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Avatar, crecí escuchando historias de Pandora

Por Javier Fernández López

Un nuevo universo nos espera a los cinéfilos amantes de la ciencia-ficción. Diciembre de 2009 fue la fecha escogida para presentar en los cines, por parte del director James Cameron, una historia épica y espectacular. El argumento no era nuevo, ni mucho menos. Tampoco era complejo, pero es en esa simpleza donde encontraba la clave de su grandeza. Casi 3.000 millones de dólares recaudados en todo el mundo, no es poca cosa. Superó ampliamente a Titanic, también de Cameron. Un dato interesante de la película es que muchos de los espectadores que fueron al cine volvieron a pagar una entrada por verla de nuevo. Recientemente han sido anunciadas cuatro entregas más, lo que parecen ser dos secuelas y una precuela. Si bien estoy prácticamente seguro de que las demás entregas no conseguirán el nivel de recaudación de la primera, sí pueden ofrecernos lo único que se le puede reprochar a la película: un argumento algo más profundo. Tampoco necesita irse a temas oscuros, ni demasiado complejos.

Avatar es la obra que James Cameron nos trajo con entusiasmo, con ganas y con fuerza. Más de diez años después de su último proyecto, el director nos traía un nuevo título de ciencia-ficción. En el reparto figuraba un  casi desconocido Sam Worthington (Furia de titanes), la guapa Zoe Saldana (La terminal) y una Sigourney Weaver que volvía a reunirse con Cameron años después de Aliens: El regreso. Luego tenemos a Michelle Rodríguez (A todo gas), que parece que nunca se despegará de este tipo de papeles belicistas, y también a Stephen Lang (Enemigos públicos), quien resultaba ser una grata sorpresa. Tenemos el reparto, tenemos un presupuesto imponente (alrededor de 300 millones de dólares), tenemos los recursos. Que empiece el truco de magia.

Cuando el célebre director James Cameron vio El señor de los anillos, vio por fin la oportunidad de que uno de sus proyectos viese la luz. La trilogía de Peter Jackson se empezó a filmar poco después del estreno de Titanic, y ya con su segunda entrega vimos uno de los grandes avances del cine: la captura de movimiento. Cameron se fijó en el personaje Gollum, y vio en él las bases de su nueva cinta. Pero necesitaba algo más que ofrecer, buscaba darle a los espectadores una nueva forma de meterse en la película, más profundidad.

El formato 3D existía pero sus resultados eran, cuanto menos, mediocres. Pero Cameron es un visionario, un genio que con cada película logra imponer una tecnología. De esta forma, mejoró el sistema de la captura de movimiento al punto de que los actores llevaban hasta cámaras en la cabeza, para que cada gesto fuese grabado. La distinción entre el personaje generado por ordenador y el actor era mínima. A ello, innovó con un formato 3D más puntero y que ofrecía unos resultados más espectaculares, lo que ofrecía a la cinta una profundidad jamás vista, planos totalmente novedosos. Porque esto es algo importante: no se puede filmar una película en 3D pensando en el modelo tradicional de filmar, ni tampoco el 3D puede ser la base de la película, sino que debe ser un complemento que engrandezca el metraje y debe usarse de forma inteligente.

Por ello, James Cameron es el hombre perfecto para este tipo de trabajos, porque pocos lo superan en puesta en escena (que se lo discutan teniendo Terminator 2: El juicio final entre sus proyectos). Cada escena de acción tiene adrenalina, resulta frenética. La fotografía resulta impactante, y el entorno de Pandora resulta fascinante para los espectadores. Fauna y flora se unen en esta cinta para mostrarnos un mundo lleno de sorpresas, donde las plantas nos iluminan en la oscuridad por la noche, mientras que los animales muestran una fiereza salvaje.

Avatar está apoya por James Horner en lo que refiere a la banda sonora, dándonos uno de sus mejores trabajos -atentos al tema War- y unos compases tanto alegres como bélicos. Leona Lewis es la encargada de interpretar el tema musical de la película, I see you.

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Los efectos especiales son lo mejor que puede verse hoy día, tanto que en pleno 2013 no se ha visto nada superior aún. Curiosamente, en El hombre de acero vemos un prólogo con ciertos aires a Pandora que no tenía nada que envidiarle. Y cabe destacar el esfuerzo por crear una lengua nueva para los indígenas del lugar (porque nunca he visto coherente que los alienígenas hablen inglés).

Vayamos al argumento. Pandora es uno de las lunas del planeta Polifemo, y allí viven unos seres llamados Na’vi. Son parecidos a nosotros, su sociedad funciona como las tribus de nuestro planeta. Los humanos hemos viajado allí en busca de recursos, pero lo que hay allí escapa a la comprensión de los hombres. Cameron quiere contarnos que los seres vivos y el planeta en el que viven funcionan como un órgano, como un único cuerpo. Todo en Avatar funciona como un único vínculo entre los Na’vi y el entorno, todo es interactivo. Tanto los árboles como los animales están en comunicación con ellos, pero el hombre está allí porque Pandora posee un mineral superconductor con un valor muy grande: el unobtainium. Así pues, se crea un conflicto entre los humanos y los Na’vi. En la Tierra ya no quedan grandes bosques, la atmósfera está prácticamente contaminada en su totalidad. Con estas bases, Cameron nos cuenta una historia de ámbito ecológico. No es nada nuevo, ya vimos algo de esto con él en The Abyss.

