Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Cine con aire setentero, buen cine, cine interesante

Por Enrique Fernández Lópiz

Para quienes recordamos aquellos días de noviembre de 1979 y lo que ocurrió en Teherán tras la precipitada huida del Sha y su acogida por parte del entonces Presidente norteamericano Jimmy Carter, esta película, Argo, resulta de gran interés. Pero lo es igualmente o más, para quienes no conocieron estos acontecimientos que cambiaron el mundo y la geopolítica.

Con la llegada del Imán Jomeini a Irán, la enfervorizada ciudadanía ocupó la embajada de los Estados Unidos en represalia por el asilo político concedido por los americanos al Sah Mohammad Reza Pahlavi y su familia. La turba tomó el edificio y en el asalto cincuenta y dos personas fueron hechas rehenes. Pero seis de ellas escaparon a la casa del embajador canadiense Ken Taylor (Victor Garber). Manteniendo en secreto esta situación, el Departamento de Estado de los EE.UU. comenzó a urdir un plan para sacarlos del país. El agente de la CIA Tony Mendez (Ben Affleck), se ofrece junto a su supervisor Jack O´Odonnell (Bryan Cranston) a definir un procedimiento artero. Por una casualidad y viendo la famosa película La batalla por el planeta de los simios, para la que han necesitado localizaciones especiales, a Tony se le ocurre entablar contacto con el maquillador de la película John Chambers (John Goodman). El plan consiste en buscar la ayuda de Hollywood para hacer creer a los iraníes que los americanos encerrados en la casa del embajador canadiense, forman parte de un equipo que va a rodar una película en Irán. Para ello hay que crear una productora falsa para colar el mencionado pretexto de una película de ciencia-ficción de título “Argo” (guión que compran), y que participa un equipo de cazatalentos de Hollywood. Deben incursionar en Teherán, hacer pasar a los funcionarios por un equipo de filmación y traer a los prisioneros de vuelta a Norteamérica. Casi por los pelos y perseguidos por coches con guardianes de la revolución jomeinista que se habían percatado del ardid a última hora, logran finalmente despegar y aterrizar en Los Angeles. Misión cumplida.

Para los tensos momentos que se vivieron con un Carter que parecía impotente para solucionar el entuerto iraní, este film resulta muy esclarecedor y fidedigno de lo que tuvo que ocurrir sobre el terreno. Es de agradecer que se cuente esta reciente Historia y que se haga de manera clara e incluso entretenida.

Ben Affleck dirige magistralmente esta especie de cine-documento, thriller de evasión o cine político, pues tiene muchas lecturas. La realidad que refleja es tremenda, y Affleck le da una intensidad y un ritmo propiamente de infarto, sin obviar la realidad patente del integrismo en la calle, en las manifestaciones y los gritos enfervorizados y radical-musulmanes. Incluso podría decirse del hartazgo de la población iraní tras la dictadura del Sha. Después de exiliarse éste, como ya he dicho, los iraníes, quiero entender que sin mucha conciencia de ello, se habían lanzado en los brazos del mesiánico Jomeini y los ayatolás.

argo3

Desde el principio de la cinta, pero sobre todo desde la ocurrencia del agente de la CIA Mendez de rodar exteriores en Irán, toda la película es un puro frenesí, un angustioso vértigo en el cual el espectador se identifica con los rehenes y ya sólo quiere que el avión despegue del Aeropuerto de Teherán y se dirija a algún lugar seguro. Además, como apunta Martínez, “es una película que transcribe intacto el modo de hacer cine de los años 70”, que en este caso resulta estar muy bien resuelto, lo que le da, además de un sabor de época, una gran convicción a los hechos que narra.

Es muy importante el guión de Chris Terrio que no descuida detalle y traza la línea del ímpetu y la cólera en un libreto que a mí, la verdad, me gustaría poder ver y leer (una curiosidad), del mismo modo que en el film se puede ver parte del libreto de la pseudopelícula de ciencia ficción “Argo”, que sirve de coartada para liberar sanos y salvo, a los seis rehenes escondidos. Un guión que atrapa al espectador. Excelente la música de Alexandre Desplat y una gran fotografía de Rodrigo Prieto.

Como dicen algunos críticos muy acertadamente, Affleck compone una película que, en realidad, son tres en una: la primera y creo que principal, es un ‘thriller’ eficaz a vueltas con la liberación de los rehenes y sus cuitas, soportado todo ello por una fundamentación histórica que rezuma tensión y realidad, merced, sobre todo, a una dirección artística impecable. En segundo término es una comedia brillante alrededor de Hollywood y sus delirios de antaño, o sea,  una caricatura festiva y tibia, de los mecanismos de la industria del cine norteamericano. Finalmente, un poco de drama, que es la parte más débil del film, que habla sobre la pesadumbre de un padre con barba que es el mismo Mendez. Sí, estamos viendo tres historias o subtramas a la vez, y están bien todas con la salvedad de esos puntos de decaimiento en el drama personal del protagonista, pero bueno, ese no era el principal objetivo del film y se perdona.

