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Buenas interpretaciones para una película de medianía

Por Enrique Fernández Lópiz

Michael Finkel (Jonah Hill) es un joven metido en kilos que ha cometido un grave error al escribir un artículo sobre jóvenes africanos sin datos contrastados. Este error hace que el New York Times lo eche de su trabajo y quede, en cierto modo, desacreditado como periodista. Mientras busca otro trabajo desde la casa de su joven esposa, Finkel se entera de que un asesino apresado en México se hacía pasar por él, con su nombre y apellido. Así, decide a conocer a este criminal de apodo Longo (James Franco), presuntamente imputado en la matanza de toda su familia: esposa e hijos e hijas en su casa de Oregón. A partir de ahí, Finkel visitará asiduamente en la cárcel a Longo. Entre ellos se genera un singular vínculo de atracción y una especie de juego afectivo entre personajes diferentes pero conectados. De esos contactos Finkel escribirá un famoso libro de memorias donde relata lo que pretende ser la verdadera historia de sus contactos con Longo y sobre el famoso criminal, un relato autobiográfico de sus conversaciones con él. Luego me referiré a esta obra cuando mencione el guión del film.

El director novel Rupert Goold dirige con oficio y un plus de originalidad, este thriller Una historia real, con un tempo narrativo en cesó pausado y con irregular capacidad narativa. El guión de David Kajganiches una adaptación de la obra de Michael Finkel, ganador del Premio Livingston, que lleva por título: True Story: Murder, Memoir, Mea Culpa en 2001; y lo hace bien, pero deja en el tintero un hálito de entretenimiento o de punto de participación o de acción, amén de serias dudas sobre puntos cruciales de la trama; en fin entre la dirección dudosa de Goold y el libreto agujereado de Kajganich, hizo que en algún momento la película me entrara un incoercible sueño que apenas pude superar. Me gustó el puzzle que compone la música de esta película, a cargo de Marco Beltrami; y está bien la fotografía de Masanobu Takayanagi.

El reparto está bien, me gustan–pero sin exceso- las interpretaciones de un Jonah Hill convincente y medido; y de James Franco en su papel de psicópata, escritor, mentiroso y seductor. Les acompaña un elenco bien elegido y de calidad con nombres como Felicity Jones, Ethan Suplee, Gretchen Mol, Robert John Burke, Maria Dizzia, Genevieve Angelson y Betty Gilpin. Todos correctos.

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Yo fui a ver esta película por el duelo de actores que ya se veía venir. Jonah Hill hace en esta película un tránsito del actor cómico y espontáneo que suele ser, a la calculada intensidad del actor dramático. Y James Franco sigue siendo el actor versátil que ya conocemos. Ambos se sientan el uno frente al otro para jugar a sostenerse la mirada en un duelo de intensidad dramática importante. El primero como periodista fracasado que busca una forma de redención personal; el otro como presunto gran criminal psicópata que ha usurpado la identidad del primero. Entre ambos se dan unos diálogos, algunos sustanciosos, otros difíciles de descifrar, miradas y palabras que hacen pensar en la identificación masiva –pero que no lo es-, en la amistad sincera –pero es como para dudarlo- e incluso en el amor –pero hay algo que no pega. Lo que sí es Longo es un ambiguo, calculador, manipulador y seductor, esos sí son calificativos que interpreta a las mil maravillas Franco, con un Hill que le aguanta su extraña mirada. Pero yo estoy muy de acuerdo con Costa cuando escribe que el director Goold: … concentra su mirada en el duelo actoral, aunque no logra que el conjunto deje de parecerse demasiado a un rutinario telefilme de base verídica.”

Entonces el valor principal del film es la interpretación Hill-Franco que saben aguantar el tirón del duro escrutinio de la cámara en primerísimos planos, con una buena dramatización, aunque creo honesto decir que incluso todo esto que digo, es solamente convincente de manera parcial.

O sea, que habiendo podido ser la historia de Finkel y Longo toda una prospectiva y análisis, e incluso una turbadora y fascinante alegoría sobre el crimen o la ética periodística, al final el producto defrauda por quedarse a mitad de camino y sin resolver los cuestionamientos que se suponía auscultaba al principio de la historia.

Al final desconocemos la profunda motivación del periodista por estas conversaciones con el reo, qué le impulsa a entrevistarse una y otra vez con él: ¿Por investigación criminal? ¿Por vanidad? ¿Una cuestión moral? Y ahora, y con relación a al asesino: ¿Por qué mató Longo a toda su familia de forma tan brutal y despiadada?: ¿Porque es un psicópata? ¿Porque no podía pagar las letras de una camioneta? ¿O es no cometió tan abominable crimen? Yo me quedé tal cual.

En cuanto a recomendarla, yo no digo que sí ni que no; id a verla y me decís. Yo no voy a repetir.

¡Ah! La historia del auténtico Michael Finkel, True Story… fue lo último que escribió, hace ya catorce años. Ya no volvió a escribir nada más: ¿Por qué? Muchos porqués para mí.

Eso sí: con esta película Finkel ha pegado un pelotazo de primera. Primero lo que le habrán pagado los productores por derechos de autor; luego, las ventas del libro: ¡money, money!!

Tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=AFIyE57xSkI.

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