Image Image Image Image Image Image Image Image Image

Antes del anochecer, amor adulto

Por Toni Ruiz

Disuadido por mis prejuicios de que se tratara de comedias románticas bobaliconas, no vi Antes del amanecer (1995) y Antes del atardecer (2004) hasta hace unos meses. Craso error por una parte, y al mismo tiempo, un afortunado acierto al no tener que esperar nueve años para seguir la segunda parte de las andanzas de Jesse y Celine ni otros tantos para disfrutar de Antes del anochecer (2013), última entrega de una trilogía llamada a entrar por derecho propio en la lista de las grandes sagas de la historia del cine.

Si Antes del amanecer nos mostraba la ingenua fe en los sueños de la veintena y con Antes del atardecer buceábamos en las dudas aún llenas de optimismo de la treintena, ahora Antes del anochecer aborda la decepción y el desgaste amoroso en la cuarentena, y es por ello más amarga que sus predecesoras.  E infinitamente más redonda.

El equipo formado por Linklater, Hawke y Delpy (quienes, además de director y protagonistas, son autores del guión) ha elaborado una película que disecciona con extraordinaria lucidez los avatares de una relación amorosa adulta. Y todo ello rodado con una engañosa sencillez, a través de un estilo cercano al cinéma vérité basado en un lenguaje cinematográfico de exquisita depuración que nos regala largos planos sostenidos (¡portentoso el del viaje en coche al inicio de la cinta!) y dinámicos travellings de seguimiento hacia atrás con los que acompañamos a la pareja en sus paseos por ese luminoso y encantador pueblo griego.

Con todo, el pilar fundamental sobre el que se sustenta la película son los diálogos, ágiles, ingeniosos, inteligentes, auténticos y pronunciados por dos actores en permanente estado de gracia que parecen fundir su propia identidad con la del personaje que interpretan. Por si fuera poco, también los secundarios, inexistentes en las entregas anteriores, brillan con luz propia en sus reflexiones cargadas de espontaneidad sobre la vida y el amor.

antesdelanochecer2

Todos estos elementos (el lenguaje cinematográfico, los diálogos, las interpretaciones) provocan indefectiblemente la ansiada identificación de nosotros los espectadores con los conflictos vitales que estamos presenciando. Con mis mayores respetos, ni El señor de los anillos, ni Star Wars ni similares. Esta sí que es una saga épica, en la que se libran guerras existenciales y una conmovedora lucha por mantener viva la esperanza y sacar adelante el amor que tantos factores amenazan con destruir.

Para rematar la faena, un estupendo final que, como la vida misma, nos deja un regusto agridulce.  Un happy ending al uso habría sido una ñoñería imperdonable, pero igualmente incoherente habría sido un final pesimista por narices, en tanto en cuanto habría traicionado el espíritu de esta tragicomedia en tres actos. Se imponía pues un final realista (si se me permite usar un término tan manido), de matices, de grises, de claroscuros. Sabemos que aún queda un poso de amor y que, de momento, los protagonistas seguirán luchando juntos. Sabemos también que intentarán sortear los obstáculos que se presenten. Y no tenemos ni idea de si lo conseguirán.

 Aunque, por supuesto, es imposible mantenerse neutrales y deseamos con todas nuestras fuerzas que logren su propósito porque creer en el triunfo amoroso de Jesse y Celine es creer en nuestro propio triunfo amoroso. Pensando en finales antológicos de historias de (des)amor, se me viene a la cabeza el de la magistral Te querré siempre. Siendo más desalentador que el de Antes del anochecer, la conclusión de la película de Linklater me parece sin embargo aún más potente, ya que no es que intuyamos que esta pareja fue feliz y se amó, sino que hemos sido testigos y vivido plenamente las etapas de ese amor en las dos películas anteriores.  Hemos visto evolucionar esta relación, en muchos casos seguramente de forma paralela a la nuestra, y les deseamos a ellos (¡ojalá sea posible!) lo mismo que a nosotros.

