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Buenas noches, Clarise. El silencio de los corderos

Por Miguel Ávalos

Escena del Psiquiátrico de Baltimore. La Agente en prácticas Clarice M. Starling accede a un pasillo donde 4 reclusos dementes están encerrados en sus celdas y empieza a recorrerlo con pasos de procesión. El primero de ellos le dedica un “hola” medio cortés medio salido, al tiempo que una sonrisa de oreja a oreja. El segundo ni le dirige la palabra, más situado en sus retorcidos mundos que en el real, sin embargo, sí le dedica una mirada inquietante. El tercero, del cual nos enteramos instantes después que responde al nombre Meeks El Múltiple, es claramente es más baboso de todos y su frase a la joven es la prueba, «desde aquí huelo tu coño.» Ninguno de ellos tiene nada que ver con el cuarto y último inquilino de ese escalofriante pasillo. Clarice se detiene delante de su celda acristalada con agujeros y queda enfrente de un hombre formalmente posado de pie con su uniforme de recluso. Un hombre que, aunque ya empieza a tener cierta edad, deja entrever notable corpulencia. Su mirada es la equivalente a un bloque de hielo fascinado por vez primera en mucho tiempo ante la mujer que acaba de presentarse. Una mirada que transmite una seguridad y temple muy por encima de la media. Sin embargo, si esos ojos se traspasasen la visión sería muy distinta. Yo personalmente me imagino el paisaje oscuro y tétrico que se muestra en los créditos iniciales de la película La Historia Interminable, sólo que dicho paisaje estaría recubierto de inmensos rayos y relámpagos. Dando a entender que estamos frente a un hombre que hace tiempo que dejo de tener dicha condición. Como dice la propia Clarice, «no existe un nombre para lo que él es.»

Ante Clarice Starling se encuentra uno de los mayores psicópatas que el mundo ha conocido jamás. El Psiquiatra Hannibal Lecter. Apodado comúnmente Hannibal El Caníbal. Uno de los mayores villanos de la historia del séptimo arte.

Ahora bien, reparemos en una importantísima cuestión. ¿Por qué Hannibal Lecter? ¿Qué tiene este psicópata que supera cuanto menos a la inmensa mayoría? ¿Qué le hace ser tan temido y a la vez tan admirado? Nos consta a todas las personas amantes del cine que tenemos a otros psicópatas de élite, Jack Torrance (Jack Nicholson) en El Resplandor, Jonathan Brewster (Raymond Massey) en Arsénico por Compasión, Norman Bates (Anthony Perkins) en Psicosis, El Señor Rubio (Michael Madsen) en Reservoir Dogs, en otra adaptación de otra novela de Thomas Harris nos encontramos con Francis Dolarhyde apodado como la propia película, El Dragón Rojo. ¿Entonces? ¿Qué tiene Hannibal Lecter que no tengan todos estos bloques de hielo?, pues lo más aterrador de Lecter quizás radique en el increíble y único mejunje que este demente posee.

Hannibal Lecter es un caníbal salvaje capaz de asesinar de la manera más macabra que pueda existir y comerse algún órgano vital de sus víctimas, dejando una escena del crimen totalmente vomitiva. Las personas que hayan podido sobrevivir a este ser no querrán mirarse al espejo nunca más, pues sus rostros serán de por vida la marca de este monstruo. Un ser que no tiene calificativo, que oculta una ira, rabia y frenesí chocantes y que más vale no cruzárselo por el camino. Alguien que parece que sea la competencia directa del mismo Lucifer.

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No obstante, por otro lado, ¿quién es Hannibal Lecter?, es un brillante Doctor en Psiquiatría, con un coeficiente intelectual muy por encima de la media, calculador, paciente, cultivado, amante del arte, de la música clásica, de los grandes autores como Marco Aurelio entre muchos otros, maravilloso dibujante, alguien muy capaz de sentir una gran admiración por ciertas personas como Clarice, alguien que mata crucificando a sus víctimas o ahorcándolas para representar hechos históricos que le fascinan. Alguien que queda gravemente ofendido si alguna persona a la que admira ha sufrido alguna humillación o está en peligro y hace pagar a la persona responsable de ello y el precio ya se sabe cuál es. Alguien que está, cuanto menos, cautivado por Clarice, una joven que le ha calado profundo y aunque en el primer encuentro la pone a prueba, en realidad la supera con creces, otra razón más para hacer lo que hace con Meeks El Múltiple. Alguien que no duda en ayudar a la joven y a quien le dedica su frase más bonita de todas, «no pienso ir a buscarla Clarice el mundo es más interesante con usted dentro.» Ello antes de cierto ajuste de cuentas y de marcharse a su bien amada Florencia.

