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Collateral. Soy Vincent

Por Miguel Ávalos

«Casi todo el mundo dentro de 10 años tendrá la misma casa, el mismo trabajo, la misma rutina, siempre lo seguro, todo igual. Tú no sabes lo que harás dentro de 10 minutos.»

Con esta frase tan impactante sorprendía Vincent a Max en el momento en que el primero estaba a punto de dar su tercer golpe en el club de jazz. Por si el estar cumpliendo con su rutina de todas las noches como taxista y quedar a merced de un asesino implacable no fuese suficiente. Si se piensa la verdad es que pocas cosas pueden haber más escalofriantes que la situación que Max tiene que afrontar, sin mencionar el hecho de verse impotente ante semejante conflicto. Tener que llevar a alguien para que apriete el gatillo y no poder hacer nada, amén de que al final de la corrida, ¿que sería del taxista? En apariencia su suerte estaría echada y, sin embargo, por muy macabro que pueda parecer, Max ha tenido suerte. Suerte de haber sido Vincent quien se haya subido a su taxi y no otro mercenario de su mismo calibre.

Reflexionemos un instante sobre esto último. ¿Quién es Vincent? Por un lado esta muy claro. Es un asesino letal, implacable, puro hielo, no le tiembla el pulso y eso suponiendo que tenga. Alguien que desde cierto momento de su vida traspasó esa barrera que ningún ser humano debería romper y se dedicó a ganarse la vida a base de tiros. La película nos da la clara pista que desde su infancia todo se torció para él. No obstante, por otro lado, tenemos a un hombre culto, refinado, amante y experto del jazz, con puntos de vista muy claros y que es del todo consciente, ya no sólo de que lo que hace está mal, sino de que el mundo en el que vivimos es un lugar deplorable en muchos aspectos. Sin embargo, sus atributos positivos tan sólo lo elevan a la categoría de indiferente, tal y como él mismo se define. Vincent no mata por placer, aunque ello no lo salva de sus graves faltas. Si el cielo y el infierno existen, ya sabemos qué lugar le corresponde.

Ahora bien, tengamos en cuenta los atributos de Vincent mencionados en el párrafo anterior. No todos los asesinos vistos en las películas los han mostrado, ¿cierto? Pues quizás eso signifique que, pese a que las apariencias digan lo contrario, Vincent no tenía intención de ejecutar a Max al final de la corrida, en caso de que hubiese llevado a cabo su tarea al completo. ¿Razones? Son estas:

1. Vincent en un principio tenía intención de usar a Max para que le llevase a sus paradas sin que el taxista se enterase de nada. Un asesino que disfrute no tiene por qué tener esa idea y, si la tiene, no sólo mataría a Max para que no le identificase, lo haría por mero placer.

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2. Vincent es un asesino metódico, lo que le gusta de su profesión es el anonimato, no quiere que nadie relacionado con quienes le contraten le vean y lo demuestra en la película. Sin embargo, también es total partidario de las matemáticas y eso quiere decir que si tiene que cargarse a cinco personas se carga a cinco, y a nadie más. La prueba la tenemos en la escena en la que le reprocha a Max el haber llamado la atención, pues debido a ello Vincent debe ejecutar a dos atracadores que se habían apoderado de su maletín y así recuperarlo pero, aparte de eso, la situación no es de su agrado para nada. Max tampoco figuraba en su lista y eso quiere decir que no era una víctima, por tanto, iba a salir vivo de esa situación y con 700 dólares extra.

3. Un asesino tan especializado está provisto de un número indeterminado de identificaciones falsas con toda clase de nombres, profesiones y coartadas. En el film vemos como Vincent tiene fácil acceso a la oficina del Fiscal gracias a una documentación que le han facilitado, y eso quiere decir que tiene las espaldas perfectamente cubiertas en ese aspecto. En consecuencia, si Max hubiese señalado a Vincent, ¿quién le iba a creer?

Muchas personas, quizás, discrepéis de este punto de vista sobre Vincent y tenéis grandes opciones de llevar la razón. Ya no sólo porque nunca hay una garantía 100% exacta de que Vincent vaya a cumplir con lo que le promete a Max, sino por la escena en la que el Inspector Fanning (Mark Ruffalo) le recuerda a su compañero el Inspector Weidner (Peter Berg) el caso del taxista de Oackland. Para quienes conozcáis este film ya sabéis de sobra a queé escena me refiero, pero esa precisamente es una de las grandes y numerosas virtudes de esta obra maestra. El director Michael Mann y el guionista Stuart Beattie no especifican nada y lo dejan a la imaginación libre de cada persona. Mi imaginación me dice que quien iba en el taxi de Oackland no era Vincent, era otro mercenario tan especializado como él, sólo que bastante más frío y cruel para variar. Otro hombre o, quizás, una mujer.

Sea como fuere hay algo innegable. La situación con la que Max tiene que lidiar es sencillamente escalofriante. Tan escalofriante como que un asesino a sueldo se suba a su taxi en una noche de trabajo como cualquier otra y encima cuando la penúltima persona que ha estado es una chica abogada con la que ha logrado conectar. Terriblemente irónico.

