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Buena película, pero nada nuevo bajo el sol

Por Enrique Fernández Lópiz

En Lejos del mundanal ruido Bathsheba Everdene (Carey Mulligan) es una mujer bonita, testaruda y muy independiente. Huérfana desde muy pequeña, fue criada por una tía, a la vez que recibió una esmerada educación. Bathsheba se desempeña con soltura en los trabajos y menesteres del campo. Con el tiempo, hereda una importante granja propiedad de un tío y se dedica de pleno a ser capataz en la misma. Pero un asunto principal en su vida es el amor. Ella no entiende bien cómo se expresa el amor, pues no ha tenido nunca experiencia y siempre vivió en un mundo de rudos hombres. En un momento dado se le presentan tres opciones para elegir un marido. De un lado Gabriel Oak (Schoenaerts), un pastor dedicado a la cría de ovejas; Frank Troy (Sturridge), un apuesto y temerario sargento de vida dudosa; y William Boldwood (Sheen), un hombre maduro y rico que sigue soltero. Las decisiones de Bathsheba precipitarán la trama del film por derroteros inciertos y se abrirán nuevos caminos que darán lugar a un desenlace interesante para el espectador.

Lo primero que diré es que la dirección de Thomas Vinterberg me parece impecable y dentro de los cánones de una cinta clásica. Tiene un guión bien trabado, salvando algún pequeño desliz, escrito con solvencia por David Nicholls, adaptación de la novela de Thomas Hardy (1840-1928), Far from the Madding Crowd (1874), donde relata entre otros, los detalles de la vida rural inglesa que el escritor tanto apreciaba. La música de Craig Armstrong es muy hermosa como banda de la obra que goza además de una preciosista fotografía, obra de Charlotte Bruus Christensen que retrata tanto los primerísimos planos como pinta los hermosos paisajes ingleses (incluso a veces parece que el film queda prendado en exceso de la campiña y se olvida del amor). Hay varias películas que se basan en la adaptación de esta novela al cine. Quizá la más conocida sea la dirigida por John Schlesinger de 1967 con guión de Frederic Raphael (quienes por cierto supieron plasmar la primera concepción histórica novelada de Hardy sobre el tema feminista); y hay otras de 1915 y 1998, amén de adaptaciones al teatro y la radio. Excelente puesta en escena.

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El reparto es sobre todo Carey Mulligan, que hace un trabajo antológico e incluso salvaje, sosteniendo ella misma a la tozuda y libre heroína adelantada a su tiempo, Bathsheba Everdene, con grandes dotes expresivas y de sintonía con el espectador, actriz que sabe como nadie aguantar los primeros planos; y además es una mujer muy bonita y de original físico, desde mi modo de ver. Le acompañan con actuaciones bastante buenas del actor belga Matthias Schoenaerts, tal vez un tanto inexpresivo, pero en realidad ese es su papel y lo hace bien; Tom Sturridge que interpreta estupendamente su rol de soldado seductor, jugador y buscavidas; y Michael Sheen el tercer pretendiente en liza de la protagonista, un hombre metido en años pero que ansía con ilusión infantil ser aceptado por Bathsheba, papel que realiza brillantemente. Acompañan actores y actrices muy buenos como Juno Temple, Jessica Barden, Hilton McRae, Richard Dixon, Bradley Hall, Jamie Lee-Hill, Eloise Oliver, John Neville, David Golt, Lilian Prince y Michael Jan Dixon.

El film es un auténtico y fascinante drama, y la película hace honor a los temas básicos del mismo con una producción sólida y brillante. Esto es tanto más evidente como película de época, lo cual a Vinterberg le sale muy bien. Tiene además un ritmo ágil y el tono pesimista que caracteriza la obra del novelista Hardy.

Thomas Hardy escribió en su novela Lejos del mundanal ruido:Para emprender una nueva línea de conducta, siempre es necesario vencer una inercia; y eso no solo se observa en las personas, sino también en los acontecimientos, que parece como si se coligaran para rechazar toda innovación en sentido de mejora.” Profético el texto sobre el ser y el cambiar, sobre lo que hay y lo que vendrá, desde nosotros y desde el azar. Los personajes del film son independientes, dignos y racionales, salvo cuando, sobre todo con relación al amor, y particularmente Bathsheba, actúan desde la pura irracionalidad. Es por este camino pasional del sinsentido, como Bathsheba se pone ella misma palos bajo sus propias ruedas.Todo este entramado que encierra la vieja idea de que nada hay más erróneo que dejarse conducir por la pasión, desata una cascada de escenas y escenarios que se suceden tal vez con excesiva rapidez y sin dar lugar a que los podamos elaborar. Como escribe Ocaña: … agolpa de tal modo los acontecimientos, su desasosiego y su esplendor, que el único problema, bendito problema, podría ser que hay demasiadas escenas climáticas. Posesión y virtud; impulso y desazón; dolor, amor y hasta un punto de necrofilia, se agolpan en un placer para almas desbocadas.”

Pero no es oro todo lo que reluce. Yo, tras salir de ver esta película y transcurridos dos días, me doy cuenta de que el film tiene sus lagunas importantes. Sobre todo, no aporta mucho nuevo al moderno cine, es ortodoxia técnica e incluso en esto comete algunos errores, pues en ocasiones te puedes perder y en otros momentos da una impresión de falta de emotividad, de grandeza pasional y falta del pausado tempo que requiere incluso el arrebato. Crespo dice: El relato de emociones avanza a saltos, a veces sin la suficiente información. Y al final, lo que debería ser una grandiosa historia de amor, no es más que un retrato frío con cálidos atardeceres.

Por supuesto mi consejo es que la veáis, es un film notable, lo que ocurre es que la historia es tan intensa y ya conocida en el cine, que yo habría querido que Vinterberg hubiera dado el salto hacia la calificación de sobresaliente. Pero no pudo ser.

Puedes ver aquí el tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=9VtTzkGfbUk.

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