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Buen western y excelente reparto

Por Enrique Fernández Lópiz

Esta película (La ley de los fuertes) de 1957 narra una historia en el encuadre del final de la Guerra de Secesión en Norteamérica, allá por los años 1861-65. Como es sabido, es el Norte quien gana la contienda civil. Tras la victoria se inicia el Periodo de la Reconstrucción del país (1865-1877). Esta reconstrucción, que implica reconciliación, no se produce de la noche a la mañana, sino que tiene un proceso largo plagado de venganza y de saqueo económico de los estados del Sur, y muchas represalias. Y es que, aunque Abraham Lincoln había proyectado amnistiar a los confederados para facilitar el apaciguamiento entre vencedores y vencidos, al ser asesinado éste en 1865, se formó un Gobierno Provisional que ordenó la ocupación militar del Sur junto a la demanda de duras reparaciones de guerra.

Junto a los militares norteños llegaron, al sur una serie de especuladores y gente sin escrúpulos dispuestos a hacer el agosto con el negocio del expolio. La historia en cuestión y yendo a lo concreto, se inicia cuando el capitán Colt Saunders (Charlton Heston), recién casado, llega a su rancho de Texas, y tiene que enfrentarse a serios cuestionamientos y contrariedades como el pasado dudoso de su mujer (Anne Baxter), el problema de un hermano díscolo y conflictivo (Gilbert Roland), amén de la codicia de los funcionarios del Gobierno que pretenden apoderarse de sus tierras.

Estamos ante un Western dirigido con gran oficio por Rudolph Maté -uno de los más grandes directores de fotografía de la historia del cine-, con guión de James Edward Grant basado en la novela de Leonard Praskins y Barney Slater, Three violent people; es un guión dinámico y con algunos requiebros verbales ingeniosos; buena música de Walter Scharf y excelente fotografía en color de Loyal Griggs.

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El reparto está sostenido sobre todo por un Charlton Heston (en su segunda colaboración con Maté) llenando pantalla en un papel de hombre rudo y a veces desconsiderado, acompañado de una preciosa y expresiva Anne Baxter que interpreta un personaje difícil y contradictorio; de nuevo se encontraron Heston y Baxter tras Los diez mandamientos, 1956. Anne Baxter, en su papel de esposa, muestra la intensidad de una mujer apasionada que enamora a la cámara y a Heston, gracias a lo cual la cinta se erige en su argumento como una saga familiar que se esfuerza por pervivir en el tiempo mientras lucha por sobrevivir y lograr la felicidad. Y también es de destacar a Gilbert Roland en el papel de hermano menor manco por un viejo accidente, que es el producto de la sobreprotección de su hermano mayor; Roland realiza un trabajo notable que confiere a su personaje los polos antitéticos sumisión-rebeldía o lealtad- traición de manera muy creíble. El resto de actores arropan con gran brillantez la obra. Así, Ton Tryon, Forrest Tucker, Bruce Bennet, Elaine Strich y Barton McLane. Un conjunto actoral muy bueno y concluyente para la calidad de esta obra.

Los personajes, por cierto, ninguno es lo que parece, y eso es algo que el guionista James Edward ha cuidado que se vaya revelando a medida que avanza la historia y se avecina el desenlace.

Las escenas de acción son las propias de un western, bien realizadas y emocionantes, y al hilo de ellas imperan los datos históricos, los cambios y acontecimientos del difícil período de postguerra.

Hay momentos tiernos, de humor e incluso de amor y entrañables, lo cual que suaviza y hace la cinta más atractiva.

En cuanto a puesta en escena, ambientes, vestuario, etc., la hacienda está muy bien ambientada, en un escenario real; en cuanto al vestuario hay dos modalidades: el propio de un rancho y el de ciudad, muy cuidados y muy en línea con la época.

Es un Western en toda regla, en una época donde no había término medio, o eras el más fuerte o morías acosado por las huestes de bandidos oficiales tras la Guerra Civil, y este aspecto lo pone de relieve muy bien esta película.

Como criterio moral que se transmite en el film, está la circunstancia de un protagonista hábil con el revolver que, empero, no lo utiliza salvo de forma reflexiva y en casos extremos, a modo de supervivencia o en defensa de sus legítimos intereses.

En definitiva un buen Western cargado de acción, de intriga, con gran autenticidad dramática e interpretaciones de relieve. Muy recomendable.

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