Así, de esta forma tan sorprendente, con este argumento tan chocante, se nos presenta Collateral. Una oda audiovisual digna del deleite más grande, una obra maestra construida tan maravillosamente bien desde el principio hasta el final, que incluso da la impresión de que el pecador sea el santo y el santo el pecador. Dos personas totalmente opuestas en absolutamente todo cuyos destinos se cruzan y nada volverá a ser lo mismo para ninguno de ellos, en especial para Max, un humilde taxista de Los Ángeles que lleva 12 años con dicho empleo, conoce la ciudad mejor que la palma de su mano y sueña con tener su propio servicio de limusinas. Alguien que en lo legal está claro que aventaja enormemente a Vincent y, sin embargo, en cuestión de decisión, coraje, claridad y convicción este último le podría dar más de una clase particular. De hecho es lo que acaba sucediendo, pues entre tantos diálogos tan impactantes entre los dos personajes, hay dos que resultan muy cruciales:

«Vincent: ¿La llamaras?
Max: ¿A quién?
Vincent: A esa amiga tuya, la que te dio su tarjeta.
Max: No lo sé, puede que sí, puede que no.
Vincent: ¿Qué? Coge el teléfono, la vida es corta y un día se acaba, si salimos de esta tienes que llamarla.»

«Vincent: ¿Te has visto? Tus bayetas, tu taxi limpio, tu compañía de limusinas ¿Cuánto has ahorrado?
Max: No es cosa tuya.
Vincent: Algún día, algún día mi sueño se hará realidad, pero una noche te despertaras y veras que eso no es verdad. Tu sueño se ha vuelto contra ti, nunca se hará realidad y ya eres viejo. No se ha cumplido y no se cumplirá porque nunca harás nada para que se cumpla. Lo enterrarás en la memoria, te hundirás en tu sillón y te quedaras hipnotizado delante del televisor durante el resto de tus días, así que no me hables a mí de crímenes. Dar una entrada eso bastaba para tener un Lincoln Town, ni siquiera eres capaz de llamar a esa chica. ¿Qué coño haces conduciendo un taxi Max?»

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Y es que Max quizás sea buena gente, pero tampoco esta libre de faltas. No lucha de verdad por sus metas, se escuda en tener un trabajo sin salir de ese cubil, miente a su propia madre con la excusa de decirle lo que quiere oír y no es nada seguro de sí mismo. Sueña despierto, pero no pone verdaderos cimientos para vivir de lo que le gusta. Quizás al lado de Vincent sea el santo, sin embargo, puede aparecer perfectamente en la lista de pecadores pese a que estos sean de naturaleza mucho menos perversa. Así es Max, un taxista para el que ya nada será lo mismo en la noche en la que conoce al asesino que le proporciona el empujón definitivo. No sin antes conocer a la mujer de su vida.

No puedo ni debo olvidarme de rendir un merecido homenaje a esos maravillosos planos que se aprecian a lo largo del film. El taxi recorriendo la ciudad, el coche del Inspector Fanning, el metro tanto en el interior como cuando se marcha en la escena final, los helicópteros y las secuencias de Vincent y Max en el taxi. En todos ellos se respira dedicación y precisión por parte del equipo técnico. Genial.

Un 10 de principio a fin para las personas responsables de esta obra maestra del Séptimo Arte. Para el director Michael Mann, el guionista Stuart Beattie, el compositor de la banda sonora James Newton Howard, los encargados de la fotografía Dion Beebe y Paul Cameron. También para el reparto que se da cita destacando a Jada Pinkett Smith como Annie la abogada, Mark Ruffalo como el Inspector Fanning que es el único que se entera del verdadero meollo, Peter Berg como el Inspector Weidner, Barry Shabaka Henley como Danniel el trompetista de jazz, Javier Bardem como Felix Reyes Torrena y Bruce McGill como el agente del FBI Frank Pedrosa.

Sin embargo, párrafo aparte merece Tom Cruise por su papelazo como Vincent, uno de sus mejores roles sin duda, puede que hasta el mejor. Lo mismo vale para Jamie Foxx interpretando tan brillantemente a Max el taxista, papel que le valió la nominación a los Oscar. Matrícula de honor para ambos.

CONCLUSIÓN

Collateral es fría, inquietante, impactante, oscura, emocionante y seductora. Tal es la maestría con la que está construida de principio a fin que todos estos calificativos tienen sitio. En medio de la trama principal nos encontramos con un caso de corrupción en el que un mafioso está a punto de ser condenado y hay testigos clave, cinco en total. Sin embargo, el gran punto atrayente de esta maravilla de film lo ponen dos personajes totalmente opuestos cuyos destinos se entrecruzan, siendo lo más irónico de todo el hecho de que, si ambos se fusionaran, nacería el individuo perfecto. Una mezcla envidiable de humildad, sensibilidad, claridad y decisión. Ésta es una gran prueba de que nadie es perfecto, pero así es la vida. Un santo con faltas y un pecador con decisión van en un mismo taxi. Max y Vincent.

Comentarios

  1. Javier Fernández López

    Excelente artículo Miguel.

    ‘Collateral’ supuso para mí una sorpresa, un huevo de pascua por así decirlo. Por entonces no había oído hablar de ella hasta que un año después la estrenaron en televisión. Mi cara fue de asombro. Cruise aportaba un nuevo registro a su filmografía (que no es que tenga pocos), y la película se presentaba como un inteligente thriller de suspense y acción.

    También podría decirse que es la última gran película de Michael Mann, porque aquella ‘Enemigos públicos’ defraudó bastante.

    Saludos!

  2. Miguel Ávalos

    Muchas gracias por tu comentario Javier.

    Enemigos Públicos la verdad es que me entretuvo, pero en mi opinión no le llega a Collateral para nada. Esta película es mucho más completa en todo. He visto que el próximo próyecto de Michael Mann es Cyber, para este 2014, veremos a ver que tal.

    Muchas gracias de nuevo por comentar y un saludo.

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