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Buscando a Dory

Por Alejandro Arranz

-Pixar regresa con una secuela innecesaria, reiterativa, fatigosa, carente de la gracia, la conexión emocional y el sentido de la aventura de la original. La fórmula fracasa estrepitosamente.
-Una premisa interesante sostenida sobre clichés, guiños y situaciones recurrentes. Larga y frustrante, en esta ocasión a la compañía se le ha mojado la pólvora.

Andrew Stanton es a la animación moderna lo que Spielberg una vez fue al cine familiar y de aventuras. Un genio. Tiene a sus espaldas obras maestras como Bichos, Wall-E y la inolvidable Buscando a Nemo. Tras probar suerte en el cine de carne y hueso con John Carter y pegarse un batacazo artístico y monetario de proporciones históricas, el animador ha decidido volver con una secuela de la película más exitosa de su filmografía. Buscando a Nemo fue un hito en el cine de animación moderno y podemos decir que cambió la vida de muchos niños y la forma con la que los adultos miraban el cine de “dibujos”. La aventura de un padre pez para cruzar el océano en busca de su hijo con la ayuda de todo tipo de criaturas marinas, cautivó a familias enteras y sigue haciéndolo a día de hoy. Pues bien, algo más de una década después, y tras entregar una de las mejores películas del año pasado y seguramente uno de los mayores clásicos animados de la historia (Inside Out), Disney Pixar ha decidido volver a maravillarnos con una continuación. La historia de esta secuela está pensada por el propio Stanton, el guión está escrito por Victoria Strouse (Falsa Amistad) y para colaborar con Stanton en la dirección tenemos a Angus MacLane, director de cortometrajes como BURN-E o Toy Story ¡Terror!. La duda que aparece ante nosotros es si tenemos a la vista otra obra impresionante de Pixar o si no merece la pena mirar por el periscopio.

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Aunque personalmente se me antojaba innecesaria esta secuela, Pixar ha demostrado con la saga Toy Story ser una compañía ajena a los problemas con las secuelas. Al menos si no recordamos Cars 2 y Monstruos University. Si las dejamos como un caso aparte, Finding Dory podía se capaz de devolvernos a un mundo en el que una vez quedamos hechizados. Los niños que crecieron con aquella película son ahora adultos deseosos de volver a una época de escasas preocupaciones, unos coloridos e inocentes días en los que conocieron a Nemo, Marlin y la entrañable Dory. Lamentablemente el mundo de Nemo ha perdido prácticamente todo su encanto y el sentido de la maravilla o el descubrimiento, al seguir una fórmula mecánica y hastiada. Técnicamente la película es brillante, como todo lo que hace Pixar, y precisamente ese apartado no podía ser menos. Visualmente el cariño por el detalle, el realismo de ciertas texturas y por ejemplo los movimientos de la vegetación marina o los efectos de las partículas acuáticas, alucinan. Igual que nos deja boquiabiertos el corto precedente, Piper, una historia encantadora y hermosa que suma una narrativa sencilla y muy atractiva, con un fotorrealismo que abruma. Una pena que el susodicho corto esté muy por encima del nivel del filme en cualquier apartado. Y es que aunque técnicamente ambos sean intachables, Buscando a Dory encara su interesante premisa con una dependencia de su predecesora y un humor tan repetitivo y poco inspirado que molesta. Los personajes principales no enamoran como antaño (el humor de Dory sólo puede no cansar a los niños), las localizaciones no funcionan demasiado bien, los secundarios -salvando al pulpo- son aburridos y la dimensión emocional se siente manufacturada. La película carece de alma y siempre se visiona como una copia mediocre de lo que fue Nemo. Lo que tenemos delante no es sino una hora y media de una mezcla entre el “Slapstick” y la comedia de enredos que estira cada gag y cada suceso hasta la nausea. Lo mejor que puedo decir de uno de los peores trabajos de Pixar es que es tan competente como su milimétrica fórmula se lo permite, aunque sólo consiga ser emocionante y valiente en un par de escenas contadas. Los actores de doblaje hacen una gran labor y aunque no la he podido ver en original supongo que DeGeneres, Burrell, Brooks, Elba y demás, hacen también un trabajo excelente. Por último hay que hablar de la temática y el mensaje de su guión. Aunque sus intenciones no son malas, su mensaje sobre la familia y la amistad parece tan urgido de atención como falto de estro y poderío visual (no mera técnica, sino poesía).

Pixar y Stanton decepcionan con una película innecesaria con mayúsculas. Nunca antes se me había hecho tan larga una producción de estos creativos, pero creo que Finding Dory hubiera funcionado mejor como cortometraje. Como largometraje da muestras del excesivo academicismo de Pixar, se ve bastante bien, consigue que pases el rato y ofrece un par de tonterías que te pueden sacar la sonrisa, pero da poco más de si. Es una película que funcionará extremadamente bien para el público infantil, pero que no tiene nada que ofrecer a los adultos acompañantes. No digo que estemos ante una película mala o una ofensa al recuerdo imborrable de la original, pero si los estragos del tiempo me hicieran olvidar cada fotograma de esta película, no creo que ninguna parte de mi quisiera protestar.

Alejandro Arranz

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