En definitiva, es Antes del anochecer  una obra en la que, como en el mejor Rohmer, parece que no sucede gran cosa, y sin embargo todo está sucediendo, la vida está sucediendo, y los personajes, sin estruendosas tragedias de por medio, ríen, lloran, son felices, sufren, y, fundamentalmente, crecen y aprenden un poco más acerca del sentido de la existencia y de lo que significa madurar. Y, con ellos, nosotros. Ahí es nada.

Comentarios

  1. Sara Márquez

    Tiene su punto aunque mi favorita es la segunda.

    • Toni Ruiz

      Gracias por comentar el artículo, Sara. Lo cierto es que las tres son muy buenas y puedo entender perfectamente que cualquiera de ellas sea la favorita de alguien. A mí, sin embargo, esta última me ha parecido la más redonda y la que presenta mayores conflictos.

      • Jose Luis Ferreirós (XLiS)

        Ídem Tony. La tercera es la más lograda, al menos desde mi punto de vista. La segunda me pareció la peor…
        Interesante crítica…

        • Toni Ruiz

          Coincido contigo, José Luis, la tercera me parece una película casi perfecta. La primera me pareció una peli más irregular pero encantadora y con un momento mágico en esa tienda de vinilos escuchando la canción “Come here” (http://www.youtube.com/watch?v=nQpYHiB0k6k). Y, efectivamente, a mí también la segunda, siendo buena y con diálogos interesantes, es la que me gusta menos… Pero el final es una pasada.

  2. Jorge Valle

    ¡Qué gran crítica! Creo que la primera, por ser quizás la más romántica, es la que más me ha gustado. Pero reconozco que la tercera, por el tema que trata, era la más difícil de realizar y la que más redonda les ha quedado a esos genios que son Delpy, Hawke y Linklater. Una maravilla de película.

    Por cierto, el momento que señalas en ‘Antes del amanecer’ en la tienda de vinilos también me pareció repleto de una magia magistral.

    Enhorabuena por tu artículo.

  3. Jorge Valle

    “Una obra en la que, como en el mejor Rohmer, parece que no sucede gran cosa, y sin embargo todo está sucediendo…”
    No se podría haber definido mejor.

    • Toni Ruiz

      Muchas gracias por tus palabras, Jorge. Me alegra que tú también hayas disfrutado de estas delicias de películas.
      Saludos y gracias de nuevo.

  4. Enrique Fernández Lópiz

    Estimado Tony, me alegra que te gustara mi crítica de esa angustiosa peli que es “La hora final”; y también yo te felicito por esta agridulce película que es “Antes del anochecer”, aunque yo hice una crítica para otra Web donde no salía bien parada, desde mi modo de ver; pero no quita para que tu opinión me parezca respetable y bien escrita, e intuya en ello la variable juventud de tu lado. Si algún día quisieras contrastar tu crítica con la mía, más breve, puedes ir al Link: http://www.filmaffinity.com/es/user/rating/559502/543363.html; escribo bajo el pseudónimo Kikivall. Un abrazo colega

  5. Toni Ruiz

    Hola de nuevo, Enrique. Acabo de leer tu crítica en filmaffinity porque siempre es interesante contrastar opiniones, y, tal como señalas tú, también me parece un análisis tremendamente bien escrito y razonado aunque no lo comparta.

    Entiendo, eso sí, que la película te pueda parecer “verborreica” (se cimienta en los diálogos) y que pienses que las conversaciones no van a ninguna parte y están plagadas de trivialidades, pero es que por mi experiencia la vida y las relaciones son así y, tras intercambios aparentemente triviales, se esconden a veces conflictos mucho más hondos. Es mi visión y este título (y la trilogía en general) me apasiona.

    Puede, por supuesto, que mi apreciación esté condicionada por esa “juventud” a la que aludes, aunque, más que joven, ya voy tirando a maduro, ja ja. Digamos que por edad yo encajaría en ‘Antes del atardecer’.

    Un placer debatir contigo, de veras. Saludos afectuosos.

Escribe un comentario