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Bonito envoltorio para un cuento macabro y predecible

Por Enrique Fernández Lópíz

India Stoker (Mia Wasikowska) es una adolescente algo excéntrica que pierde a su padre (Dermot Mulroney) en un trágico accidente de coche, justo cuando cumple 18 años. Charlie (Matthew Goode), el hermano de su fallecido padre, aparece por sorpresa en el funeral y decide hacerse cargo de ella y de su inestable madre (Nicole Kidman). Los acontecimientos se suceden de forma sencilla pero lóbrega. Su tío, como ella, India, son sujetos psicóticos y para más señas, psicópatas, o sea, antisociales, criminales.

 Stoker es una película un tanto tediosa dirigida por Park Chan-wook con entidad técnica, eso no lo voy a negar, pero como escribe Ocaña, el film tiene: Pocas secuencias y muy largas, trama mínima, pura filigrana técnica y, en fin, un relato que no se puede contar, que solo se puede ver”. Lo que no entiendo bien es el exceso de calificativos positivos de parte de algunos críticos que yo no comparto en absoluto, pues la película resulta bastante sosa, con poco condimento y de medianía. Para nada, como alguien ha escrito, “una obra maestra”; quien dice esto, no se ha parado a pensar mucho en lo que dice. Más bien es un film que congela el relato, lo deshidrata y lo sirve; a eso lo denomino yo “película liofilizada”. Y es además una película con muchos detalles de forma, que pretendiendo parecer compleja, es desaborida, pues su entramado medular es mínimo.

Cuenta con un quebradizo guión del actor Wentworth Miller en cuya reescritura ha participado Erin Cressida Wilson. Se trata de una historia de iniciación, en el sexo y en la sangre (Costa). Es un libreto cuyo relato es absolutamente previsible, sin intriga, muy abstracto y poco realista. Buena música de Clint Mansell, especie de vídeo musical, acorde a la componenda sombría de la obra; y una fotografía buena de Chung Chung-hoon con versión sofisticada y elegante de las imágenes GIF, técnica de fotos animadas, excelentes encuadres y preciosos los colores.

El reparto no merece demasiados comentarios, pues hay algunas figuras un tanto sobresalientes pero que no se prodigan en alardes. Así, Mia Wasikowska, Dermot Mulroney y Nicole Kidman, las mejores en el film. Como advierte Sánchez: Los tres actores interpretan a sus sonámbulos personajes como si fueran en verdad esculturas vivientes, y su triángulo de atracciones y repulsiones es tan extravagante como una novela de Angela Carter”. Así es, y les acompañan en el reparto Matthew Goode, Jacki Weaver, Lucas Till, Ralph Brown, Alden Ehrenreich, Phyllis Somerville, Wendy Keeling, Lauren E. Roman, Tyler von Tagen y Judith Godrèche. Las interpretaciones, salvando momentos y a Nicole Kidman y Mia Wasikowska, resultan sobreactuadas o estereotipadas.

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Al principio, el film tiene sus bordes de cierta intriga debido al esteticismo de la imagen y el sonido, y una calculada ambigüedad en la relación de sus personajes principales. En este punto se puede pensar que el film se desenvuelva por el camino de la densidad y el thriller psicológico. Mas no tarda mucho, cuando la realidad de Charles Stoker se desvela, y entonces la atmósfera y cualquier atisbo de inquietud incertidumbre se desvanecen en un “plis-plas”. A partir la aquí la cosa deviene violencia pura y dura. La cuestión es, si el director pretende mantener el suspense ¿por qué razón muestra las cartas marcadas tan pronto?

Y otra pregunta que me he hecho y que incluso me resulta cómica es la de que, ¿por qué si la familia Stoker está ambientada en nuestro tiempo, todo hace pensar que vive en un melodrama del siglo XIX? Esto hace que la obra resulte en ocasiones, más que perturbadora, extraña e incluso cómica.

