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Capitán Philips

Por Jon San José Beitia

Paul Greengrass vuelve a ofrecer un relato intenso y asfixiante, basándose en la historia real del primer barco americano secuestrado por un grupo de piratas somalíes, y lo hace, apoyándose en las notables interpretaciones de su reparto. En cada secuencia de la película se nota la mano y el toque personal de su director, capaz de transmitir un realismo digno de mención. El director cuida cada detalle y le dedica el tiempo necesario para aportar credibilidad al relato. Presenta a los personajes principales en un breve espacio de tiempo y los embarca en una pesadilla repleta de intensidad, tensión y emociones, donde saldrán a flote sus intereses y la lucha por la supervivencia. Lo que recoge y transmite, Paul Greengrass, con el manejo de su cámara nerviosa, es puro realismo, lo que aumenta la sensación de peligro y tensión que ya de por sí conlleva el propio secuestro.

El cine de su director siempre se ha caracterizado por ese realismo innato que sabe transmitir con su estilo visual y ahora, además, cuenta con la notable colaboración de dos intérpretes que hacen suya la historia y la complementan a la perfección. Tom Hanks y Barkhad Abdi se convierten en los grandes ayudantes del director, ya que, con sus intensas y magníficas interpretaciones elevan la calidad de la historia, otorgándole mayor credibilidad. Merecida nominación al Oscar para Barkhad Abdi, todo un descubrimiento que logra plantar cara y estar a la altura de un gran Tom Hanks, con una interpretación llena de fuerza y energía. Los momentos en los que ambos actores comparten pantalla, resultan un verdadero lujo.

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La película secuestra al espectador desde un primer momento, lo coge y lo mantiene en vilo durante toda la duración del secuestro, haciéndole vivir toda una experiencia de tensión y emociones fuertes. El director maneja con inteligencia los tiempos y desarrolla con buena mano los momentos de enfrentamiento y tensión vividos durante el secuestro, ofreciendo la visión e intereses de los diferentes personajes, plasmando la batalla psicológica que se vive en todo momento.

Capitan Philips se convierte en un relato emocionante y vibrante lleno de acción que transmite tanta tensión que llega a extenuar al propio espectador, puesto que no da un instante de respiro. Notable trabajo.

Jon San José Beitia

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