En el reparto, Ben Affleck hace lo que tiene que hacer, sin excesivos alardes, pero muy resultón y llenando pantalla. Por lo demás, es una película que dispone en papeles breves, a actores que siempre inyectan vida y credibilidad a sus personajes, como John Goodman, siempre grande, en este caso como el maquillador Chambers; Alan Arkin genial como el productor de Hollywood; Bryan Cranston convincente como supervisor de Mendez, hombre resolutivo y audaz, y actor conocido por su caché camaleónico; Victor Garber, muy bien como embajador canadiense; Taylor Schilling, bien como la esposa de Mendez; Kyle Chandler en su sitio como Jefe de Gabinete de la Casa Blanca. Y así un elenco de actores que ha merecido los elogios de la crítica por sus grandes interpretaciones, muchas de ellas en tono coral; artistas como Michael Cassidy, Clea DuVall, Rory Cochrane, Scoot McNairy, Christopher Denham, Kerry Bishé, Tate Donovan, Chris Messina, Adrienne Barbeau, Tom Lenk, Titus Welliver, Zeilko Ivanek, Bob Gunton, Michael Parks o Richard Kind. Este extremo le valió el reconocimiento al mejor reparto del Sindicato de Actores en EE.UU. (Screen Actors Guild Awards – SAG).

Premios y nominaciones en 2012: 3 Oscar: mejor película, guión adaptado y montaje. 7 nominaciones. 2 Globos de Oro: Mejor película dramática y mejor director. 5 nominaciones. 2 Critics Choice Awards: Mejor película y mejor director. 7 nominaciones. 3 Premios BAFTA, incluyendo mejor película y director. 7 nominaciones. Premios César: Mejor película extranjera. Festival de Toronto: Nominada al Premio del Público (Mejor película). Satellite Awards: Mejor banda sonora. 4 nominaciones, incluyendo Mejor película. National Board of Review (NBR): 10 mejores films, Mención especial Ben Affleck (director). Asociación de Críticos de Los Angeles: Mejor guión. American Film Institute (AFI): Top 10 – Mejores películas del año. Sindicato de Productores (PGA): Mejor película. Sindicato de Directores (DGA): Mejor director. Sindicato de Guionistas (WGA): Mejor guión adaptado. Asociación de Críticos de Chicago. 5 Nominaciones incluyendo mejor película. Sindicato de Actores (SAG): Mejor reparto (Largometraje). 2 nominaciones.

Aunque es extenso el curriculum de esta película, yo lo doy por bueno. En primer lugar por la calidad de la cinta. Pero también porque sirve a modo de cuasi-documental sobre todo cuanto ocurrió en aquel 1979 en las relaciones entre EE.UU. e Irán. Norteamérica se pasó de la raya, nadie va a discutir eso, pues sus intereses eran evidentes, comenzando por el petróleo iraní. Esto la película lo deja claro. El sátrapa Reza Pahlavi se excedió mucho viviendo en la más fastuosa opulencia mientras la población pasaba todo tipo de penurias. Las consecuencias de tanto despropósito no podían ser halagüeñas y una de las consecuencias fue lo ocurrido en la embajada americana en Teherán.

El caso es que la película muestra a las claras la rocambolesca y real historia ocurrida con la denominada ‘crisis de los rehenes’. Hay que tener en cuenta que este suceso acabó con la carrera política del presidente Jimmy Carter y además cambió para siempre el rostro del siglo XX. Y así hasta hoy, pues de aquellos polvos vienen estos lodos.

Todo esto está contado con una magnífica cantidad de intriga y también humor. Y eso sí, dirigida por Affleck con mano firme, con una precisión de relojería, graduando la tensión de clímax al milímetro; como consecuencia, cada minuto es vivido por el espectador como un momento preciso de susto y congoja que lo lleva al siguiente momento ídem, y así, hasta que el dichoso avión despega con los rehenes a bordo. Es entonces cuando se respira y oxigenamos los pulmones para ya adentrarnos en otra dimensión donde a Mendez le empiezan a pasar cosas que ya son menores: que si te dan una medalla del Congreso pero no te la dan porque es secreto, que si su señora de la que se estaba separado a modo de prueba lo recibe con cariño, en fin, cuestiones menores de algunos finales cuando ya el grueso de la taquicardia ha pasado. Incluso puede decirse que el final es un poco bufo, Affleck tira por el camino amable y rosáceo de lo convencional ofreciendo tópicos encadenados que incluye el plano ñoño del amor conyugal con la bandera al viento. Pero como decía, esta parte última la tomo a modo de relajo por ser ya secundaria. Bien es cierto que se la habría podio ahorrar. Pero todo “no pué sé”.

Película que habla de lo que fue una lamentable realidad, una realidad que superó la ficción. Con esta película, la realidad, o sea la Historia y la ficción se unen en una hábil manera, dando lugar a una cinta que tiene prácticamente de todo, pero fundamentalmente, según mi parecer, es un thriller de primer orden, buen cine, una obra interesante.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=Ou2JnNCys10.

Tags

Escribe un comentario