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Cine dentro del cine con la guerra de telón de fondo

Por Enrique Fernández Lópiz

Su mejor historia es un excelente drama romántico que viene a abundar con propio estilo británico, en ese tipo de cine en que se habla del cine dentro de la misma historia del film, la realidad que penetra en la ficción. A mí me ha gustado bastante por razones diversas y aunque ahora voy a hablar más extenso sobre todo esto, ya digo que los intérpretes son un valor principal en esta obra que es cine inglés riguroso, detallista, creativo y casi perfecto.

La historia es la de un equipo cinematográfico británico durante la Segunda Guerra Mundial, año de 1940. El Ministerio de Información le encarga al tal equipo una película para exaltar el espíritu patriótico de las tropas y de los ciudadanos que están siendo bombardeados tenazmente por la aviación alemana. Mientras los nazis bombardean Londres, el equipo se pone manos a la obra para rodar el filme perfecto que conmueva a los espectadores. Contratan para esta empresa a la galesa Catrin Cole (Gemma Artenton); y el film es igualmente la historia de esta talentosa mujer con dotes para la literatura y la confección de guiones cinematográficos, cuya vida supera en no pocas ocasiones las historias que inventa. Ocurre que mientras escribe el libreto de la cinta, va a tener que vérselas con sus compañeros varones que no aceptan bien la presencia de una fémina en el equipo. Catrin conoce al guionista Tom Buckley (Sam Claflin) y a un veterano actor en horas bajas, Ambrose Hilliard (Bill Nighy), cuyos enredos y anécdotas no serán óbice para que puedan hacer algo con sentido en los tiempos de contienda y muerte que les toca vivir.

La directora danesa Lone Scherfig sabe contar de manera inteligente los matices y vericuetos del difícil trabajo de una mujer guionista en un mundo de hombres, que incluye una hermosa historia de amor muy emotiva, lo cual concluye, como dice Boyero, en “una compleja, pequeña, cálida, agridulce y bonita película, un pretexto razonable para volver a la sala oscura en época de sequía”. Y es así, es interesante, es romántica, linda y merecedora de ser vista por el buen aficionado y, si me permitís, por cualquier persona con sensibilidad.

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El guión de Gaby Chiappe, basado en la novela de Lissa Evans, Their Finest Hour and a Half de 2009, es un libreto excelente que no ahorra en matices y capacidad de ahondar en los recovecos del amor en tiempos de guerra, cuando Hitler bombardea sin piedad la Gran Bretaña. Es un guión sólido, con excelentes diálogos y cuyo relato mantiene al espectador sin pestañear mientras dura la película. Además, “la historia de las personas que forman parte del equipo que realiza la película acaba convirtiéndose en la mejor historia real” (Gutiérrez), y la evolución del rodaje que llevan a cabo los protagonistas, sigue un curso paralelo con lo que les ocurre a los profesionales y protagonistas del film que conforman el equipo en esos peligrosos días.

Excelente la fotografía de Sebastian Blenkov en tono sepia que da verosimilitud al contexto de guerra y bombas en un momento oscuro de la Historia, y gran vestuario y puesta en escena en general: dirección artística notable con magnífica recreación de escenarios, época y personajes.

La obra nos deleita con dos historias paralelas. De una parte la que podemos calificar de metacinematográfica, que cuenta cómo se rueda el film, que tiene un tinte más de comedia; y otra habla de las relaciones entre la joven escritora, un veterano y engreído actor, y su amor con un joven y guapo guionista que aporta un toque romántico a la obra. También hay una evidente reivindicación feminista y una crítica al entrometimiento y la manipulación de los políticos en casi todo lo que atañe al film que han encargado rodar.

El reparto es un pleno al diez. Gemma Arterton está maravillosa, uno de sus mejores trabajos, “dulzura y suave feminidad” como apunta Segura, que nos robará atención y parte del corazón. Sam Claflin genial y encantador. Bill Nigh es un grande de la escena y la pantalla y lo demuestra en su divertidísimo papel de histrión veterano y decadente (el mejor sin duda). Y así podría continuar hablando de un reparto típicamente ingles en el mejor sentido de la palabra, con la categoría de artistas como Jack Huston (muy bien como novio infiel), Jake Lacy, Paul Ritler, Rachel Stirling, Richard E. Grant, Henry Goodman, Jeremi Irons (trabajo un poco sobreactuado), Eddie Marsan, Helen McCrory, Hubert Burton, Claudia Jessie y Stephanie Hyam. Gran nivel en todo un elenco actoral de primer orden.

Nadie podrá dudar que la directora es mujer igual que la guionista, y que “el enfoque femenino permea toda la producción, desde el hecho de que muchos de los roles creativos y técnicos vienen desempeñados por mujeres, hasta el propio esquema de guión” (Weinrichter). Sí, es una película que ahonda y hace aportaciones muy sinceras y agudas desde y sobre el espíritu y la sensibilidad femenina. Incluso Gemma Arterton, proyecta una decisiva determinación desde el típico «understatement» británico, y ante todo es una heroína razonable que sabe mantener el tipo muy bien en una época insensata. Una cosa sí es de agradecer: Scherfig elude con su bien hacer, cualquier atisbo de romance edulcorado, lo que no quita que tenga su encanto romántico la cinta, pero en ajustadas dosis.

Es también el ‘cine dentro del cine’, un tema recurrente que ha generado auténticas obras de arte de la cinematografía universal, a la vez que ha funcionado cara al público pues es un tópico que suele gustar. Ejemplos maravillosos comentados por mí sobre este tema en estas páginas por orden cronológico son: de 1950 y dirigida por el gran Billy Wilder, un film que nos mete de bruces en un Hollywood poco recomendable, El crepúsculo de los dioses; de 1952 y dirigida por Stanley Donen y Gene Kelly, la enorme, Cantando bajo la lluvia; la también antológica de François Truffaut, 1973, La noche americana; y ya más recientemente, la multipremiada obra de Michel Hazanavicius de 2011, The artist. Ya sé que ésta cinta que ahora comento no llegará a la categoría antológica de estos títulos, pero es una producción más que digna de este subgénero que habla del cine dentro del mismo cine, con aspectos convencionales y otros innovadores, realizada con contención, equilibrio y también, pues hay que decirlo todo, algo de frialdad.

En resolución, una hermosa cinta que nos cuenta de cómo nos aferramos a la vida en tiempos difíciles, tiempos de Guerra, de los desgarros en el corazón y de su cura progresiva, y de la solidaridad entre las gentes cuando hay un exceso de pavor y derrota. Su visionado no dejará impávido a quien la vea. Quizá no llegue a enamorarte, pero es indudable que te gustará y la aprobarás.

Trailer: https://www.youtube.com/watch?v=eJmX-OTDviQ.

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