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Big fish. La obra maestra más colorista de Tim Burton

Por Lourdes Lueiro

126 minutos que pasan como si fuesen dos, 126 minutos llenos de color, de magia, de grandiosos personajes, de fantasía, de escenarios maravillosos, de amor, de nostalgia… 126 minutos plagados de buen cine, de sensaciones increíbles, de enormes secuencias, de escenas que quedarán retumbando en mi mente hasta que yo también me convierta en un gran pez, 126 minutos incapaces de olvidar, 126 minutos que se quedarán guardaditos en un lugar privilegiado de mi corazón.

Para ser sincera esta película llegó a mí tarde, muy tarde, había oído hablar de ella en multitud de ocasiones, siempre bien -muy bien- pero nunca me animaba a verla, no sé ni el porqué, hasta que hace muy poco el día llegó, me gustó tanto que a las pocas horas la volví a ver de nuevo y, por si fuera poco, todavía me gustó más que la primera vez. Cuando das con un film que te conmueve tanto y que te hace sentir tan grandes sensaciones, incluso esas mariposas en el estómago que dicen que sólo se sienten cuando estás enamorada, sólo puedes dar GRACIAS a todo aquel que hizo posible semejante obra maestra, sé que ninguno de ellos me leerán (o sí, quién sabe) pero por lo menos me quedo tranquila, porque películas así se agradecen, y mucho.

Big fish iba a ser dirigida por Steven Spielberg, aunque al final la suerte de poder situarse tras la cámara fue a parar a otro de los genios de nuestro tiempo, Tim Burton. En el año 2003 veía la luz esta magnífica película, basada en la novela Big fish: A novel of mythic proportions de Daniel Wallace. Big fish se aleja bastante de lo gótico y oscuro de otras obras de Burton (aunque algún puntito tétrico y lúgubre sí que tiene, cómo no), de hecho creo que es su film más colorista hasta el momento, la fantasía y los “cuentos de hadas” no podían faltar, y en esta película están más presentes que nunca; eso sí, en ella no contó con su gran compañero de andanzas desde 1990, Johnny Depp, pero aun con esa ausencia el film está dotado de un reparto majestuoso: Ewan McGregor, Albert Finney, Billy Crudup, Jessica Lange, Marion Cotillard, Danny DeVito, Steve Buscemi, Alison Lomahn y Helena Bonham Carter; talento por doquier.

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El mensaje del film es mucho más sencillo de lo que parece, a veces la fantasía es sumamente necesaria en nuestra vida y no hay nada de malo en que la imaginación haga un poco de las suyas y vuele, vuele tan alto hasta que nuestros ojos no alcancen a ver; Bajo esta premisa se nos presenta Big fish, una película donde la realidad se mezcla con algún tinte fantasioso y donde los sueños quizás, algún día, se hagan realidad. Nuestro protagonista no contaba mentiras, sólo exageraba un poco las verdades y las hacía más verdaderas aún si cabe.

Este precioso film nos narra la increíble y fascinante vida de Edward Bloom (interpretado de forma emblemática por un increíble Ewan McGregor) en forma de cuentos, varios cuentos que al fin y al cabo son uno solo, mil y una aventuras maravillosas que acostumbraba a contar a su hijo Will, y que éste jamás llegó a creer del todo, hasta el punto de enfadarse con su propio padre por pensar que nunca fue sincero con él y que poco o nada conocía de su vida real. Edward sólo le hablaba de hechos fantásticos que Will creía que no podían haber pasado jamás. Lo triste llega cuando la vida de su padre está llegando a su fin, y Will debe emprender un viaje
para darse cuenta de que a lo mejor estaba equivocado y que los cuentos de su padre no eran más
que historias de verdad, un poco edulcoradas sí, pero el trasfondo era puramente real, conocía a su padre mucho más de lo que creía.

El film está lleno de personajes y escenarios impactantes y espléndidos, el tierno gigante Karl y su amistad con el protagonista, el precioso pueblecito de Spectro, su reconstrucción años después y sus alocados habitantes, como el hilarante “poeta” atracador de bancos o Jenny, la niña que trae consigo una de las mayores sorpresas del film, la siniestra bruja y su ojo conocedor de la muerte, las siamesas que no eran más que gemelas idénticas, el dueño del circo y su increíble historia de hombre-lobo, el gran amor de su vida (inmenso hasta el último instante) y ese gran campo de narcisos que Edward Bloom le regala (una de las secuencias más bellas que puedan existir en el cine). Cada una de las historias es pura maravilla, pura obra de arte, pura sorpresa (hay varios giros que no te esperas), y tengo que destacar el relato de amor a primera vista de Edward con Sandra, hermosísimo, con secuencias y frases que se quedarán para siempre grabadas en mi mente; como aquella en la que él le propone un futuro juntos y ella le dice «pero si no me conoces», a lo que la respuesta del protagonista es «tranquila, tengo toda la vida para conocerte», en ese momento la magia está creada.

La banda sonora fue creada por un viejo conocido del director, Danny Elfman, un hombre en el cual Burton confía con los ojos cerrados porque crea simples maravillas, ya lo hizo con la mágica Eduardo Manostijeras, y en este film dejó también su insuperable huella.

Me queda hablar de lo que para mí es lo mejor indudablemente de la película, su final, una de las mejores secuencias de la historia del cine (al menos para mí), una secuencia que te retorcerá por dentro, que te emocionará hasta límites insospechados, que hará que Will se adentre hasta el fondo y se haga partícipe de esas historias que creía llenas de mentiras pero que –tarde- tuvo que descubrir que de lo que estaban llenas era de verdad, realmente inmenso este final de ensueño, paraliza, maravilla, ilusiona y cierra una grandísima obra maestra. ¿Qué sería del cine sin películas así?

Comentarios

  1. Jorge Valle

    La mejor película de Tim Burton. Una auténtica maravilla.

    • Lourdes lueiro

      Para mi la mejor está entre esta y Eduardo Manostijeras…

  2. Lourdes a ver si vuelves a escribir pronto que echamos de menos tus críticas. ¡Un saludo!

    • Lourdes lueiro

      Muchas gracias Manuel! Ahora mismo tengo poquito tiempo, pero volveré! Un saludo!

  3. Enrique Fdez. Lópiz

    Pinta bonito. Me ha gustado mucho tu crítica. Gracias y Felicitaciones!

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