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Cimino, un conflictivo director de culto

Por Enrique Fernández Lópiz

En Un botín de 500.000 dólares, John “Thunderboolt” Doherty (Clint Eastwood) es un atracador retirado, que ha triunfado en su profesión por su temple y su ingenio. John es perseguido por unos antiguos colegas que pretenden cobrarse viejas deudas (George Kennedy y Gary Busey). En uno de esos acosos con peligro para su vida, John, en su huida ante la balacera de sus contrincantes, se tropieza en su huida con un joven “Lightfoot” (Jeff Bridges), que conduce un coche deportivo, al cual puede encaramarse para escapar. Pero este hecho hace que al poco, John esté a un palmo de volver a su actividad delictiva con el joven e improvisado socio, un vividor en toda regla cuya frenética actividad y cuyo talante alegre y dicharachero, seducen al veterano ladrón, lo cual que se le abre una nueva opción en su vida. Se proponen como objetivo una empresa harto difícil: robar el Banco de Montana. Para ello deben unir fuerzas con los perseguidores y antiguos compinches de John. Delinean, así, un plan sorprendente que abocará la historia por derroteros frenéticos a la vez que inesperados.

La dirección de este film corre a cargo de un excelente Michael Cimino que sabe llevar el guión, también de su propia autoría, por unos derroteros muy dinámicos, en una componenda divertida y delirante que nos mantiene atentos a la pantalla los 114 minutos del metraje. Excelente música de Dee Barton y una magnífica y nítida fotografía de Frank Stanley. Puesta en escena y montaje, igualmente excelentes.

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El reparto es de auténtico lujo, con dos pilares básicos: un Clint Eastwood que como suele hacer interpreta a la perfección con la misma facilidad con que respira, y un joven y novato Jeff Bridges que de tan buen papel como hace fue nominado en ese año de 1974 al Oscar como mejor actor de reparto. Ambos sólidos pilares actorales son secundados por George Kennedy, Gary Busey, Geoffrey Lewis, Catherine Bach, Jack Dodson, Dub Taylor y Vic Tayback, todos a cual mejor.

Pero hagamos un poco de pedagogía, y de historia sobre este film. Para ello tenemos que hablar de su polémico director, o sea, de Michael Cimino. Su historia es un ejemplo de ascenso meteórico y posterior caída a plomo, quizá de las caídas más sonadas de Hollywood. Con apenas dos guiones escritos por él (el film de ciencia ficción Naves misteriosas y Harry el fuerte), Cimino tuvo la oportunidad de dirigir esta película cuando su guion Thunderbolt and Lightfoot (Un botín de 500.000 dólares) fue adquirido por la productora de Eastwood, The Malpaso Company. Iba a ser el propio Eastwood quien dirigiera esta obra, pero Cimino convenció a Eastwood y socios de que le dejaran hacerlo a él. La película fue bastante exitosa y ello le dio la opción de dirigir de nuevo un film, una obra emblemática y ya en los anales de la cinematografía: El cazador (1978), con un reparto de estrellas como Robert De Niro, Christopher Walken, John Savage, John Cazale o Meryl Streep, entre otros. El resumen de este film, ya comentado por mí fue: cinco Oscar: película, director, actor de reparto, sonido, montaje; nueve nominaciones. Globos de Oro: mejor director, y seis nominaciones; Círculo de críticos de Nueva York: mejor película, mejor actor de reparto. ¡Y un exitazo comercial y de crítica! Y casi sin interferencias del estudio ni de nadie. Y con este triunfo la productora United Artist dio la venia para su siguiente film, La puerta del cielo (1980). Esta película tuvo un rodaje largo y problemático y sobrepasó el presupuesto, lo cual que fue un auténtico fracaso, hundió a la United Artists (UA).Y aquí empieza el declive de Cimino que, empero, siguió haciendo trabajos esporádicos en el cine, entre otras la película Manhattan sur, de 1987, El siciliano, 1996; 37 horas desesperadas, 1990 o Sunchaser, 1996. Y ahí se le pierde el rastro.

La última noticia de es es que en 2001 publicó su primera novela Big Jane y al poco, el ministro francés de cultura lo condecoró con la medalla de Chevalier des Arts et des Lettres. Mi parecer es que Michael Cimino, aunque sólo fuera por El cazador, ya merece un puesto en el Olimpo del cine.

Pero volviendo a nuestra película, Un botín de 500.000 dólares, tenemos que saber que fue su primera película, y que yo la considero una excelente hibridación, dentro de cierta cualidad de cine independiente, de subgéneros como la road movie, la buddy movie, la comedia disparatada, el tradicional cine de atracadores de bancos y las películas de acción. Una película que se ve con agrado, en la que Cimino deja ya ver destellos de su maestría. Se trata, así, de una cinta simpática, agradable, técnicamente buena, una historia de ladrones que huyen perseguidos por gente con muy malas pulgas.

En resolución. La recomiendo sin mucha vehemencia, sobre todo por ser el primer film de Cimino, luego porque puede servir de distracción; y finalmente porque a pesar de que mucha gente hace malas críticas de ella, a mí me parece un obra aceptable, aunque sólo sea por ver a Clint Eastwood y a Jeff Bridges en sendos meritorios papeles; y manejando los hilos: Michael Cimino.

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