Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Carente de audacia y mordiente

Por Enrique Fernández Lópiz

Resulta ser el guión de esta película (Bel Ami, historia de un seductor), de Rachel Bennette, una adaptación de la conocida novela de Guy de Maupassant, Bel Ami (1885); Maupassant describía en su novela una personalidad que hubiese hecho las delicias de un buen director y de un buen actor: un guapo joven y listo mequetrefe, empobrecido, que poco a poco asciende al poder social, periodístico y político de su país abriéndose paso a codazos entre los hombres y con el sexo entre las mujeres. Y sí, la peli cuenta efectivamente la subida en la escala social del joven de Georges Duroy, pero que es aquí alguien sin talento, todo un inepto, que además carece de empuje y voluntad para ser periodista. Al llegar a París procedente de Argelia, que es donde ha vivido dos años de servicio en el ejército, en el 6º de húsares, el hecho de ser un buen mozo y su encanto personal, le van abriendo puertas por doquier. El asunto es que conforme va descubriendo sus posibilidades de promoción social, paralelamente se produce en él una degradación moral progresiva en aras a la ambición del joven.

Dirección lenta y aburrida de Nick Ormerod y Declan Donnellan, con un esperpéntico guión de Bennette, quizá al gusto de algunas mujeres fans de Pattinson, hacen de este film una obra mediocre y tediosa.

bel_ami2

Aunque el material es potencialmente jugoso, acaba secándose y resultando insípido finalmente. Visualmente es muy buena, pero en esta primera película de Nick Ormerod y Declan Donnellan –más afamados en el mundo teatral-, resulta ser que no hacen nada llamativo ni en su puesta en escena ni en el casting, pues para colmo, fichan a un protagonista soso y peor, insustancial: Robert Pattinson, un actor incapaz de salvar los momentos vitales de la cinta, y eso hace mucha pupa en una película. Lo único, tal vez, sea como apunta Ocaña, que …la película es un excelente compendio histórico acerca de los orígenes del periodismo como cuarto poder (¿lo es ahora?), de cómo las mujeres inteligentes y brillantes debían enmascararse en personalidades fantasma para poder ejercer su talento, y de la sempiterna efectividad de los juegos de cama para ascender en cualquier escalafón.”

Lo mejor para mí son la música de Lakshman Joseph De Saram y Rachel Portman con piezas preciosas, y la esplendorosa fotografía de Stefano Falivene. El reparto cumple a secas. Así, como he dicho, Robert Pattinson, actor aún con vestigios draculianos, está pálido y mediocre en el papel de seductor y joven incapaz en ascenso. Así, la limitada expresividad del actor le resta matices a Georges Duroy, que es el arribista por antonomasia en la historia de la literatura, por lo que el espectador se refugia en la intensidad interpretativa de sus compañeras de reparto, en especial una Christina Ricci que abarca todos los estados de ánimo; e igual Uma Thumen, Kristin Scott Thomas, y acompañando Colm Meaney y Natalia Tena. Y para colmo el montaje hace de la cinta una obra lenta.

Esta adaptación decorativa a la que me estoy refiriendo, se torna aún más anémica y lánguida si se compara con una versión de hace años, concretamente de 1947: Los asuntos privados de Bel Ami, de Albert Lewin, en la cual el protagonista Georges Sanders se integraba en el París de la Belle Époque, a modo de ángel exterminador en una hermosa cámara de las torturas; recuerdo que era una interpretación creíble, con el poder de destrucción de este arribista sin escrúpulos, capaz de saquear el cuerpo y el alma de tres mujeres para subir hasta la cima de la jerarquía social: drama. Nada que ver con este film.

En resumen: película como mucho correcta, sin audacia, sin mordiente ni brío, que sólo funciona en escenas puntuales y un buen retrato de época. Una cinta sin mucho mensaje, y el poco que tiene, descartable.

Escribe un comentario