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Cinta atípica para su época

Por Enrique Fernández Lópiz

No hace mucho que vi por vez primera para mi asombro este film de Jesús Franco, Tenemos dieciocho años. Esperaba un producto bien diferente, propio de finales de los años cincuenta, cine español y todo cuanto esto supone: trama conservadora o intenciones doctrinales y pacatas del franquismo rancio. Sin embargo me pareció interesante y sugestiva. Y lo voy a ir explicando.

En la película, alborotadas por su primo, dos adolescentes inician un viaje en el que esperan vivir aventuras de todo tipo. Pero al no conseguirlo, deciden imaginárselas y terminan creyendo que han sido secuestradas y enclaustradas en un funesto castillo.

Fue la primera película de un singular director, Jess Franco, como gustaba hacerse llamar a este cineasta fecundo que rodó en muchos países como Francia, EE.UU., Suiza, Portugal, Italia, etc.; y que lo hizo al lado de afamados directores como Orson Welles. Director de cine, actor, productor, guionista, compositor, montador, director de fotografía, etc., es considerado uno de los realizadores más prolíficos en el panorama del género exploitation europeo (temas relacionados con el comportamiento sexual humano, la violencia, las drogas y otros elementos que resaltan los intereses lascivos), y una de las figuras más destacadas de la escena española de terror de los años ´70.

Pues bueno, esta película, a mi parecer tan alucinante y original, fue todo un fracaso de público y crítica en su momento. No es de extrañar, pues Jess Franco se adelantó a su época haciendo un cine avanzado para el momento en España. Se trata de una película de sketches y la conexión entre estos es casi como ver las viñetas de un cómic o Tebeo. Además, la cosa es como si Franco hubiera pasado por una procesadora géneros muy diversos: cine negro, terror, neorrealismo, comedia y todo con mucha agilidad. Por supuesto un humor que incluye el pitorreo a las figuras de autoridad (padres y profesores ridiculizados), también crímenes y otras lindezas con las que la censura no anduvo muy conforme y condenó al ostracismo a la película.

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La cinta tiene un guión y una dirección un poco-bastante naif, ingenua, surrealista con toques de humor absurdo y alegre, con un Ozores al modo hombre orquesta que siempre está ahí (en este sentido Ozores resulta tópico y excesivo), y Jess Franco con la batuta dirigiendo el cotarro con alegría y disposición.

Fotografía alegre de Eloy Mella y un reparto donde destacan, como decía, Antonio Ozores, la entonces novia del director Isana Medel y una jovencísima Terele Pávez en su debut, a quienes acompañan Luis Peña, Mercedes Alonso, Rafael Bardem, Carmen Lozano, Licia Calderón, Javier García, María Luisa Ponte, Pablo Sanz, Aníbal Vela, Juan José Vidal y Rufino Inglés. Gran reparto. Y el propio Franco se encargó de la música.

Franco construyó algo distinto a lo que se hacía en aquellos heroicos años cincuenta-sesenta, y podría haberse codeado con las vanguardias de la época. Se quiso salir de los cánones tradicionales y el niño le salió rana. Pero no porque fuera malo, sino porque ni el público entendió bien la obra ni se hizo tampoco una buena distribución de la película, como castigo por sus transgresiones.

Asistimos también a tristes paisajes, tanto urbanos como campestres, panorámicas lánguidas, excesivamente solitarias, todo lo cual sirve de acompañamiento idóneo al espíritu de la película. Las inquietudes de cuando se tienen 18 años: los colegas de clase, los viajes, la música, el afán de aventura, las fantasías y la fabulación propios de la adolescencia. Aspectos consustanciales con esta edad, que es la finalidad del film, donde se destacan igualmente de manera incluso positiva ese tipo de personajes que consolidan la “angustia vital” (tan en boga entonces y propiamente fruto del existencialismo y de aquel psiquiatra del momento llamado Juan José López Ibor), la melancolía de jóvenes que a veces en su juventud se sumen en el desánimo impostado, incluso en una supuesta depresión; muchachos, ellos y ellas que no se dan cuenta de la alegría característica de la mocedad “divino tesoro”, lozanos individuos que incluso creen que han llegado a una edad trágica y a un punto de no retorno. Curioso, tierno.

Por todo esto y más y por la mala prensa que tuvo esta película tan curiosa, al final el negocio fue rayano con lo grotesco. La cosa fue así: la película, producida por la pequeña Auster Films de Vizcaíno Casas y Luis García Berlanga, obtuvo una clasificación de 2ª B de parte del Ministerio de Cultura, lo que la condenó –nunca mejor dicho- a una exhibición ridícula de 238 espectadores y 9.278 pesetas de recaudación según Filmoteca Española.

Pero la verdad, a mí la simplicidad de una obra que habla de tener dieciocho años, su candidez y sus locuras me hicieron estar de principio a fin mirando la pantalla.

El dinamismo y la agilidad de las acciones se adelanta al cine que estaba por venir (p.e. Richard Lester y el cine pop), y además es un cine moderno que se da la mano con la libertad que ofrece el cómic, entre otros. El afecto al cine de género en cada sketch; las muchachas frívolas de Las Margaritas; la sandez exagerada y sobrevalorada; esa especie de revuelta pro imaginación y anti realidad; la pompa y el conocimiento apaleados a lo largo de todas las secuencias en la Universidad (Facultad de Filosofía y Letras); esa especie de versión cañí de Peter Pan; e igual la afectación y el existencialismo, la hacen una obra cachonda ma non troppo que tiene un inusitado interés para cualquier aficionado al cine.

A pesar de haber sido considerado un film trivial en su época, yo hoy, con la perspectiva que da el tiempo, considero esta obra como un producto atrevido y original entre las comedias hispanas de la época. Su tono surreal/fantástico, subvierte la idea de comedia en boga (vida cotidiana tediosa, buenas personas, familia modelo pequeño-burguesa, conservadurismo, etc.), por una retahíla de ideas y un camuflado catálogo de debilidades del autor (terror, cine de gánsteres, la propia comedia). Por lo tanto, una película insolente y que hay que valorar.

En fin, película con los elementos propios de la comedia ligera: actores jóvenes, humor, lances, un poco de amor y un final con moralina.

Dada la desgraciada distribución en su momento, para quien quiera verla, aquí va la película entera: https://www.youtube.com/watch?v=ZNY0ZKJRZDM.

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