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Ant-Man

Por Alejandro Arranz

-Una bienvenida incorporación para el universo Marvel. Ant-Man deja a un lado la grandilocuencia y a cambio es fresca, encantadora y muy divertida.
-A veces muchas pequeñas cosas buenas pueden hacer una grande y definitivamente esta aguda e ingeniosa película es una comedia de aventuras monumental.

No es la primera vez que el cine decide reducirse hasta tamaño cuasi-molecular para ver el mundo desde otra perspectiva. Una de las ocasiones más reconocidas fue en 1957 cuando se estrenó una inquietante joya del cine fantástico que a día de hoy no ha envejecido, El increíble hombre menguante de Jack Arnold. Más tarde llegarían otras como Viaje Alucinante (1966), El Chip Prodigioso (1987), Cariño he encogido a los niños (1989), Antbully (2006) o Arthur y los Minimoys (2006) -entre otras-. Y ciertamente siempre ha sido todo un misterio para el hombre el reflexionar sobre como sería volverse del tamaño de un insecto, multiplicar el ya de por si inmenso universo que nos rodea e incluso reducir nuestro tamaño hasta entrar en una dimensión subatómica donde el tiempo y el espacio no significarían lo mismo. Fue en 1962 cuando Jack Kirby y Stan Lee crearon a Ant-Man. De hecho, su primera aventura titulada “El hombre en el hormiguero” (publicada en la antología de “Tales to Astonish”) era más bien una escalofriante historia fantástica con no pocos puntos en común con la antes citada película de Jack Arnold. No obstante estos dos señores de mente privilegiada, se olieron poco después que un personaje con esas habilidades cuadraba a la perfección en su galería de tipos superheroicos. Y así fue como Henry “Hank” Pim se convirtió en el primer Hombre Hormiga, que un año más tarde se contaría como uno de los miembros fundadores de los Vengadores. Está claro que el universo cinematográfico de Marvel no es demasiado fiel a los comics, porque además éste nada ejemplar caballero fue también el padre y creador del villano Ultrón. Así pues y ateniéndonos a los cambios que se han producido con respecto a las viñetas, aquí tenemos al primer Ant-Man ya retirado y pasándole el relevo a su sucesor, Scott Lang, ese entrañable perdedor al que encarna Paul Rudd en el filme. Pues bien, Marvel ha decidido acabar la fase 2 con este nuevo héroe y después del despido de Edgar Wright (si tienen la posibilidad háganse un favor y lean el magnífico guión que había sobre la mesa) y el fichaje de nuevos guionistas y un director de comedias románticas, al fin podemos ver el resultado. Peyton Reed firma la primera aventura de uno de los héroes más veteranos de la Marvel y en el reparto tenemos a Paul Rudd, Michael Douglas, Evangeline Lilly, Corey Stoll y Bobby Cannavale -entre otros-. ¿Será este nuevo héroe lo suficiente grande para entrar a formar parte de este universo?