Hace años vi un film que tal vez alguien dirá que no tiene nada que ver con esta obra, pero para mí sí. Se trata de la película Carrie, de Brian de Palma (1976), quien contaba la historia de una tímida adolescente que vive con su madre, una fanática religiosa, y que es objeto de las burlas constantes de sus compañeros de instituto. Pues bien, para mí ambas películas tienen sus puntos de conexión. Pero mientras Carrie mantiene la atención y la tensión toda la historia por la imprevisibilidad de su protagonista, una muchacha terrible y con poderes paranormales, etc., en esta película que ahora comento, todo se ve venir dentro de la trazada línea de perfidia del film. En Stoker todo se anticipa, incluido el final, y en lo que a mí respecta, no me inquietó lo más mínimo ni me dejó desasosegado en absoluto. Incluso se me hizo pesada por la lentitud de su ritmo y el lerdo montaje. Aburrida y sin sentido, así me pareció. Mucho intento de fábula siniestra, pero carece del desenlace apropiado.

Park Chan-wook, cineasta de origen coreano, me deja tal cual. Chan-wook hace … un juego de florituras formales (a menudo sutilísimas) que culmina en dos grandes escenas de catarsis ero-tanática” (Costa). Y eso, para quien le guste. A mí no me agrada ver tan flagrantemente bailar a Eros y a Thanatos en un interjuego sombrío tan explícito.

Estimado espectador, no esperes encontrar en este film mucha chicha. O sea, “ni chicha ni limoná”, como dice el dicho, que se refiere a cuando algo no es una cosa ni otra, o un alimento no tiene sabor, o algo ni nos ha gustado ni disgustado. Pues todo eso es lo que me suscita este film.

Pero hay que recordar a los espíritus sensibles, que esta película cuenta una historia de crímenes y perversiones en el hogar de la familia Stoker. A lo cual se unen los secretos y tensiones del pasado familiar, que no tardan en aflorar. Esto es lo que se despacha. Yo la encuentro en muchos aspectos excesiva, y esa tendencia del director coreano a romper las formas para meternos en un “thriller salvaje” como comenta algún crítico, me parece fuera de cierto tono ético y estético; un envoltorio ostentoso para una especie de cuento perverso y predecible, con intento de terror gótico, morbo sexual y violencia gratuita.

Puedes ver el tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=btm7WjSwPmQ.

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Comentarios

  1. Toni Ruiz

    Querido Enrique,

    Disiento en gran parte y de hecho en su día escribí una crítica de esta película ensalzando sus virtudes. Supongo que es una cuestión de conectar o no con la manera de hacer cine de este director. Estoy totalmente de acuerdo en que la forma es lo importante en el caso de Park Chan-Wook, y entiendo a quienes sus películas les resulten brillantes pero vacuas (eso mismo he criticado yo en mi reseña de El renacido: http://www.ojocritico.com/criticas/el-renacido-the-revenant-mucha-pose-y-poco-poso/). Sin embargo, a mí el aspecto formal de este director me inquieta tanto que la forma llega a convertirse en contenido.

    De todas formas, sobre gustos colores, y enhorabuena por la crítica porque está escrita y argumentada de manera impecable y siempre es un placer leer críticas así aunque las opiniones difieran.

    Un saludo.

  2. Enrique Fernández Lópiz

    Estimado colega de ojocritico, acabo de mandarte unas líneas sobre tu comentario de The Revenant, y me encuentro esta opinión tuya, loable y entendible. O sea, es ese principio hegeliano de cómo lo cuantitativo, llegado un punto álgido deviene en cualitativo. Para ti la forma, el continente de esta peli de Chan-wook, deviene contenido. Es un argumento a tener en cuenta desde luego. Lo respeto e incluso puedo pensar si no me pilló el cuerpo quejoso cuando la vi. En cualquier caso, gracias por tus palabras sobre mi crítica. Saludos cordiales.

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