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Carmina y amén, una comedia fresca

Por Enrique Fernández Lópiz

La vi anoche y me dio una brisa fresquita en la cara. Película popular, director y actores populares, del pueblo, de Sevilla, de los que saben de penalidades y apuros y de ir a comulgar sin confesarse porque al que hay que dar cuentas es al “Jefe”.

Al principio de la película, en los 15 primeros minutos, le cuesta un poco arrancar, se hace un poquito pesada y yo me eché a temblar, pero luego, ya va sobre ruedas, contando con la genial escena de “ruedas” de la moto que es para partirse de la risa. A lo largo de la peli, de tan natural, parece que estás ahí, en la escena, con gente que podrían ser tus vecinos/as, en confianza, con ingenio y con ganas de tú también contar anécdotas jocosas de esas que a veces se nos ocurren y que no sabemos con quien compartirlas, o que las hablamos alguna vez en el rellano de la escalera con el vecino. Y recuerdo a la amiga de la reina Sofía y no tengo por menos que reírme por dentro. Aunque para mí la mejor es cuando un señor dice: Aquí se está muriendo gente que no se había muerto nunca”: ¡genial.

Su director Paco León, al que no tengo el gusto de ver en TV pues no veo TV, no lo conocía (tampoco vi la anterior Carmina o revienta de 2012). Pero tras ver esta cinta me ha parecido una revelación con proyección de futuro y ojalá no me equivoque. Creo que en la actualidad, en España, estamos ante una saga de directores y guionistas nuevos que aún tienen que dar su auténtico “Do” de pecho, más allá de los Almodóvar y etc.

El guión del mismo León es muy original, fresco y acertado, a la vez que profundiza y matiza a los personajes; la música de Pony Bravo, Espaldamacetam y Pájaro tiene algunas piezas preciosas; y la fotografía de Juan González Guerrero no desmerece en absoluto.

En cuanto al reparto, me he quedado sorprendido con la naturalidad, la intensidad y la vena dramática de Carmina Barrios: ¡una actriz de bandera! (“Yo no digo mentiras. Yo, cuando digo una cosa, se hace verdad”); María León, Paco Casaus o Yolanda Ramos (que te hará doler la tripa con la risa que provoca su actuación) por citar algunas de las actrices principales (la mayoría son mujeres). León coloca su cámara ante su madre y su hermana y ¡todo en familia! –en el mejor sentido. Interpretaciones de peso y Carmina Barrios, quien como digo está estupenda y muy insolente; creo que es una actriz a nativitate.

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Carmina y amén es una comedia negra con tintes dramáticos en la que al inicio muere súbitamente el marido de Carmina, quien a su vez convence a su hija María para guardar el secreto y no dar parte de la defunción, a fin de, pasados unos días, poder cobrar la paga extra que tenía pendiente el finado; y es que en la película, las cuentas son habas contadas y todo lo dinerario está muy calculado, lo propio de una familia modesta: ¡cada pago –luz, seguro de la funeraria, la obra de la niña, etc.- en un sobre aparte! De manera que durante dos o tres días esconden el cadáver, hasta cobrar la paga, y entonces hacen el duelo en la cotidianidad de un bloque de pisos de un barrio humilde de Sevilla.

Al principio no quise ir, pero me convencieron las críticas. Ahora, tras ya varias horas, no me arrepiento, como no me arrepentí en su momento de ver Ocho apellidos vascos de Emilio Martínez-Lázaro (2014); ni antes de ver El mundo es nuestro de Alfonso Sánchez, 2012. Son comedias muy divertidas y alegres y perdón por repetirme, pero es así. Además, en tiempos de crisis, reír viene muy bien.

Hablan de que Paco León remite a Rafael Azcona (1926-2008) el famoso y excelente escritor y guionista de películas como El pisito de 1959, El cochecito de 1960, Belle époque de 1992 o La lengua de las mariposas de 1999. Azcona decía: Escribo guiones porque me resulta más fácil que escribir novelas. Ahora bien, la comparación de Paco León con Azcona me parece un tanto traída de los pelos e incluso atrevida. Me parece que Azcona es un guionista más elaborado y sesudo, aunque es también popular a su manera, pero sus confecciones son más clásicas que lo que yo he visto en León. Lo cierto es que a Paco León habrá que tenerlo en cuenta de aquí en adelante.

Como escribe mi colega Alejandro Arranz en estas mismas páginas de Ojo Crítico y yo comparto: … me alegro de poder afirmar el genio del señor Paco León que ya se olía en la primera parte, se hace oficial su conversión en un habilidoso cineasta más para las desnutridas filas del cine español, uno que aúna cine artístico y comercial con maestría, uno que promete hacer honor a lo que debe significar nuestro cine, uno que no toma el camino fácil, ha nacido un gran director […] Paco León ha vuelto a sorprenderme, por su cine singular y al mismo tiempo tan cercano al mundo en el que vivimos, por lo inteligente que es todo su trabajo, es con esta película con la que el andaluz se vuelve realmente prometedor en la industria.” Y es cierto, en este medio páramo del cine hispano hacen falta gente nueva, directores y actores brillantes y a la vez alegres ¿No dicen que somos un pueblo alegre? Pues seámoslo. E igual con nuestra pizca de carga unamuniana de tragedia: ¡pues también!

La película ciertamente, en algunos momentos, te hace reír a carcajadas, y todo con un guión brillante a la vez que simple. De manera que el debut como director de León es acertado, de buen gusto, los planos secuencias demasiado largos y, en general, todo aquello que hace que el cine presuma de buenos modales” (como apunta Martínez).

Francisco León ofrece una comedia: distraída, decidida y lustrosa. Así, Carmina y amén se convierte en una película divertida que a la vez habla de la vida y la muerte, de lo humano y lo divino, con un lenguaje para todos. Una película con ambición y hambre de superación, pretendiendo nuevos retos, con el ánimo de seguir avanzando, de no conformarse, y buscar la excelencia. Como una fresca lechuguita antes de de la rica ensalada que conforma el film.

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Comentarios

  1. Alejandro Arranz

    Excelente crítica, tenemos opiniones muy parecidas respecto al susodicho filme. Un saludo.
    PD: Un auténtico privilegio que aparezca mi nombre en tu crítica jaja

  2. Enrique Fernández Lópiz

    Gacias por tus felicitaciones; tu crítica de “Carmina y amén” ya sé que se equivale en muchos aspectos con la mía (o al revés, pues fue primero la tua) y como habrás visto, me he permitido citarte, de manera que yo también te felicito. Hasta otra. Enrique

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