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Capitán Happy: El soldado sin alma

Por Javier Fernández López

La pregunta que voy a hacer es sencilla: ¿Cuál es el objetivo de todo esto? Ya en el ecuador del Universo Cinematográfico de Marvel, un servidor se pregunta qué puede ser lo que quieren contarnos con tanta superproducción. ¿O simplemente estamos ante films palomiteros que se combinan como un puzzle hasta llegar a la gran batalla final? No cabe duda de que Capitán América: El soldado de invierno es un producto sumamente entretenido y que hará las delicias tanto de los fans del personaje como de aquellos que aprecien el cine de espionaje. No obstante, cabe decir que como esto último, como cinta de espías y de tramas con traiciones y demás, la película tampoco es una maravilla.

Como viene siendo habitual, lo mejor de la película son lo que un servidor ha bautizado en las películas de Marvel como “los momentos puntazo”, y aquí tenemos unos cuantos de esos momentos, como la escena en el ascensor o la segunda pelea entre Steve Rogers y el Soldado de Invierno. Aunque el “puntazo” de la película se lo lleva ese momento en el que Rogers apunta en su libreta películas y otras cosas pendientes después de haber estado congelado durante años, y vemos una lista con la intención de sacarnos una sonrisa, pero también puede llegar a indignarnos un poco ver que tiene apuntada Rocky y luego Rocky II lleva un signo de interrogación. ¿Qué significa eso?

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¿Efectos especiales? Prácticamente los mejores que pueden verse en una producción de este tipo, con una factura técnica impecable y una banda sonora que, como está ocurriendo en la saga, deja indiferente por lo estándar que resulta. Henry Jackman no se ha esforzado mucho componiendo un soundtrack decente. Los hermanos Russo sí pueden decir que saber mejor que Josh Whedon dónde poner la cámara, aunque no deja de ser una dirección poco arriesgada y no habrá ningún plano que pueda sorprender. Pero parece que es el objetivo de la Marvel el crear productos de una calidad suficiente adornados con mucha parafernalia. Así se puede definir Iron-Man 3.

No obstante, esta secuela del Capitán América es mejor de lo que uno puede esperar, pues al menos las subtramas funcionan, aunque hay elementos que se contradicen, como el propio escudo del héroe, que se supone que soporta cualquier golpe ya que absorbe las vibraciones, y en una escena lo vemos lanzado por los aires al ser golpeado en el escudo. Total, lo importante es crear espectáculo visual. Las coherencias ya llegarán con Los Vengadores 2: La era de Ultron.

En definitiva, El Capitán América: El soldado de invierno puede hacer de una tarde algo ameno y simpático, pero nada más. Marvel se olvida que detrás de cada superhéroe que inventaron había una filosofía, un fondo. Sin más, un producto sin alma.

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