades de ser soberbio, tal vez desarrollando más a fondo los temas esbozados al principio o quizás tomando un planteamiento diferente en el tramo intermedio. Sea como fuere tras el tramo inicial, el filme se convierte en una persecución del gato y el ratón que nos recuerda de forma muy positiva a los Coen y también a aquella Red Rock West de John Dahl. Así pues Watts entremezcla situaciones de increíble tensión con magníficos toques de comedia negra que en lugar de relajar la tensión la hacen aún más insportable, muy similar a lo que ocurría en Fargo. Hacia el final esa persecución se convierte en un árido y seco western de carretera que no da respiro y que culmina en un desenlace peculiar pero acertado y atrevido. Por último elogiar la labor del reparto, todos los actores están realmente bien, pero destacan Kevin y Bacon y Shea Whigham (Wolf of Wall Street).

Ahora comprendo porque Marvel eligió a Watts para Spiderman. El trabajo del cineasta es sorprendente e incluso estéticamente Cop Car aprueba con nota. Estamos ante un thriller independiente muy bien realizado, que entremezcla ejemplarmente la comedia negra y momentos de gran tensión y violencia repletos de resonancias al cine de los hermanos Coen. El guión podría haber profundizado más en muchos aspectos pero cumple su cometido guiando al espectador por un viaje muy interesante. El camino tiene baches, pendientes y curvas complicadas, pero al final ha merecido la pena subirse a este coche de policia.

Alejandro Arranz

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