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Birdman

Por Viktor Lyon Defeis

Vivimos en una época en la que todo se mueve por dinero, todo. Un mundo en el que se ahoga la innovación artística, las pequeñas apuestas de talento y en el que todo acaba por ser siempre lo mismo o parecido. Si algo funciona y salta la banca se repite y repite y repite hasta agotar una fórmula que da dinero y éxito, abandonarla y seguir de nuevo con otra cuyo resultado vaya a ser semejante, dejando de lado casi siempre otros intereses más loables. En la cultura y el cine pasa igual, cuesta confiaren el trabajo de autor, en la originalidad, para abrazar más fuerte películas enormes, llenas de super héroes, explosiones y espectáculo cuyo único fin es recaudar lo máximo sin pensar a menudo en los espectadores que llenan las salas.

Y algo así debe de sentir Iñárritu hacía Hollywood, porque Birdman es un puñetazo en la cara a toda esa industria del cine americano como negocio despiadado, un análisis burlesco desde lo alto de la pirámide hasta los cimientos; una brillante sátira que ve diana sobre la meca del cine como trituradora de vidas y generadora de egos descontrolados y de como la fama envuelve a los actores de éxito, cómo los atrapa, los maneja a su antojo y como los puede llegar a obsesionar para después dejarlos abandonados en la cuneta, arruinados, enfermos o incluso muertos. Sí, básicamente eso es Birdman.

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Y digo básicamente porque luego hay que añadir a toda esa idea un talento desorbitado; el que se obtiene de contar todas esas ideas, todos esos pensamientos, de manera magistral en un solo plano secuencia. Así, a quemarropa, sin descanso durante dos horas, sin que sea para el espectador una locura sino todo lo contrario. Vibrante sí, con ritmo sí, pero con un cuidado tan especial que solo cabe rendirse ante la pantalla por el trabajo de este director mexicano que no es la primera vez que demuestra un talento por encima del habitual.

Mejor película y mejor director en los últimos Oscar (entre otros galardones) hay pocas dudas ya de que son realmente merecidos (aunque Boyhood podría haberle arrebatado uno de los dos caramelos principales y no se hubiera quemado el bosque). Cuesta más entender que Michael Keaton se fuera de vacío cuando ha firmado el papel de su vida. Cosas de la Academia, y de su pasion por los biopics, qué le vamos a hacer. Pero destaquemos que su actuación es de dejarte boquiabierto y aplaudirle al bajar el telón, aplaudirle mucho, hasta que las manos echen humo.

Exagerar lo exagerado para criticar algo, hacerlo con un grupo de actores que brillan, contarlo de manera original y excitante y hacer que el público se mee en los pantalones ante el desborde de talento que está presenciando es el secreto que esconde Birdman. Un secreto señores, que vale 9 nominaciones y 4 Oscars.

Comentarios

  1. Begoña

    Me gusta la crítica,no se podía explicar mas claro y mejor,vamos que parece que lo he escrito yo jjajajaj.Gracias

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