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Bombo y platillo para un artilugio cinematográfico

Por Enrique Fernandéz Lópiz

En Psicología Evolutiva, cuando se hace un seguimiento para ver cómo evoluciona una persona o grupo de personas, se dice que se hace un estudio longitudinal. Pero en esta película no hay estudio longitudinal ni nada parecido, puesto que su recorrido es meramente fruto de una historia inventada por el guionista. Por lo tanto es una historia contada en clave de ficción y en tono de drama, sobre la vida de una familia a lo largo del tiempo, según el parecer de su director. La película fue rodada en el lapso de doce años (2002-2013), pero con solo 39 días de rodaje. O sea, son los mismos personajes más adultos, maduros y envejecidos, pero las realidades que la película cuenta, son inventadas. Y esto me ha sorprendido insatisfactoriamente, pues los anuncios a toda plana en diferentes revistas hablan de “una película sin precedentes, tan descomunal e inquietante como conmovedora”; “posiblemente nadie nunca ha llegado tan lejos como Richard Linklater con esta película, un caso sin igual en la historia del cine que se resume en filmar la vida, así, tal cual. Doce años de rodaje para un film único”; “un acto de fe en la fuerza del cine”. Y sí, la película cuenta la historia de Mason (Ellar Coltrane) desde los seis años y a lo largo de diez años, tiempo en el que hay conflictos matrimoniales de sus padres, mudanzas y relaciones nuevas, la del padre para bien y las de la madre para mal-muy mal, diferentes institutos de secundaria, amores primeros de adolescencia, desilusiones, momentos maravillosos, tiempo de angustia y mucha incertidumbre, desenfado y asombro, etc. Bueno, en algún sentido al menos –pero no todo- un recorrido por la intimidad de unos personajes y los tremendos cambios de una familia moderna norteamericana con el transcurrir del tiempo.

O sea, el eje de esta obra, la idea con que ha sido concebida es sencillamente la posibilidad de rodar una película en la que el envejecimiento de los personajes estuviera encarnado por los mismos actores, transcurridos los años, sin necesidad de maquillaje o cambio de personajes. Esta supuesta originalidad que subrepticiamente se pregona en algunos titulares y críticas yo la califico de mero artilugio extra-cinematográfico, un artificio caprichoso. En suma, un mosaico caudaloso de la cotidianeidad más vulgar, anodina e incluso soez que imaginarse pueda. Y además, cuenta bien poco, y lo que cuenta es meramente lo manifiesto, lo que se ve o se oye, sin que quepa la inventiva del espectador o la posibilidad de ejercer cierta acción creativa de lo que no se dice, o se hace. Es una película en ese sentido, ramplona.

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Tras tanta crítica y parafernalia de Premios apenas estrenada incluso, me suponía otra cosa y, la verdad, he salido bastante defraudado. Por ejemplo y para que ustedes juzguen, en cuanto a los Premios en el 2014 tenemos hasta ahora lo siguiente: Festival de Berlín: Mejor director. Festival de Sundance: Estreno mundial (sección “Premieres”). Festival de San Sebastián: Gran Premio FIPRESCI: mejor película del año; o sea que aún no ha acabado el año y muchos ya han proclamado a Boyhood como la mejor película de 2014 ¡Muy exagerado!

Esta cinta está dirigida por Richard Linklater, con guión del mismo Linklater y una buena fotografía de Lee Daniel y Shane Kelly. A mi parecer, el film es una especie de nuestra televisiva serie Cuéntame…, pero en plan de una sola película, a la sazón por cierto muy larga: ¡165 minutos! Y el que pueda que la aguante. Ya sé que no es lo mismo una serie de TV que una película en toda regla, pero la idea es igual que la de tomar a la familia Alcántara y narrar sus avatares durante unas décadas. Sólo que los Alcántara están más contextualizados para nosotros que la vida yanqui con la que tenemos poco que ver a.D.g.

Pero no le voy a negar la mayor. El reparto, aunque sin exageraciones, está bien, con actores brillantes en ocasiones y otras más tibios, en un extenso equipo actoral que incluye a Ellar Coltrane, Patricia Arquette, Ethan Hawke, Lorelei Linklater, Jordan Howard, Tamara Jolaine, Zoe Graham, Tyler Strother, Evie Thompson, Tess Allen, Megan Devine, Fernando Lara, Elijah Smith, Steven Chester Prince, Bonnie Cross, Libby Villari, Marco Perella, Jamie Howard, Andrew Villarreal, Shane Graham, Ryan Power o Sharee Fowler.