Jake Sully es un veterano de la guerra y parapléjico. Informado de que su hermano gemelo ha muerto, es seleccionado para el programa “Avatar”. Sin mucha reflexión de por medio, se embarca en un viaje que lo llevará a descubrir Pandora, de la que tanto se habla en la Tierra. Allí conocerá a varios científicos y lo más importante, un cuerpo nuevo que puede controlar por medio de un vínculo directo desde su cerebro al del avatar, como si fuese a control remoto, algo parecido a lo visto en la película Los sustitutos, lo cual me da a pensar que la ciencia puede tirar por este camino en un futuro cercano. Poco a poco, Sully se dará cuenta de que los humanos están haciendo lo mismo que hicieron en su propio planeta: destruir la esencia de la vida. En Pandora se hallará a sí mismo y conocerá a Neytiri, quien acabará siendo el ser más especial en su vida. Tal y como funciona el merchandising de la propia cinta, tú decides: los humanos o Pandora.

Criticada fuertemente por la falta de originalidad, Avatar posee el mismo argumento que otras películas anteriores, pero puestos a contar una historia que pretende sensibilizarnos con este tema ecológico (“salvemos los bosques”), me atrevo a decir que Avatar es la cinta que cuenta mejor que ninguna esta historia, porque lo hace desde una puesta en escena espectacular, un entretenimiento magnífico y un contexto más dramático y épico. Tenemos Ferngully, Pocahontas, Bailando con lobos, La princesa Mononoke, The Abyss,… son muchas las películas que sugieren el tema de que hay que cuidar la naturaleza. ¿Por qué criticar ahora a Avatar? Cierto, la expectación era tanta que se pedía una historia con algo más, pero seamos justos, esta aventura no ha terminado. Un proyecto de semejante presupuesto no termina con una sola entrega. Y permítanme decir que en cuanto a secuelas, Cameron sólo tendrá dos, pero ambas son una maravilla: Aliens: El regreso y Terminator 2: El juicio final.

Ciertamente, la película podría ser catalogada con el tópico de que “sólo son efectos especiales”, pero Avatar tiene algunos aspectos interesantes a tener en cuenta, entre ellos su esquema basado en un videojuego. Fíjense que el protagonista, Jake Sully, no tiene ninguna habilidad cuando llega a Pandora. Llegados a cierto punto, adquiere un avatar. Luego, poco a poco, debe ir adaptándose a su cuerpo, mejorando sus habilidades y adaptándose al entorno, consiguiendo objetos e incluso animales que montar, hasta que llega la gran batalla final. Este puede ser el argumento básico de cualquier juego de rol, en el que empezamos sin nada, hasta coger nuestra primera armadura e ir avanzando poco a poco hasta convertirnos en el mejor guerrero.

Sam Worthington realiza el que es por ahora el mejor papel de su carrera. Acostumbrados a que Arnold Schwarzenegger protagonizase las películas de acción que Cameron (atentos, porque suena para aparecer en la secuela), Worthington lleva el rol protagonista y lo hace de la manera más decente posible. A su favor jugaba su estatus de actor desconocido, pues su papel más relevante lo tuvo el mismo año en Terminator Salvation. Por su parte, a Zoe Saldana, quien interpreta a Neytiri, está magnífica. Me pareció ciertamente injusto que no se la considerara para una nominación a los Óscar, cuando sólo hay que irse a los vídeos de la filmación de la película para ver que todo lo que hace Neytiri, lo hace ella. Es su cara la que estamos viendo, por lo que estamos hablando simplemente del mejor maquillaje creado. Los actores no eran una base sobre la que recrear un cuerpo animado, sino que se creaban a partir de las características de estos. Lo mismo sucedió en 2011 con Andy Serkis en El origen del planeta de los simios. Ya va siendo hora de adaptarse a las nuevas tecnologías. Sigourney Weaver tiene el trabajo más difícil, dado que es la actriz con más experiencia en el proyecto, la madre de todos, con uno de los papeles más trascendentes, y hay que decir que está excelente en su papel. Finalmente, Stephen Lang es el villano de la película, quien también resulta ser el punto más flojo de la misma. Funciona, pero se pide más para un cuento tan épico, quizá resulta demasiado anticuado como el malo de esta película, me recuerda mucho a John Castle en Robocop 3.

En los Globos de Oro, Avatar se alzaría con el premio a mejor película dramática y mejor director, mientras que en los premios Óscar, de nueve nominaciones, sólo se alzaría con tres estatuillas (dirección de arte, fotografía y efectos especiales).

Yo soy claro defensor de esta película, me encanta. También sé ver sus puntos flojos, pero sabiendo que no se va a quedar en una mera película sino que será una saga (mínimo una tetralogía), el argumento no creo que se quede en un Pocahontas,  Yo de James Cameron me fío. Bien es cierto que Avatar está alejada del nivel que se consiguió en Terminator 2: El juicio final, pero es que esa calidad y ese nivel no es ni mucho menos fácil de mantener.

Sólo un apunte. Hay una cosa que sí que me saca de mis casillas con este director, el único fallo que puedo verle, y es que siempre se guarda una escena importante en las ediciones especiales, esta vez la escena donde vemos la Tierra. Me parece una escena de una pertinencia máxima, obligatoria de añadir en el metraje original. Salvo eso, todo excelente, magnífico. Aplauso a Avatar.

Comentarios

  1. Adrián

    Muy buena crítica, un placer leerte, como siempre. A mí Avatar me gusto bastante, cierto es que el guión no es malo, pero tampoco brillante, por lo que se puede suponer que fue candidata al Oscar por el salto de calidad en lo técnico respecto al resto de cintas. Cameron cuida hasta el más pequeño de los detalles para adentrarnos en Pandora, verlo en 3D un lujo a otro nivel.

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