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Bourne en busca de su identidad en forma vertiginosa

Por Enrique Fernández Lópiz

Tras El caso Bourne, dirigida por Doug Liman (2002) y El mito de Bourne (2004), ya con Greengrass, este film, El ultimátum de Bourne (Greengrass-Damon) fue la tercera entrega sobre las aventuras del agente Jason Bourne. En 2012 vendría la cuarta entrega, El legado de Bourne (Tony Gilroy en la dirección y Jeremy Renner como actor), sin olvidar la que se ha estrenado hace muy poco, Jason Bourne (2016) donde reaparecen de nuevo Grengrass y Damon (los dos ases de la serie), y de la que daré cumplida cuenta en breve en estas páginas.

En esta cinta que ahora comento, Bourne prosigue sus pesquisas e indagaciones para conocer quién es, cuál es su identidad y qué hay verdaderamente detrás del programa secreto de la CIA denominado Treadstone. En esta entrega, un reportero británico de The Guardian, le pone, con peligro para su vida, sobre una nueva pista, dándole el nombre de “Operación Blackbriar”. En un recorrido frenético, Bourne contacta con el reportero en Londres, en un intento desesperado para poder encajar las piezas de su pasado y de su historia, que Bourne ansía recuperar a toda costa.

El director Paul Greengrass Dargis es un maestro que ha realizado la mayor parte de la saga Bourne, con un instinto atroz para la acción rabiosa pero bien llevada, y para mantener la intriga en todo momento. Como escribe Dargis: Mr. Greengrass sabe cómo hacer su trabajo, y no hay actualmente en Hollywood nadie que ruede mejor la acción, manteniendo el pulso de forma tan implacable, sin piedad y sin pausa, con una escena rompedora tras otra.”

El guión de Tony Gilroy, Scott Z. Burns y George Nolfi es genial; partiendo de la adaptación de la novela del conocido escritor de suspense de Florida, Robert Ludlum, y más concretamente de su novela The Bourne Ultimatum de 1990, confeccionan un libreto que sabe abundar en los datos técnicos, físicos y biológicos, incluyendo la amnesia que aqueja al personaje Bourne, todo lo cual se refleja en la obra que Ludlum creó. El texto es un alarde de ritmo y espectacularidad que merece la atención del cinéfilo en general y del aficionado a este tipo de cine de acción en particular.

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Muy buena la música de John Powell que acompaña el arrebato de este thriller de espías; y excelente la fotografía Oliver Wood con su tintura ocre-azulado para una historia turbia. Los exteriores rodados en Nueva York, Madrid, Tánger y Londres fundamentalmente son maravillosos y te hacen sentir propiamente en esas ciudades. Y un prodigio de montaje (amén de la dirección como ya he señalado), que llegan a eclipsar incluso el argumento: narración trepidante, de traza feroz, de tinte inmisericorde y sin respiro, a una escena devastadora le sigue otra igual o más cruda aún: increíble.

El reparto es ante todo un Matt Damon que ha sabido dar cuerpo y espíritu al personaje Bourne, sin que éste pueda ya concebirse sino es con el rostro, el físico y la voz de Damon. Le siguen en papeles protagonistas Julia Stiles, magnífica como la agente Nicky Parsons; David Strathairn, muy bien como el malvado Noah Volsen; y Joan Allen, en su punto como la jefa Pamela Landy. El resto de actores que colaboran en el film están todos a cual mejor: Paddy Considine, Scott Glenn, Albert Finney, Joey Ansah, Edgar Ramirez, Colin Stinton, Corey Johnson, Daniel Brühl, Tom Gallop y Scott Adkins.

Premios y nominaciones en 2007: 3 Oscar: Mejor montaje, sonido, efectos sonoros. 3 nominaciones. 2 Premios BAFTA: Mejor sonido y montaje. 6 nominaciones. National Board of Review: Top 10 – Mejores películas del año. Sindicato de Actores (SAG): Mejores especialistas de acción (Largometraje). Un curriculum muy meritorio en una película de su clase.

A mí la saga Bourne me gusta y aunque la violencia y los disparos me cansan en general, sin embargo en esta película (y en las otras entregas), considero que están muy trabajadas, las escenas perfectamente sincronizadas, con interesantes diálogos, la acción que no decae y además resulta veraz. Ello unido a un conjunto de actores que dan credibilidad a la historia, pese a ser bastante bizarra en sus planteamientos. Como señala Ocaña: Un prodigio de ritmo, efectividad y espectacularidad. Un chute de adrenalina cargado de persecuciones con sentido, golpes de efecto y guiños a recientes acontecimientos.

Paul Greengrass consigue sin duda alguna, que ya desde el comienzo, te abroches el cinturón de seguridad, y al modo de una montaña rusa, sientas de todo un poco: vértigo, ofuscación, intriga, taquicardia o un sudor vago mientras Bourne actúa y va y viene y siempre acierta en su capacidad de escape y defensa, y esto sin tregua. La conclusión es que tus ojos se pegan a la pantalla y tus problemas se olvidan y se diluyen entre el vahído y la sudoración que las escenas provocan. Si esto que digo te apetece, no lo dudes, no hay muchas películas tan buenas en su género como esta.

Tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=ZT2ZxjUjSo0.

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