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Biopic largo y lacrimógeno con el racismo de fondo

Por Enrique Fernández Lópiz

Ya la película Hombres de honor empieza en clave Cabaña del tío Tom. Una familia de agricultores negros, en Kentucky, arreando mulos y arando el campo de forma rudimentaria; un padre sufriente, y uno de sus hijos, el joven Carl Brashear (Cuba Gooding Jr.) en cuya vida real está basada la película. La vida de la familia siempre estuvo marcada por el racismo y la pobreza. Mac, el padre de Carl, le enseñó desde niño el valor de la perseverancia como forma de vencer los obstáculos y alcanzar las ilusiones. El sueño de Carl es ingresar en la escuela de buzos de la marina de los Estados Unidos. Un marino de color que quiere ser buzo, cueste lo que cueste, lo cual que nada más empezar ya nos damos cuenta que es prácticamente un imposible. Muchos impedimentos, ya dentro de acuartelamiento, y a todos irá haciendo frente Carl en memoria de las enseñanzas de su humilde padre. Por ser negro lo envían a la cocina, aunque en una oportunidad fortuita, logra impresionar a un oficial con su habilidad para la natación. Este alarde le allana el camino y amplía sus posibilidades. Su trabajo duro durante los entrenamientos submarinistas y los esforzados estudios de un joven que apenas había ido a la escuela, dan fe de su valía ante su instructor de entrenamiento (Robert De Niro), que con rudeza y complicidad lo apoya para que se haga un lugar en lo que más ansía: ser buzo en el ejército.

Su gran oportunidad para dar muestra de su capacidad se presenta en la búsqueda de las conocidas bombas nucleares que cayeron en la costa de Palomares (Almería), en una carrera contra-reloj para localizarlas antes que los soviéticos. Pero ocurre un fatal accidente. Mientras la cabeza nuclear es izada, una de las cadenas se rompen y Brashear salva la vida a dos marineros, pero su pierna izquierda queda prácticamente destrozada de rodilla hacia abajo. Ahí queda patente la valía y el heroísmo de Brashear, y su capacidad de colaboración con los mejores buzos de la Armada estadounidense. Finalmente vuelve a caminar tras la implantación de una prótesis en la pierna, superando nuevas pruebas de acceso. Con su arrojo supera las pruebas ante el tribunal, retornando a la marina de guerra. Tras algunos años de servicio activo, se convirtió en el primer soldado de color en ser jefe-maestro de buzos.

George Tillman Jr. dirige con profesionalidad este film vertebrado por un guión digno si bien con un exceso de sentimentalismo y cierta elementalidad de Scott Marshall Smith. Está bien la música de Mark Isham y es buena la fotografía de Anthony B. Richmond.

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El reparto es de excelencia, destacando las figuras del duro Robert De Niro, que interpreta a un militar curtido en mil batallas; e igualmente está muy bien el joven de color Cuba Gooding Jr., que interpreta con convicción el rol de un esforzado hombre en pos de una meta. Acompañan muy profesionalmente actores y actrices como Charlize Theron, Michael Rapaport, David Keith, Hall Holbrook, Josua Leonard, Powers Boothe, David Conrad, Aunjanne Ellis, Ryan Honey, Scott Kraft, Holt McCallany, Dennis Troutman y Joshua Feinman.

Estamos ante un film sobre la constancia, la firmeza y la superación personal, con buenos sentimientos y acciones heroicas que acaban por convertirse en un ataque directo al lagrimal. Pero más allá de la lágrima que a muchos asoma, el film es aleccionador, sobre todo en este mundo de la “facilitación” donde se valora poco el esfuerzo. Las escenas de las diferentes pruebas a que es sometido el protagonista son de una gran tensión.

Pero creo que en su desfavor juega un excesivo metraje para lo que es la película (123 minutos) y la obviedad del guión, aspectos que debilitan una historia que, por otro lado, como digo, resulta entretenida y con buenas interpretaciones.

Un biopic a la vieja usanza, con corazón palpitante que no deja impávidos los ojos del espectador. Colabora a ello, cierta tendencia pedagógica, amén de ser un film un poco sobreactuado y bastante sobredramatizado, lo que no le quita su nivel de probidad. Es por lo tanto recomendable para jóvenes mal criados y cinéfilos que gusten de las emociones y del sentir con el personaje en sus personales batallas y los retos que debe afrontar, pues como vemos en la cinta, hay un pronunciado contraste entre la bondad del protagonista y la maldad de sus compañeros de cuartel que se muestran en todo momento racistas e intransigentes. A veces incurre en cierto sermoneo, pero como digo: ¡hay tan pocas pelis que sermonean, que porque lo haga una no está mal!

En definitiva, es una película que mantiene un aceptable nivel estético y satisface la sed de finales felices de esta “sociedad líquida” que vivimos. Y para quienes quieran enterarse mejor de todo lo que ocurre últimamente con el racismo en los EE.UU., esta cinta es un ejemplo a propósito de este fenómeno y el irrespetuoso trato a los derechos de los afroamericanos, por parte de una nación que siempre se ufana de ser campeona de la democracia. Pero ojo, que no olvido que el virus del racismo no es exclusivo de los norteamericanos. El racismo se filtra por doquier en nuestras sociedades de las que Europa es campeona. Si no, miremos a ver qué pasa en nuestro Mediterráneo, ese que tenemos a escasos kilómetros, donde mueren africanos por centenares casi a diario y nadie hace nada. Y es que parece que la vida de esa pobre gente vale menos que las nuestras. Amén.

Puedes ver sendos avances aquí: UNO  y DOS.

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