Las cuestiones que he expuesto en el anterior párrafo son de alguna manera las más aterradoras de Hannibal Lecter y son al mismo tiempo las que le hacen ser, en muchos sentidos, el psicópata número 1 del cine.

Anthony Hopkins, leyenda viva del séptimo arte allá donde las hayan, se elevó al Olimpo con su celestial interpretación, una de las cumbres en la carrera de este hombre. Le valió los premios Óscar, Saturn y BAFTA a Mejor Actor. Amén de volver a repetir en Hannibal (2001) y El Dragón Rojo (2002).

No puedo finalizar el recorrido de este legendario personaje sin mencionar a otra persona también digna de todos los elogios. El actor de doblaje Camilo García, quien a través de este maravilloso sector interpretativo como es el doblaje, logró la etiqueta de El Hannibal Lecter made in Spain. Su doblaje fue sublime y más teniendo en cuenta que en el doblaje tienes que imitar e interpretar a la vez. Otro actor legendario sin duda.

En El Silencio de los Corderos nos encontramos con otro personaje admirable y carismático. Clarice Starling. Esa agente en prácticas traumatizada por su dura infancia que pretende labrarse toda una carrera en el FBI, quizás para asegurarse de que lo que le ocurrió a ella no le ocurra a nadie más. Poco se imaginaba que, en el último año de su aprendizaje, se fuera a encontrar con la peculiar oportunidad de su vida para demostrar sus agallas y menos aún quien iba a ser su aliado y guía principal. Pero lo más sorprendente en este caso es la peculiar amistad que parece existir entre Clarice y Lecter, una amistad que por supuesto ni él ni ella reconocerían jamás abiertamente, pero ni falta que hace. Gracias al resto de novelas de Thomas Harris, y a sus correspondientes adaptaciones, sabemos que estos dos personajes comparten muchas cosas, en especial la infancia traumática. Sin embargo, en El Silencio de los Corderos ya se perciben cosas en común. Dos personajes con firmeza y decisión, que no aceptan las medias tintas y que aprecian el valor de saber usar el músculo que más cuenta, pues Clarice también demuestra tener un cociente muy elevado. Otro motivo de la admiración de Lecter hacia ella es que representa aquello que nunca pudo tener en el mundo exterior, la hermana que perdió, la amada que nunca pudo tener e incluso la mujer que nunca será suya aunque sienta algo sincero por ella. El maravilloso quid pro quo entre ambos es una prueba evidente de la creciente confianza entre ambos, dejando aparte los puntuales comentarios jocosos de Lecter con los que Clarice tiene que cargar. Esa creciente conexión entre dos personajes que nunca reconocerán -pues otra cosa característica que comparten es el orgullo- pero que saben que está ahí y con eso les basta y les sobra.

Clarice M. Starling una joven de gran inteligencia, belleza, firmeza, agallas y decisión. Nada exenta de bondad, muy admirada por su superior Jack Crawford y que debe cargar con traumas infantiles muy fuertes que nunca debería experimentar una niña, pero que la han hecho toda una mujer. Un personaje histórico de las novelas y el cine interpretado magistralmente por la actriz Jodie Foster, lo cual le valió el Óscar y el BAFTA a Mejor Actriz.

Espléndido trabajo también el de la actriz de doblaje Marta Tamarit. Una verdadera demostración de que en el doblaje, al contrario de lo que algunos mamarrachos hipócritas dicen, se encuentran “actores y actrices de verdad”.

Dos personajes que constituyen el núcleo principal de una película maestra del cine postmoderno, una referencia en el género thriller psicológico. Una obra audiovisual elevada al mito. El Silencio de los Corderos.

Un psicópata sistemático conocido como Buffalo Hill (Ted Levine) secuestra a jóvenes mujeres para matarlas, arrancarles la piel y hacerse trajes a medida con ellas y lleva 5 en total. Jack Crawford (Scott Glen) el jefe del FBI en el departamento de Ciencias del Comportamiento, hace llamar a una joven agente en prácticas llamada Clarice Starling (Jodie Foster) debido a que ha recibido excelentes informes de ella. Crawford la envía al Pabellón Psiquiátrico de Baltimore dirigido por el Doctor Chilton (Anthony Heald), con el objetivo de interrogar al psicópata más temido en todo el país, el Doctor en Psiquiatría Hannibal Lector (Anthony Hopkins) y de este modo hacer que colabore para atrapar a Buffalo Bill. Aunque al principio no lo parece, Clarice se va ganando la confianza de Lecter y éste le va proporcionando pistas a cambio de un quid pro quo en el que ella le revelará su traumático pasado. Sin embargo, al mismo tiempo que esto ocurre, Buffalo Bill secuestra a otra joven, la hija de la Senadora Ruth Martin (Diane Baker) de Tennessee, Catherine Martin (Brooke Smith). El tiempo apremia y Clarice deberá ir atando cabos con la particular ayuda de Lecter si no quiere que Bill sume otra víctima más, al tiempo que sus traumas la sigan atormentando.

