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Chef

Por Alejandro Arranz

-Cine sin pretensiones, sabroso y nutritivo, Favreau escribe bien, dirige mejor y actúa con una naturalidad y una sensibilidad pegadizas; es una película irresistible.
-Encantadora y divertida, aún con la superposición de clichés no pararás de sonreír, es como la buena comida que cuando te das cuenta ya no queda nada en el plato.

Hace tres años que no veíamos al bueno de Jon Favreau -como director- en el terreno cinematográfico, para ser exactos desde Cowboys & Aliens, un western de ciencia ficción que no fue demasiado bien acogido por parte de la crítica, personalmente creo que fue una aventura divertida, bien interpretada y con trazas de gran cine, a lo que iba, el nuevo proyecto de Favreau era cuanto menos inesperado, el director de las dos primeras entregas de Iron Man se disponía a entrar en el terreno gastronómico con un drama cómico para toda la familia, quizás cansado de tanto blockbuster o simplemente con ganas de experimentar el cine tradicional y sin aditivos ha llevado a cabo su película más personal hasta la fecha, tal es el nivel de compromiso que además de dirigirla, se ha encargado del guión y la ha protagonizado, algo que no hacía desde su ópera prima, Crimen Desorganizado. Tras degustar el plato del señor Favreau he de decir que me ha encantado, quizás lo peor ha sido el postre definitivamente auto-indulgente, pero de todos modos me ha entusiasmado; el fabuloso reparto, los divertidos diálogos y la cautivadora dirección todo al ritmo de la música conforman una película agradable y muy entretenida que te mantendrá animado hasta el final, eso sí, id con el estomago lleno porque aún así os dará hambre.

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Marchoso y decidido así es el comienzo del filme de Favreau, con los fuegos a toda mecha y unos ingredientes bien frescos listos para crear un plato delicatessen, la paleta de colores es fantástica y lo es más aún el plantel de secundarios, está clarísimo que el neoyorquino ha cogido el móvil para llamar a todos sus amigos pero también es cierto que son unos actores excelentes, John Leguizamo, Scarlett Johansson, Oliver Platt, Bobby Cannavale, Dustin Hoffman, Robert Downey Jr y Sofía Vergara son sólo algunas de las caras conocidas que nos acompañan a lo largo de este viaje gourmet a través del país; nuestro protagonista es Carl Casper, un conocido Chef al que lo que más le gusta en la vida es cocinar, sin embargo no es feliz, está divorciado, la relación con su hijo es mediocre y en su santuario, la cocina, el único lugar en el que lo controla todo y se le da bien, su jefe le impide cocinar la comida que él quiere, cuando un crítico gastronómico publica una reseña negativa y ofensiva hacía su persona la vida de Carl tomará un par de giros inesperados; el director no sólo consigue que el ritmo no decaiga nunca, hace que cada plato sea una obra de arte, la manera de cocinar cada comida es magnética y además provoca un hambre espantosa; los diálogos son lo suficientemente ocurrentes aunque el hecho de que sean divertidos se lo debemos atribuir casi totalmente al trabajo de los actores, son los que hacen que las líneas de diálogo tomen una gracia que por si solas no tendrían, u os creéis que los minutos de Downey Jr. serían así de divertidos si no fuera él el que estuviera delante de la cámara, una pena que actores tales que Hoffman o Johansson tengan tan pocos minutos en pantalla aunque sin duda los aprovechan como la escena en la que Favreau cocina para esta última, otros como Leguizamo o el niño Anthony le dan a la película su toque particular y Platt como crítico letal le brinda al guión un material interesante que por desgracia es desaprovechado, sin embargo el alma de la película es Favreau que si bien toma baches en el mencionado guión y dirige con pasión es en su interpretación donde pone toda la carne en el asador, es tan amable como divertido.

El guión es la parte más irregular del filme, si bien decía un par de líneas atrás que sus diálogos eran ingeniosos la mayoría del tiempo, no ocurre igual con otros apartados, el libreto sufre de un exceso de tópicos y convenciones del género, argumentalmente tiene un par de agujeros y desaprovecha material interesante, puede que otro supuesto fallo a tener en cuenta sea esa típica acusación de consumo de edulcorantes, se puede decir que el guión es muy complaciente y está manufacturado, se puede decir perfectamente si uno no ha visto la película, que puede ser tildada de complaciente pero Favreau consigue hacerla conmovedora y marchosa, en cuanto a pensar que es el típico condimentado comercial de las películas de Hollywood es un juicio algo sesgado, la cinta tiene poco de Hollywood, tiene mucho del género y se hace terriblemente previsible en algunos tramos pero sabe desmarcarse, puede que la trama familiar no sea la más inspirada o que otras queden un poco cojas pero estamos ante una comedia fresca y agradable que te hará sentir muy bien; tras dar a su película suficiente tiempo para comenzar y presentar a todos y cada uno de sus variopintos personajes toca convertirla en una especie de “Road Movie” familiar, y la verdad es que en las cuatro paredes de “El Jefe” todo pasa volando, es un viaje realmente especial, sincero el que haces con estos personajes, hay risas, comidas exóticas y muchos retweets y tras los abundantes entrantes y los suculentos platos principales llega el coulant de chocolate, que me ha dejado frío, es insípido, como haber ido a buen restaurante, comer bien y que el postre sea de un menú del McDonalds, quitando ese cómodo desenlace la película me ha satisfecho, Favreau ha sabido transformar lo convencional en apetitoso convirtiendo este proyecto tan personal en la perfecta película de verano que se sitúa en la filmografía de su director a la altura de la primera Iron Man, ambas son la mejor película de Jon Favreau.

Este es el plato perfecto contra la comida basura Hollywoodiense, que le den a Michael Bay y a toda la “fast food” que nos ofrezca la industria, Chef es cine ligero, con ingredientes naturales y actores de primera categoría, con alma, con personalidad, no necesito una película de androides gigantes con 200 millones de dolares a sus espaldas, nadie lo necesita, sin embargo ver la película de Jon Favreau es como un soplo de aire fresco, como la comida de tu abuela, es una película que verás sin problemas y que te conquistará lentamente, es alegre, entretenida, encantadora y está bien condimentada…da ganas de cocinar y comer después.

Alejandro Arranz

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