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Parece que el tamaño no importa tanto como creen algunos, porque Ant-Man es la bocanada de aire fresco que necesitaba este género. Siguiendo en cierto modo la estela de “El Soldado de Invierno”. Me explicaré, la secuela del héroe más patriota de la editorial fue una absoluta sorpresa en muchos sentidos. Uno de los más importantes fue el de brindarnos un filme de espías en lugar de la típica historia de superhéroes. Pues bien, el filme de Reed no es la épica marveliana a la que se nos tiene acostumbrados. Es una comedia de aventuras setentera que refresca una fórmula alarmantemente estancada sin renunciar a su espíritu; ofreciendo guiños, cameos, acción, fantásticos efectos especiales, humor chispeante y cumpliendo como antecedente de “Civil War”. Dicho de otra manera, un héroe muy pequeño que ofrece una diversión descomunal, rebosante de ingenio y con un par de momentos fabulosos. Uno de sus puntos fuertes es que en lugar de centrarse en volar cosas por los aires y otros elementos pasajeros, Reed y los guionistas (Edgar Wright, Joe Cornish, Adam McKay y Paul Rudd) entienden que lo principal es la historia y en especial los personajes. Y mientras se visiona el filme se nota que hay cariño tras éstos, hay un excelente trabajo detrás, sumado a un buen puñado de inteligencia y creatividad. A Rudd el traje le queda como anillo al dedo, resulta un héroe tan carismático como la propia cinta, Douglas no se reduce a un simple tutor sino que tiene tiempo de profundizar en su personaje y ofrece una buena interpretación que no se aleja tanto del personaje suspicaz, manipulador y volátil que todos conocemos y amamos (excepto cuando se le escapa la manita con la señora Van Dyne). También tenemos a una estupenda Evangeline Lilly que también rompe con lo establecido dejando a un lado el mero rol de interés romántico para establecerse como una futura heroina fuerte y muy espabilada (cuidado Viuda Negra, tienes competencia). No se puede decir lo mismo del villano, a pesar del buen trabajo del actor Corey Stoll, esta némesis resulta estandar y olvidable. El resto de secundarios (Cannavale, Peña, etc) también hacen un gran trabajo.

Aunque no sea el guión de Wright en todo su esplendor, ha quedado grabada mucha de la chispa del director británico. Y lo que el público debe comprender es que esto no es Los Vengadores ni tampoco una de las aventuras individuales de sus congéneres. Es una comedia ligera y muy divertida, una película de aventuras de las de antaño y también una de robos. Ant-Man es un concepto diferente de lo que nos haya ofrecido antes Marvel, aunque tiene algo de aquí y de allá se hace evidente lo fresco de la propuesta, la cual tiene la difícil labor de cerrar la segunda fase. Y es que tras Age of Ultron y precediendo a la a priori gigantesca -y saturada- Civil War, es una decisión un tanto peculiar colocar la primera aparición del hombre hormiga en la gran pantalla. Nada parecía indicar que tuviera la contundencia y más importante aún la trascendencia necesaria para concluir la fase. Y ese es uno de los problemas más importantes a los que se enfrenta esta película de cara al público, que no supone un cambio sustancial en el universo como lo hizo en su momento The Winter Soldier, aunque sí concluya la fase de una manera acertada y concisa. Porque además de reducir un par de niveles de asfixiante ampulosidad hiperheróica (algo totalmente necesario teniendo en cuenta los dos filmes sobrecargados entre los que se sitúa), también funciona como un competente nexo repleto de referencias, “easter eggs” y un par de momentos que se presumen muy relevantes en el futuro de la franquicia. Pero dejando a un lado la inmensidad del universo Marvel, volvamos a un mundo algo más pequeño y analizable. Entre los geniales golpes de humor, el villano de turno con su plan de dominar el mundo y la desgastada aunque extrañamente funcional trama familiar, encontramos una de las mayores virtudes de la cinta, las escenas en las que nuestro héroe encoge. Son realmente vistosas y muy divertidas, algunas en particular son de aplauso; al igual que el delicioso climax, en el que la diversión y el ingenio no dan al espectador tiempo para respirar. Para acabar tenemos dos nuevas escenas post-créditos, ambas importantes y por las que merece la pena esperar. En particular la segunda, un fragmento extraido directamente de Civil War.

El héroe más pequeño de Marvel protagoniza una comedia de aventuras de talla XXL. Marvel sigue en forma gracias a una reformulación a corto plazo que trae consigo una de las películas más divertidas e imaginativas de la franquicia. Ant-Man tiene carisma, agudeza, ritmo, humor y por encima de todo tiene un gran equipo detrás. Es un filme cuidado, con unos atractivos personajes y algunas de las mejores escenas -en miniatura- que ha dado el género. Porque la grandeza se lleva por dentro.

Alejandro Arranz

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