Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Buen debut tras la cámara de Clooney

Por Enrique Fernández Lópiz

Confesiones de una mente prodigiosa cuenta la historia de un empresario del espectáculo, un legendario show-man de la TV que lleva una doble vida como productor televisivo de día y agente asesino de la CIA por la noche. La cosa es que cuando estaba triunfando en su carrera, Chuck Barris fue captado por la Agencia de Inteligencia americana para convertirse en uno de sus agentes. Pero conforme crecen los índices de audiencia, Barris incorpora sus programas a su vida secreta: las parejas ganadoras de sus concursos obtienen como premio un viaje a la fabulosa Helsinki o al romántico Berlín Occidental, en plan la vida de los sueños que siempre quisieron tener. Pero estos lugares, aun no siendo París u otras ciudades con glamour, le proporcionan a Barris la posibilidad de viajar con ellos a modo de acompañante y de paso, como coartada para sus misiones secretas de la CIA. El cúmulo de historias e incluso despropósitos se hace casi interminable a lo largo del metraje.

Su director-actor George Clooney hace en su debut detrás de la cámara una obra que no deja de tener sus méritos, a pesar de ser un batido con tantos elementos que a punto está de indigestar al espectador, siendo no obstante que sabe mantener ese punto de equilibrio entre la comedia y el drama, resultando a veces fatigosa, otras cruel y otras dura. Buena técnica y un trabajo impecable de Clooney. “A Clooney le pasa lo que a Jesulín, ocupa tanto su faceta de ‘gigoló’ torero que nadie reparó en su talento para la canción ligera” (Martínez); y ya en aquellos entonces Clooney había firmado la dirección de dos filmes más, lo que para sí habría querido el de Ubrique. Pues bien, aparte chistes, este drama político protagonizado por Ryan Gosling pretende hacer daño y efectivamente concluye siendo una cinta “subyugante, densa y turbia” (Martínez), aunque algo pesadita, según mi parecer.

confesionesdeunamentepeligrosa2

El guión, bastante sólido y bueno, está escrito por un guionista de renombre como Charlie Kaufman (recuerdo aquí el film con guión de Kaufman que le valdría un Oscar: Being John Malkovich de 1999), que logra una curiosa historia, según la famosa autobiografía no autorizada del propio Chuck Barris. En los Estados Unidos tuvo excelentes críticas, no tanto en Europa. Música de Alex Wurman que le da un punto de sazón y fotografía buena de Newton Thomas Sigel, que le confiere a la obra una buena calidad visual.

El reparto es de lujo e incluso pudiera parecer excesivo. En primer lugar dan el “do de pecho” muy bien Sam Rockwell que está genial y con mucho carisma, que sabe transmitir las inquietudes y los pensamientos de Chuck Barris, el personaje al que interpreta. Igualmente Drew Barrymore está correcta y convincente; y lo mismo digo de un George Clooney muy bien y medido. Y en para que veamos cuanto glamour hay en esta cinta, la película cuenta con la presencia de grandes estrellas como Julia Roberts, que ya sabemos que siente debilidad por las películas ñoñas, pero que de vez en cuando se deja caer por algún sitio interesante que le permite brillar como se merece, y aquí está matadora. Brad Pitt y Matt Damon que llenan pantalla a base de bien en sólo tres segundos de cameo cachondón (¿tomadura de pelo?). Y acompañando más actores de categoría como Fred Savage, Michelle Sweeney, Rutger Hauer, Linda Tomassone, Michael Cera, Maggie Gyllenhaal, Jennifer Hall, Ilona Elkin, Jerry Weintraub y Chelsea Ceci. Cartón lleno.

Entre premios y nominaciones en 2002 tiene (y no es poco): National Board of Review (NBR): Mejor guión y premio especial (Clooney). Satellite Awards: Nominada a Mejor actor (Rockwell). Festival de Berlín: Oso de Plata – Mejor actor (Sam Rockwell). Critics’ Choice Awards: Mejor guión (Charlie Kauffman).

En fin, es una película cuyo interés asciende conforme se avanza en el visionado, pero hay que tolerar un poco los prolegómenos y el final. Y también quiero decir que tal vez la película sea demasiado larga, o que el guión estaba en la última parte medio agotado, pero en el último tercio del film miré más de una vez el reloj y eso no es buen asunto. Lo que ocurre es que tanto montaje en ese afán por sorprender constantemente, a lo que se une la indefinida estructura de la historia, termina por producir confusión y caos narrativo.

Todo lo cual no quita para que a pesar de carecer de una óptima vertebración, el resultado sea entretenido. Se nota que tras el guión del gran Charlie Kaufman, está la mezcla de géneros bastante bien conseguida; y la dirección de Clooney tiene también sus cualidades positivas. Película curiosa.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=xha4hZeXFtQ.

It's only fair to share...Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Share on LinkedIn0Email this to someone

Escribe un comentario