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Argo falla

Por Fran Ocaña

Con estas líneas que me dispongo a escribir, mi intención no es la de convencer a nadie de no ver la película si aún no ha tenido la posibilidad de hacerlo y mucho menos cambiar la opinión de aquellos que les haya gustado, bastante, mucho o muchísimo, algo que evidentemente iba a estar difícil. Con este artículo sólo quiero rendir pleitesía a esa (al parecer) minoría mundial a la que pertenecemos unos pocos, esa minoría que por decirlo de una manera no agresiva consideramos Argo como un auténtico fraude cinematográfico.

Argo‘ falla aquí, y no es un juego de palabras, es que falla aquí, en Pernambuco y en Sevastopol. En Hollywood plasmar hechos históricos en la gran pantalla es algo que lleva haciéndose mucho tiempo, unas veces mejor, otras peor. El problema se viene dando en los últimos años, debido a que muchos realizadores se pasan literalmente por el “forro” el tema principal del argumento, es decir, la veracidad de los hechos. Una veces por intentar dar más emoción al film, otras por intentar entretener más de la cuenta y otras por perderse en demasiados efectos especiales, de sonido o de cámara, según los medios de los que se precise. Adaptar un guión de una historia real debe ser difícil, no lo dudo, al fin y al cabo es cine y por eso entiendo que se puedan adornar o incluso exagerar algunos detalles , pero lo que no puedo aceptar es que este tipo de películas caiga en no uno, sino en miles de tópicos cinematográficos que sólo podrían provenir de un guión puramente ficticio. En este caso, Argo no es que sea un buen ejemplo, Argo  directamente es la reina de este tipo de largometrajes.

Ben Affleck  aprovecha el tirón del sentimiento patriótico que siempre es bien recibido por la crítica norteamericana para contarnos el devenir de unos pobres embajadores estadounidenses que consiguen escapar (en un principio) del asalto del pueblo iraní a su embajada. Su única vía de escape momentánea es refugiarse en la embajada canadiense. Esta pequeña sinopsis sirve como introducción y apertura de lo que poco después se convertirá en toda una odisea para los refugiados y sus rescatadores, una odisea que tendrá menos credibilidad que Jim Carrey en Mentiroso compulsivo.

No pretendo destripar nada del film en cuestión, por lo tanto he de avisar a todos que las líneas que escribiré a continuación no se las recomiendo leer a nadie que todavía no haya visto la película, ya que me dispongo a describir detalladamente algunos pasajes de la historia para demostrar el fundamento de mi argumento, algo que creo necesario.

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Cuando el planning de la fuga llega a su clímax, el relato comienza a dar un pequeño giro hacia la inverosimilitud que da vergüenza ajena y que por lo que a mí respecta me consigue hacer creer que Delta Force no era tan horrenda después de todo. Ahondaré en el tema de forma cronológica:

1º: La noche antes de llevar a cabo todo el plan de salvamento comunican a Ben Affleck que el rescate queda cancelado. Ben no da crédito a lo que acaba de oír, su conciencia no le deja tranquilo y tras meditarlo mucho al final decide dar un paso al frente y como si nada hubiera pasado “tira pa’lante” llevando a los americanos directamente al matadero. Pero bueno, ¿qué importa?, ya ocurrirá un milagro… Y claro, el milagro ocurre. Hace una simple y rápida pero a la vez directa y desgarradora llamada y todo el mundo se pone a trabajar a contrarreloj (todos aquellos que habían cancelado el plan horas antes). Consecuencia: billetes validados justo en el momento en el que Ben y los suyos se disponían a retirarlos en recepción.

Primer puñetazo en el estómago.

2º: Los niños iraníes explotados reconstruyen una de las fotos trituradas antes del asalto a la embajada, la cual delata completamente a uno de los refugiados, en el momento adecuado. Curiosamente el día que los americanos abandonan la embajada canadiense rumbo a casa.

Segundo gancho directamente a la mandíbula.

3º: Mientras mi mente aceptaba todo esto se produjo una vuelta de tuerca más. Normalmente, en historias parecidas pero sacadas de un guión original, siempre hay una persona que no siente esa simpatía y esa seguridad hacia su rescatador líder. Esa persona finalmente acaba dándose cuenta de su grave error y acaba cediendo a su honrado salvador. Eso sí, no sin antes tener un papel importante en el devenir de la historia. Bueno pues esto que acabo de decir es exactamente lo que ocurre cuando son todos retenidos en una sala para revisar todos los visados. El refugiado que siente menos simpatía por Ben y al que menos le agrada el plan de rescate es justo el que al final acaba salvando el trasero a todos demostrando una serenidad aplastante en un momento de tensión extrema en la que Ben no sabe reaccionar cuando era evidente que algún imprevisto de ese calibre podría ocurrir y para lo cual se supone que está preparado ya que es un especialista cualificado en el tema.

Tercer crochet  a la nariz.

4º: John Goodman y Alan Arkin (los mejores del reparto sin duda, algo lógico por otra parte) vuelven al estudio y se encuentran con la grabación de una película que les retiene por un momento. El bueno de Alan, harto de esperar, decide entrar por sus santos coj… antes de que acabe la toma, concluyendo la escena de una manera casi nada predecible y nunca antes vista… ¡John Goodman coge la llamada de teléfono del policía iraní justo en el último tono!

K.O. y muerte cerebral si me apuras.

Dicho esto, sólo me queda hacer una pequeña mención a la actuación de Ben Affleck, evidentemente subjetiva, pero creo que realista. Difícil es la palabra que lo podría definir, difícil mantener el mismo semblante durante dos horas, da igual que hables con tu hijo, que no tengas los billetes de avión preparados o que te hayan amputado las dos piernas. Digno del mismísimo Steven Seagal.

En fin, si esto fue real, entonces yo jugué al dominó con Elvis, y Ben Affleck es buen actor, o director, qué más da.

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Comentarios

  1. Javier Fernández López

    Hombre, precisamente los elementos que señalas son los que imprimen tensión a la película. Más allá de eso, ‘Argo’ no tiene mucho que contar salvo por el hecho de que es una historia real y eso siempre tiene gancho.

    No la consideraría fraude, es una buena película, bien filmada y seria. Tampoco la mejor película del año, eso sí creo que fue una ida de olla de los académicos del cine.

  2. Cinepata

    Personalmente Argo me dejo indiferente, casi diría que me aburrió bastante.

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