Algún crítico habla de una “misteriosa capsula del tiempo” que invita al espectador a vivir su propia vida y educación. Otros se refieren al film como una “epopeya sobre lo ordinario” (y sí, de “ordinario hay bastante); el de más allá la define como “una estratagema de película”; y el de más acá, de “obra maestra épica”. Pues bien, ni pongo el nombre de esos críticos, pues para mí no merecen la mínima consideración sus rimbombantes calificativos sobre este film un tanto zafio, sin mayores alardes y un bastante fastidioso de ver.

Por empezar, a mí, el “american way of life” o estilo de vida americano, no me gusta nada, y además no me puedo identificar en absoluto con él, por educación y cultura. Y esta película, en su intento por ser biográfica e histórica, refleja muy bien ese estilo de vida de hamburguesa y Universidades simplonas… y hay más. Pero tal vez el mejor resumen lo hace la madre, al final de la película, cuando mientras llora y a pregunta de su hijo que se va a la Universidad que por qué llora, ella dice: “yo creía que después habría otra cosa”. O sea, que la buena señora, por no aguantar un poquito a su primer –y mejor- marido, tras soportar un par de nuevos matrimonios con hombres borrachos, violentos e impresentables, y cuando los hijos se van, ella esperaba algo, pues si no, lo único que le resta es la muerte: ¡vaya mensajito para una edad, la tercera, con tantas posibilidades y alicientes!

Su primer marido le dice a su hijo en un momento del film, con gran acierto, que su ex-mujer y madre de él y su hermana, lo hubiera tenido que haber aguantado un poco más, pues se casaron con 23 añitos y aún eran inmaduros. Pero no fue así, y ella, con su afán de prosperar en el mundo académico –por cierto con una tanda de trivialidades sobre Psicología en las clases a que asiste o imparte- al fin, sólo sirvió de “polo de atracción” de maridos infumables, beodos y maltratadores.

O sea, que la gran humorada es que, como decía, no es la vida real la que se refleja en la cinta, como aparenta querer decir la publicidad (“filmar la vida”), sino historias a través del tiempo, con los mismos actores, y fruto de la fantasía del pesado guión con más pena que gloria de Richard Linklater. O sea, como decía antes, unos Alcántara a la americana, y menos graciosos.

En cuanto a que sea una “obra épica” o “la mejor película del año”, lo dudo muchísimo, salvo que me fallen los relés de mi gusto por el cine. Es un film como tantos, con un intento de linealidad en la historia, con escaso resultado y con poca enjundia en su desarrollo.

Yo, la verdad, ni me parece buena ni la recomiendo. Y para la próxima vez que vaya al cine, que ya cuesta ocho eurones, quién sabe, pues hay por ahí el estreno de otro “Torrente”, creo que el “5”, despuntando; y aunque lo digo medio en broma pues no he visto ninguna de la saga del genial Segura, a lo peor, a la próxima, me decido antes que ver otra del fastidioso Linklater o similar. Linklater que ya nos regalara en 2013 con la exasperante y verborreica película: Antes del anochecer, de la que no quiero acordarme.

Comentarios

  1. Toni Ruiz

    No puedo más que disentir con tu -por otra parte excelentemente escrita- crític, Enrique. Nuestras reseñas de esta película no podrían parecerse menos. Yo creo que a ti simplemente el cine de Linklater no te gusta (recuerdo que sus ‘Antes de…’ tampoco son santo de tu devoción). A mí en cambio me transmite verdad y emoción. Y no lo digo por esnobismo, me los transmite de verdad. Lo cotidiano no es “vulgar” ni “anodino”. Lo cotidiano es la esencia de la vida en mucha mayor medida que los momentazos altisonantes.
    Con todo, para gustos colores y un placer leer otras opiniones y más si están tan precisamente expuestas.
    Un saludo, compañero.

    • Enrique Fdez. Lópiz

      Querido colega Toni:
      Gracias por tus palabras, pues que uno no espera acuerdo general, de ser así, la vida sería muy aburrida. Y la verdad, yo también creo entender a quienes como tú, les gusta esta peli y este director Richard Linklater; sin embargo, pues hay algo en mí que no lo tolera bien, ja ja!! Esto es como las comidas, a unos les gusta y sienta bien aquello, y a otros lo de más allá. Pero sé, y eso es lo importante, que coincidimos en algo principal: nuestro amor por el cine. Un abrazo y hasta otra.

  2. Enrique Fdez. Lópiz

    Querido colega Toni:
    Gracias por tus palabras, pues que uno no espera acuerdo general, de ser así, la vida sería muy aburrida. Y la verdad, yo también creo entender a quienes como tú, les gusta esta peli y este director Richard Linklater; sin embargo, pues hay algo en mí que no lo tolera bien, ja ja!! Esto es como las comidas, a unos les gusta y sienta bien aquello, y a otros lo de más allá. Pero sé, y eso es lo importante, que coincidimos en algo principal: nuestro amor por el cine. Un abrazo y hasta otra.

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