Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Comedia que en su modestia es casi perfecta

Por Enrique Fernández Lópiz

No hace falta ser psicólogo social o asesor de imagen para saber que la impresión que se ofrece cuando uno va bien vestido es, por lo común, más favorable que si va desaliñado o mal presentado. Entre vestir de traje o ir de vaqueros rotos hay una diferencia, aunque quien vista el traje sea un hombre negro. Es, por decir algo, la cosa de que las buenas formas de aparecer en público, mitigan incluso los prejuicios raciales. El traje no es en un sentido estricto una película social sobre la inmigración ni nada de eso. Pero veamos.

El protagonista es Patricio, un inmigrante subsahariano, alguien que se busca la vida como buenamente puede. Inicialmente trabaja en un estacionamiento. El film se desarrolla en Sevilla, una ciudad-jungla. Por cosas de fortuna, Patricio se tropieza con otro paisano, jugador de baloncesto del Caja San Fernando y rico, a quien ayuda a cambiar la rueda de un coche deportivo. A modo de pago, le obsequia un elegante traje nuevo, como hecho a su medida, que Patricio se coloca sin pensarlo mucho. Observa que a partir de ese entonces, muchas puertas se le abren, incluso provoca la admiración en una chica mona, dependienta de una tienda de electrodomésticos y comprueba que lo inaccesible se le vuelve asequible y que las puertas que antes estaban cerradas ahora se abren. Una noche, en un albergue, le roban sus ahorros. El ladrón es un tipo que vive de pequeñas estafas y hurtos. Lo que resulta es que el tal sujeto se le pega a cola y no lo deja ni a sol ni a sombra. Es un profesional del timo que a veces le quita el sueño y otras resulta ser su mejor amigo. A partir de ese momento se iniciará una intensa relación entre estos dos supervivientes, que descubrirán que se parecen más de lo que pensaban.

el-traje-2

En este film tenemos una muestra de los inicios del director Alberto Rodríguez, el mismo que luego habría de rodar en 2012, Grupo 7; en 2014, la laureada Isla mínima; o, en 2016, El hombre de las mil caras. Pues bien, esta fue la tercera obra de Rodríguez, un director español de fuste que da a luz en la pantalla una obra sencilla y una interesante crítica sobre el racismo y sobre todo, sobre clasismo que campa en nuestro mundo. Es “Una historia llena de frescura, diálogos chispeantes y divertidas situaciones” (Aldarondo). Con un guión que a veces queda corto pero que a cambio es muy natural, del propio Rodríguez y Santi Amoneo. Estupenda la música de Lavadora y buena la fotografía de Ález Catalén.

En el reparto Jimmy Roca está excelente, medido en su actuación, sin estridencias en el rol protagonista del pobre Patricio, un busca vidas negro que no se quita el traje en los 102 minutos del metraje. Manuel Morón borda el papel de cara dura, carterista y timador, con su vis dramática y también cómica. Y acompañan muy bien Mulie Jarjú, Vanesa Cabeza y Richard Henderson.

Se trata de un relato compuesto por pequeños fragmentos, detalles curiosos, diálogos ingeniosos y un gusto por analizar las paradojas de la vida. Lo que Rodríguez hace es seguir a un africano en Sevilla, después de producirse en él un definitivo cambio con el regalo del traje. “Siguiendo al protagonista de un albergue a un palacio en ruinas, de una amistad imposible a un amor improbable, construye una historia llena de frescura, diálogos chispeantes y divertidas situaciones cotidianas al borde del absurdo que van dejando pequeñas pistas, siempre desde un punto de vista esquinado, nada dogmático, sobre las apariencias sociales, la mentira, la falsa solidaridad y el engaño pero dejando siempre un hueco para la amistad o el cariño soterrado” (Aldarondo). Este es el film que a algunos no les sabe a nada y que a mí me supo a mucho: ¡cuestión de gustos y creo que también, de capacidad de análisis!

Una pequeña película de Rodríguez bastante desconocida, pero sugestiva y curiosa, que cuenta el fortuito vínculo entre un inmigrante africano y un ratero de poca monta en la Sevilla de principios del actual siglo. Una cinta que hace un acercamiento a la temática de la inmigración de forma desinhibida, ligera, conformando una totalidad que combina la picaresca con la aproximación a esta realidad. No sólo al problema de la inmigración, sino de la marginación social.

Al principio puede parecer aburrida, pero poco a poco te atrapa. Es divertida, tiene unos personajes gratos y entrañables, y vista como la comedia de poca entidad y sin aspiraciones excesivas, resulta que la película es casi perfecta.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=xcVUlG5zrwg.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario