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Comedia romántica sin ambición pero que se agradece

Por Enrique Fernández Lópiz

Ejecutiva en apuros es un cuento –en el mejor sentido-, en el cual, una ambiciosa ejecutiva llamada Lucy Hill (Renée Zellweger) ve su porvenir color de rosa. Vive en Miami absolutamente encantada con su forma de vida, la bulliciosa ciudad, sus modelos de zapatos que ella adora, coches estupendos y la perspectiva de subir en el escalafón corporativo de su sociedad. Pero he aquí que de la noche a la mañana le ofrecen un puesto, supuestamente transitorio, lejos de Miami, en un pueblecito rural de Minnesota, un lugar frío e inhóspito, nada glamuroso y con una singular población. Su misión es reestructurar una fábrica de productos lácteos. Lucy acepta rápidamente el trabajo previendo un ascenso que ella ve que le ronda. Pero resulta que lo que debía ser un trabajo sencillo y breve, acaba siendo toda una experiencia que acabará tirándola del caballo como a Saulo, que le cambiará su vida y su forma de enfocar las cosas y… el amor. Lucy encontrará un sentido a su existencia y paralelamente, al hombre de su vida (Harry Connick, Jr.).

A mí me ha gustado esta película un tanto sentimental y a la vez con un mensaje honesto y valiente, que no son comunes ver en este tipo de obras facilonas hollywoodienses.

Su director Jonas Elmer cumple con esta comedia romántica, construyendo un film vertebrado por un guión escrito por C. Jay CoxKen Rancede escuadra y cartabón. A saber: prólogo en la ciudad, en el que se demuestra el carácter urbanita de la protagonista; orden del mando que acaba con nuestra criatura en medio de la nada; primer encontronazo con el paisaje y sus gentes; rendija que abre la posibilidad de que el infierno no lo sea tanto; compatibilidad con lugareño del sexo contrario que lleva al convencimiento de que el amor habita en cualquier esquina; malentendido que provoca un nuevo choque; redención, reconciliación” (Ocaña). Música aceptable de John Swihart y buena fotografía de Chris Seager.

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En el reparto es una Renée Zellweger que a mí me agrada cómo lo hace, aunque reciba críticas tan nefastas como inmerecidas. Harry Connick Jr. es un galán aterido de frío pero guapetón y que pasa el corte. Siobhan Fallon está bien. Frances Conroy, correcta. J.K. Simmons, muy bien; y otros actores como Mike O´Brien y Ferron Guerreiro que cumplen con sus roles.

Esta película me recuerda a la espléndida serie de más de cien capítulos, Doctor en Alaska (1990-1995). También a las aplaudidas Bienvenidos al sur (2010); o Bienvenidos al norte (2008). Un humor que sigue esta línea socioantropológica en lo que implica un radical cambio de lugar, de habitantes a los que en ocasiones no se les entiende ni en su manera de hablar, ni sus costumbres, ni su idiosincrasia, y hasta el clima es muy chocante. Es decir: el costumbrismo elevado a la máxima potencia. Aunque esta película no acaba en este listado de cuanto supone el cambio geográfico y cultural, esta película es algo más.

Desde luego no es ninguna gran película. Más bien es normalita. Pero si te gustan este tipo de comedias románticas, esta es según mi parecer, un ejemplo digno dentro de la categoría. Si no buena, sí competente.

En conclusión, es una comedia romántica agradable que Renée Zelleweger se coloca sobre sus hombros, ya que sin duda alguna es la protagonista absoluta. Su desempeño actoral como la del resto del elenco es bueno. Por otro lado, la película tiene algunos gags meritorios y también algunos diálogos que tienen su gracia. Y aunque hacia la mitad de la cinta ya puedes darte cuenta de cómo será el desenlace y qué cosas sucederán, no deja ser una cinta entretenida. No es la quinta esencia, pero es agradable, que no es poco.

Tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=GSfQRCF9La0.

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