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Ciudades de papel

Por Alejandro Arranz

-Una película entretenida que tiene más bien poco que ofrecer salvo por algunos momentos honestos. El reparto funciona bastante bien.
-Es previsible, tonta, está repleta de tópicos y el tipo de amor que se representa es falso y superficial. Pero cuando habla de la amistad, el filme funciona.

Tras el éxito de la adaptación de “Bajo la misma estrella”, del best seller homónimo de John Green, Hollywood busca un nuevo triunfo en el género adaptando otra novela del escritor, Ciudades de papel. En esta ocasión el encargado de ponerse tras las cámaras es Jake Schreier, que debutó con la divertida y conmovedora Frank and Robot. El dúo de guionistas Scott Neustadter y Michael H. Weber repite tras un acertado trabajo en el filme de Josh Boone. Por último el reparto, encabezado por Nat Wolff y Cara Delevingne como Quentin y Margo respectivamente. Seguidos de cerca por algunos secundarios jóvenes de poco recorrido como: Halston Sage, Austin Abrams, Jaz Sinclair o Meg Crosbie. En esta ocasión puesto que no hay enfermedades propias de una adaptación de Nicholas Sparks ni adolescentes aliens o vampiros del tipo Stephenie Meyer, lo que llama la atención del proyecto es en primer lugar la mezcla de géneros. Aparte de la trama romántica al uso, la historia juega con un toque detectivesco, y su mensaje sobre la amistad, aprovechar la juventud y arriesgarse, llama la atención. ¿Habrá conseguido superar esta segunda adaptación de Green a la cinta de Josh Boone?.

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Bajo la misma estrella sorprendió -en general- gratamente tanto a la crítica como al público. Era una cinta lacrimógena y con un tramo final tan manipulador como poco inspirado, sin embargo también solía servirse de un buen grado de inteligencia y un encantador humor para que su trama fuera más llevadera y que permitiera empatizar de un modo mejor que a través de la pena. Era una película honesta, que conectaba con el espectador y cuyas emociones se sentían sinceras. Esta nueva adaptación de Green trata sobre el paso de la juventud hacia la madurez. Tiene algunas reflexiones agudas sobre lo que se deja atrás y que tal vez no habías agradecido hasta que se acaba. Aunque su principal virtud es un buen ritmo, el filme se ve muy bien y como entretenimiento no tiene pegas. Pero ahí se acaba todo, no ofrece nada más como retrato de la juventud, del periodo intermedio hacia la madurez, del amor, de la amistad, ni de ninguno de esos temas que están presentes a lo largo de toda la historia. Desde el principio sabes todo lo que va a pasar, la mayoría de esas cosas no tienen sentido y sólo conforman un agradable viaje por carretera con algunos giros altamente predecibles y manejados de forma regulera. Nat Wolff hace un buen trabajo convirtiéndose en la mayor -y mejor- baza del filme, Delevingne en los pocos minutos que aparece cumple sin demasiados alardes (para algunos le faltara misterio) y son los secundarios los encargados de darle algo de vidilla al conjunto a través de subtramas bobaliconas e ingenuas líneas de diálogo. En verdad esta es una historia de amor tonto y superficial sobre una tía popular a la que le gusta llamar la atención (las personas populares que alimentan su leyenda) escapándose de casa y le deja un montón de pistas jodidamente complicadas a un pobre nerd egoísta y absurdamente enamorado de ella del que lleva pasando 9 años, y este hace un viaje de 2000 kilómetros para encontrarla.

Jake Schreier dirige esta mediocre adaptación de la tercera novela de John Green. Si bien no aporta nada al género brinda un grato entretenimiento para jóvenes en una aburrida tarde de domingo. Wolff sigue demostrando sus capacidades y algunos momentos centrados en la amistad se sienten sinceros, pero en conjunto este es un romance adolescente tan ingenuo como vacío.

Alejandro Arranz

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