He mencionado de sobra a los dos personajes principales de la trama, pero no sería justo dejar a un lado a los demás, quienes también son muy culpables de que esta película sea sencillamente maestra en su género. Tenemos a Jack Crawford como ese experto jefe en Ciencias del Comportamiento que ha vivido 1001 cacerías y que esta vez está envuelto en una en que se mezclan la enorme dificultad de la misma y la admiración, y muy posiblemente algo más, que siente por Clarice. Un personaje interpretado por un maestro como Scott Glen. Tenemos a otro personaje totalmente distinto como es el Doctor Chilton, cuya manera de mencionarlo sería “un estúpido en toda regla”. Alguien que no merece el cargo que ocupa, uno de esos pedantes a quienes Hannibal Lecter mataría cruelmente sin pestañear. Genial trabajo el de Anthony Heald. También esta Barney, interpretado por Frankie Faison, uno de los vigilantes del Psiquiátrico de Baltimore que se ha ganado el respeto del mismísimo Lecter, la amistad de Clarice y que también odia a su manera a Chilton. Tenemos también “al otro psicópata” Buffalo Bill. Gran trabajo de Ted Levine. En este caso alguien cuyos instintos asesinos son admirados por el propio Lecter, pero que en carisma y cociente al lado suyo, resulta alguien muy vulgar, lo que no es motivo para no temer caer en sus garras.

El resto del reparto pone las guindas al pastel con escenas puntuales, pero a la par enormemente efectivas y que no pasan desapercibidas en la película ya que tienen su importancia. Unas grandes aportaciones a un film que es precisamente perfecto en su género debido también a esta cuestión.

En la batuta de esta orquesta audiovisual, nos encontramos con un gran director como en este caso es Jonathan Demme.

No me olvido del maestro Howard Shore en la composición de esta maravillosa y sutil banda sonora.

El Silencio de los Corderos, una obra maestra del thriller psicológico, una oda audiovisual basada en la famosa y exitosa novela del escritor Thomas Harris. Una película encabezada por dos personajes que se cruzan de manera inesperada, pero que ya nada volverá a ser lo mismo para ninguno. Al mismo tiempo, completada por una serie de también grandes personajes que no han dejado, no dejan y nunca jamás dejarán indiferente a nadie.

“Adiós Clarise”

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Comentarios

  1. Lourdes Lueiro

    Grandísima crítica Miguel!!! El silencio de los corderos es una de las mejores películas que se han hecho jamás, sin ninguna duda, no conozco a nadie que la haya visto que haya dicho algo malo de ella, es estupenda de principio a fin, cada detalle, y por supuesto los dos actorazos principales, Jodie Foster que está soberbia, y la leyenda viva del cine (como muy bien dices) Anthony Hopkins, un hombre que borda cada personaje que interpreta, desde luego tenía pensado dedicarle una crítica, pero leyendo la tuya dudo que lo haga porque no creo que esté a la altura. Un saludo, y un placer leerte siempre!

  2. Íñigo

    Gracias por una crítica tan buena. Esta película sirve también como manual de aprendizaje para hacer buen cine: aprendes en cada plano y en cada diálogo. Me gustan los primeros planos de los rostros, porque hacen que te metas dentro de Clarice.

    “Me comí su hígado con habas, acompañado de un buen chianti…”.

  3. Miguel Ávalos

    ¡¡1000 gracias por tu comentario Lourdes, me alegra que te haya gustado!!. Tus críticas son también muy buenas de modo que si quieres hacer una sobre esta mítica peli ¡ni lo dudes! a buen seguro que merecerá mucho la pena leerla. ¡¡Muchas gracias de nuevo y un cordial saludo!!.

  4. Miguel Ávalos

    Muchas gracias a ti también Íñigo por tu comentario. Totalmente de acuerdo contigo, más de una persona debería tener El silencio de los corderos como guia a la hora de rodar películas de este mismo calibre. Un cordial saludo.

    “Vuela a la escuela pajarillo…..vuela vuela vuela vuela…..vuela vuela vuela vuela”

  5. Juanjo

    Esa película solo tiene un buen psicópata (Lecter) y algunas buenas frases, todo lo demás es mediocre como está demostrando la serie de Fuller ‘Hannibal’. Lástima que no sepamos si la NBC la va a renovar.

  6. Miguel Ávalos

    Respeto tu opinión, pero discrepo totalmente de ella. Por lo demás gracias por comentar.

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