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Amor y desasosiego en Marie-Jo

Por Enrique Fernández Lópiz

En Marie-Jo y sus dos amores Marie-Jo es una mujer de mediana edad que ama intensamente a su marido Daniel, pero ama igualmente a Marco, a la sazón su amante. En un momento de la historia Marie-Jo deja su casa y se va a vivir con Marco. Mientras, Daniel espera angustiado su regreso. Es la historia de dos amores incompatibles. Me recuerda a la letra de Aute en aquella canción que dice: “Una de dos/ o me llevo a esa mujer/ o te la cambio par dos de quince,/ si puede ser […] o entre los tres nos organizamos,/ si puede ser. Pero con la novedad en este film de ser la mujer y no el hombre quien alterna pareja, es decir, quien tiene dos hombres objeto de su amor. Y Marie-Jo no para de cavilar y sentirse malcontenta con uno y con otro.

Triángulo amoroso donde se da cuenta de que lo que pretende Mari-Jo es imposible y no tienen salida. Pero hay que ser fuertes y como sea sortear el bache de las contradicciones. Ni la violencia ni la autolisis son solución. El sol nace y muere cada día, y en cada mañana, Marie-Jo sigue teniendo dos amores, aunque ella misma diga: «amar a un hombre te llena, amar a dos es el vacío…». Todos quieren vivir en plenitud con la persona que amada, pero no se puede dividir un número impar sin decimales de angustia, renuncia, sacrificio, tristeza o culpa. En un triángulo amoroso, siempre hay un ángulo solitario donde alguien sufre y espera o desespera, mientras los otros dos yacen juntos sin paz ni alegría.

Robert Guédiguian dirige excepcionalmente esta película francesa con su peculiar estilo naturalista. El film hace que nos identifiquemos con sus personajes en una trama de amor singular con altos y bajos, de buena factura. Tiene un buen guión de Jean Louis Milesi y el propio Guédiguian, acertada fotografía de Rénato Berta, bonita música a cargo del sonidista Pascal Maziéres y el montador de sonido Vincent Commaret, y un buen montaje (Bernard Sasia) y puesta en escena.

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El reparto es muy acertado con actores y actrices donde resalta la labor estelar de Ariane Acaride, Jean-Pierre Pierre Darrouussin y Gérard Meylan excelentes, a quienes acompañan Julie-Marie Parmentier, Jacques Bourdet, Fréderique Bonnial, Yann Tregouet.

Premios en 2002: Festival de Cannes: Sección oficial. Premios César: Nominada a Mejor actriz (Ariane Ascaride). Festival de Valladolid-Seminci: Sección oficial.

Es una historia sencilla de amor, encuentros, desencuentros, celos, rivalidad filio-materna, marido abnegado y amante enamorado. Dos amores que se alternan y que a la vez que enriquecen la vida de Marie-Jo, también la llenan de culpa y desosiego. Y como escribe Riambau: La estabilidad de la tierra firme no es incompatible con el vaivén de las olas, y ambos elementos conviven perfectamente en un lugar como Marsella“.

La forma de presentar a los personajes y las aventureras tramas son realizadas con una habilidad, candidez y escrupulosidad equivalente a una forma de revisión de las trivialidades de la cotidianeidad, algo a lo que por otra parte Robert Huédiguian nos tiene acostumbrados desde obras suyas anteriores como: El dinero da la felicidad, 1992; Un amor en Marsella, 1997; Al ataque, 2000; o, La ciudad está tranquila, 2000.

Con esta película uno se hace preguntas sobre por qué los humanos somos así, absorbentes, monógamos, incondicionales y sin posibilidad a la apertura de otras experiencias y afectos. Una historia de amor triste, de personas que se quieren aunque querrían dejar de quererse, de amores imposibles y geometrías insondables con mixturas imposibles de asir. Son cuestiones para psicólogos o filósofos, pero que todos podemos entender muy bien e identificarnos perfectamente pues se trata de una situación inserta en el imaginario universal.

En resolución, una película digna de verse, una obra humana, en la que el director se adentra en las complejidades del querer con una aparente y pasmosa simplicidad, y con ello nos regala una obra conmovedora. Como escribió Martínez Santos: No alcanza las alturas trágicas de obras anteriores de Guédiguian, pero, como ellas, emociona y cautiva. [...] sereno drama a media voz, que da variedad, y enriquece con un ángulo de visión inédito.” Pues eso. A buscarla y a ver esta pequeña joya. Yo la aconsejo… a pesar de su final fácil y tópico, que todo hay que decirlo.

Tráiler aquí: https://www.youtube.com/watch?v=GxJLrWoeZLE.

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Comentarios

  1. Marta

    Para mi es un maravilloso relato de Robert Guédiguian en el que demuestra una gran capacidad para hacer que nos metamos en la piel de cada personaje. Genial crítica, Enrique.

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