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Coacción a un jurado

Por Miguel Ávalos

Cuando el rio del deber desenboca en el mar de la obsesión

En el año 1996 la actriz Demi Moore y el actor Alec Baldwin protagonizaron una de las mejores interpretaciones de sus carreras en una película que no fue precisamente un triunfo en toda regla como es The Juror, traducida en nuestro país como Coacción a un Jurado.

Coacción a un Jurado es la prueba de que hay ocasiones en las que tener a un elenco de alto copete no es garantía de que los planes salgan bien. Aparte de la mencionada Demi Moore y del mencionado Alec Baldwin, nos encontramos con actores del calibre de James Gandolfini, Tony Lo Bianco y Michael Constantine. Así como a actrices de la talla de Anne Heche y Lindsay Crouse, una secundaria con una experiencia dilatada tanto en cine como en televisión. Aparte de con un Joseph Gordon-Levitt de crío al que ya se le veían maneras.

Annie (Demi Moore) es una madre divorciada, con un hijo llamado Oliver (Joseph Gordon-Levitt), que pasa a ser miembro del jurado del caso contra Louie Boffano (Tony Lo Bianco) el jefe de una peligrosa mafia italiana. Poco se imagina la que se le viene encima. Un tipo conocido como El Profesor (Alec Baldwin), quien resulta ser el brazo ejecutor de Boffano, logra chantajearla y convencerla de que influya en el resto de miembros del jurado para que el mafioso sea declarado inocente, ya que si no lo hace, tanto ella como su hijo estarán en serio peligro. Sin embargo, el mayor peligro para Annie es que se acaba de convertir en la obsesión número uno del Profesor quien la vigila por deber, pero sobre todo por deseo.

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La película en conjunto es fallida porque el argumento es sencillamente superficial y sin fuerza. Un argumento muy conocido como el que dos mafias de origen italiano estén enzarzándose los unos a los otros para obtener el control de todo negocio, el jefe de una de ellas vaya a juicio y en el centro una mujer honesta a la que chantajean. Sólo que en este caso carece de la más mínima chispa. Nada que ver con otras muchas que relatan lo mismo, solo que muchísimo mejor.

Sin embargo, a mi juicio el dúo interpretativo de Moore y Baldwin es sencillamente espectacular, aplastando todo lo demás. Parece ser que a la actriz se le concedió el premio a la peor interpretación en 1997 por este papel. Bueno, confiemos en que se lo tomase con humor porque creo que una cosa es Halle Berry con esa película infumable llamada Catwoman -que por cierto no he visto porque algunas producciones son tan bodrio que basta con el teaser para adivinarlo- pero otra distinta es Demi Moore en este papel que creo que solventa con mucho acierto.

Esa madre separada con un hijo que se ve envuelta en una pesadilla ambulante y que debe llevarlo con una entereza elogiable. Elegir a tu hijo, cosa lógica, pero a sabiendas de que una escoria va a ser liberada de sus cargos y otros niños similares al suyo van a correr peligro. Esa madre a la que le gustaría por una vez ser madre de todos los niños condenando a prisión a una basura, pero no puede porque está en juego la vida del suyo.

Por otro lado, ese psicópata que no distingue edades a la hora de apretar el gatillo fríamente. Ese bloque de hielo profesional que se obsesiona con una mujer honesta, hasta el punto de dar la impresión de que ya no sabe porque le tiene que echar los dos ojos. El deber aniquilado por el deseo obseso. Muy posiblemente influya no sólo que la encuentre la mujer más atractiva y sexy que ha visto, sino el hecho de que representa todo aquello que no ha tenido y que en su poca cordura sabe que jamás tendrá. Una familia. Por no tener no ha tenido ni un sólo amigo en su infancia.

En este grandioso dúo entra la más peligrosa de las máscaras del mal. La máscara de la virtud, tal como Johnny Depp afirma en Sleepy Hollow. Pues el personaje de Baldwin sabe engañar de la manera más conquistadora a todas las personas que quiera y esa es su arma más peligrosa, muy por encima de cualquiera de fuego que use. Hasta la propia Moore llega a caer brevemente en brazos de su virtud. En la escena en la que están hablando en el bosque, Baldwin la besa y esta le responde. Brevemente, pero le responde.

Puede entrar en juego el hecho de que el personaje de Moore viva un estrés de pesadilla, que lleve separada mucho tiempo y que Baldwin la haya oprimido tanto que sea lo más parecido al Síndrome de Estocolmo. Sin embargo, lo cierto es que Annie demuestra ser muy fuerte a lo largo de la trama, demuestra temple. Lo que nos lleva a ese resultado tan sorprendente e inquietante en la ecuación. El beso entre El Profesor y Annie es mutuo.

Al final, como es obvio, para una madre lo primero es su vástago y El Profesor no es precisamente un padre modelo para el muchacho. Así que la decisión está tomada.

Conclusión, si queréis ver una película que trate de duelos entre mafias de una manera artística, profunda y con un buen guión, ¡no perdáis el tiempo!, Coacción a un Jurado no es vuestra peli. Si por contra os interesa ver como una personalidad cuerda y otra corrompida “chocan de una manera chocante” y borran del mapa tres cuartos de la trama, poneros cómodas y cómodos frente al televisor.

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