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Australia

Por Enrique Fernández Lópiz

He visto tres veces este film y aparentemente es una película cargada de belleza que se puede ver gozosamente; y sin embargo algo falla. En estas líneas me propongo comentar esta obra y desvelar ese fondo de insatisfacción que siempre me queda cuando la veo.

La historia se desarrolla en el año 1939, con un singular personaje: Lady Sarah Ashley (Nicole Kidman), una mujer perteneciente a la aristocracia británica, rica, y un tanto trivial y frívola. Es una mujer casada con un marido a quien no ama, sin hijos, y que se dedica de pleno a sus caballos y a montar en ellos. Además está convencida de las infidelidades de su esposo. De esta guisa, Sarah se ve obligada a hacer un largo viaje desde Londres a Darwin (Australia), para aclarar las cosas y afrontar la situación con su marido. Al llegar, su esposo a través de un mensaje le hace saber que no puede ir a buscarla y que envía a un hombre a recogerla de su largo viaje. Se trata de un guía, Drover (Hugh Jackman), que es un ganadero rudo y desprolijo, todo lo contrario que la delicada y refinada Sarah. Al llegar al rancho donde habita y que administra su cónyuge, resulta que su marido ha fallecido inopinadamente, y acontecen una serie de sucesos que ponen en riesgo la empresa ganadera que posee el esposo y que ahora está en sus manos. Además, en la hacienda conoce a un muchachito mestizo, huérfano y marginado (Brandon Walters), a quien toma como un hijo bajo su protección. Estas circunstancias hacen que se suavice el rechazo y la antipatía que siente hacia el rudo Drover.

Como decía, Australia es verdaderamente un ejercicio de ambición cinematográfica, una superproducción espectacular mezcla de película de amor, acción trepidante, melodrama y en cierto modo análisis histórico por todo el asunto de la II Gran Guerra que por aquellos lares australianos se centraba en la beligerancia japonesa. Se trata, así, de una cinta un tanto exagerada, con tintes incluso surrealistas y absurdos, a la par que entretenida, que eso no se le va a negar. Pero ya con estos datos vamos entrando en faena crítica.

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Su director Baz Luhrmann es australiano y parece que hubiera querido hacer un homenaje épico y preciosista a su tierra natal a través de este film. Y si se hubiera quedado en esto, desde un punto de vista meramente estético, tal vez habría sido una gran película. Pero hete aquí, que además de Luhrmann intervienen en el guión Ronald Harwood, Stuart Beattie y Richard Flanagan. Y a mí me da la impresión de que a este equipo se les llenaron las intenciones de una avidez desmedida que dio como resultado un extenso guión, engordado de tramas y sub-tramas, de historias y sub-historias, que convierten las bellas panorámicas y la épica componenda en una bonita intención que se va ablandando con el metraje. Y este es un aspecto sustancial que decepciona.

La duración de 165 minutos es excesiva, desmedida, pretenciosa. Es como si alguien quisiera coser un traje de alta costura con retales, sin trabazón, con piezas disímiles e incluso con una aparatosidad omnipresente en el film.

Las interpretaciones no están mal, sobre todo en los inicios, pero ya mediada la película, tanto la Kidman como Jackman empiezan a hacerse pesaditos y aburriditos, lo cual que también sobreactúan en ocasiones; y es que hay que tener guión –lo primero- pero luego ser muy bueno y convincente en la acción actoral, para mantener durante más de dos horas el atractivo y el interés en unos personajes que se van haciendo poco a poco soporíferos, sin química.

A la música de Jackman y la fotografía de Mandy Walker nadie le va a restar mérito. Pero claro, están rodando bellas escenas y poniendo música a bellos momentos de una narración “hipertrofiada” que para colmo, tiene sus períodos lentos y tediosos.

Y así, con estas pinceladas que dejo en esta crítica, creo desvelar algunas de las claves del por qué esta peli no ha pasado a los anales de la cinematografía, habida cuenta su aparente grandiosidad, exceso de neoclasicismo y fuegos artificiales; y eso sí, una gran producción, una enorme inversión económica de Coproducción Australia-USA; Bazmark Films y Twentieth Century-Fox ¿Alguien da más? Pues no ha servido de mucho, meramente para alguna nominación menor, ni para premios.

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