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Amigos de más

Por Alejandro Arranz

-Ingeniosa y encantadora, aún con sus múltiples problemas y siguiendo la fórmula típica del género la química entre Radcliffe y Kazan hace magia, el guión es bueno.
-Los diálogos son frescos y divertidos y la película pasa en un suspiro hasta los minutos finales, donde se hunde estrepitosamente.

Michael Dowse, director de películas como Fubar o Llévame a casa nena y guionista de la inminente, La Gran seducción, donde volveremos a disfrutar de la presencia del inimitable Brendan Gleeson, nos trae una comedia romántica que ha gustado mucho entre la crítica internacional, casi tanto como la contagiosa química que ha surgido entre sus protagonistas, Zoe Kazan (Revolutionary Road) y Daniel Radcliffe (Killing your Darlings) co-protagonizan este romance típico pero inusualmente encantador, con guión de Elan Mastai (Alone in the Dark), un guionista bastante malo que en esta ocasión ha hecho un trabajo meritorio, los diálogos destilan ingenio, encanto e ironía y todo el libreto se nota que está escrito con competencia a pesar de los evidentes fallos, es bueno que una película no tenga miedo a decir lo que piensa lo único malo es que en algunas ocasiones lo que piensa es bastante tonto; en la lista de secundarios del reparto encontramos a Adam Driver, Megan Park, Rafe Spall y Mackenzie Davis entre otros. Es la prueba definitiva de que una película no necesita cambiar las reglas para gustar, “What if” no toma el camino fácil ni tampoco descubre otros nuevos, es una comedia romántica corriente que sobresale gracias a su irresistible personalidad y a dos actores en su mejor forma y también es la primera vez que el señor Radcliffe no me parece Harry Potter sino un simple chico del montón, enhorabuena.

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El núcleo emocional (espíritu si se prefiere) de la película es honesto, la naturalidad que desprende es una de sus mejores bazas a la hora de encandilar al público, no tiene problema al hablar de cualquier tipo de tema o de desmenuzar los clichés del género con su peculiar destreza para convertirlo todo en una divertida y fresca celebración sobre el amor y la amistad, a pesar de algunas líneas de diálogo toscas y fuera de lugar (véase la reiteración con el humor escatológico) la delicadeza del filme para abordar los temas es sorprendente; Mastai y Dowse han hecho un gran trabajo, el guión está repleto de situaciones típicas que se salvan de cualquier comentario negativo al respecto gracias a su realización, a los diálogos, a la actuación y a la agudeza para salir de esa posición hacia otra más favorable, el atrevimiento y la delicadeza de entremezclan continuamente, sin embargo para muchos eso de “lo de siempre, mejor que nunca” no será ni mucho menos suficiente, que se le va a hacer. Quiero ir directamente a los actores, la química es estupenda y desde luego ese es uno de los pilares fundamentales en los que se apoya la película del canadiense, pero a parte de eso me gustaría hablar de los actores por separado, Kazan está fantástica y es muy difícil que nadie diga lo contrario, por otro lado tenemos a Radcliffe, el mago favorito de casi todo el mundo, desde sus comienzos como Harry Potter este chico no ha conseguido resultarme convincente en ninguna película que haya hecho (quitando evidentemente la saga de la escritora J. K. Rowling), siempre me ha parecido que era Harry Potter, los mismos trucos, las mismas expresiones, la misma interpretación, tanto en la decepcionante cinta de terror de James Watkins como en el rol del poeta Allen Ginsberg, pero en esta ocasión, en el papel de un tipo normal y corriente me ha resultado más creíble que nunca, me ha gustado su trabajo, espero que como otros hicieron antes que él puede llegar a desmarcarse de su rol típico para después demostrar la aptitud inherente de los intérpretes británicos; los secundarios ejercen bien su trabajo y a Adam Driver no hay que quitarle los ojos de encima que vuelve con un puñado de trabajos de lo más interesantes.

El guión tiene problemas intermitentes, los diálogos al igual que las situaciones divertidas y amables se alternan con otros/as banales, ingenuos y también ineptos, pero los problemas empiezan con más seriedad a partir de los 75 minutos de película, las situaciones trilladas y los clichés se amontonan y no se resuelven con la misma pulcritud e inventiva que hasta ese momento, los motivos en primer lugar que Radcliffe y Kazan no comparten casi minutos en pantalla y eso le resta su mayor punto fuerte, otro que tanto guionista como director no saben bien que camino tomar y se les amontonan las posibilidades en unos minutos de lo más descontrolados y por último queda de manifiesto que este equipo no sabe como concluir una historia de ningún tipo; si tu “rom-com” sigue el camino habitual del género destacando por los aspectos mencionados con anterioridad y en cierta parte los eliminas de la ecuación entonces queda una película sosa y típica sin ningún aliciente, que encima el guionista se lía entre subtramas, personajes, situaciones y decisiones como si hubiera cogido el proyecto a medio terminar pues entonces la cosa empeora y si para colmo empiezas a moverte entre insustanciales momentos comerciales sólo aptos para solteronas pues tienes todas las papeletas para hundir todo lo anterior en un tiempo récord, aún así el guión mantiene el interés gracias a ese interesante número de posibilidades con el que concluir y a la labor de los actores por separado, el problema grave llega con un desenlace forzado y penoso, por lo que pasa, por como pasa y por todo en general, en unos pocos minutos de la manera más brusca y torpe posible se zanja la película como si nada, me es difícil imaginar una manera peor de acabar esta película y puede que no la haya, es una pena que en 20 minutos la película vaya tropezando con todos los obstáculos que esquivó hasta ese momento (e incluso alguno más) para terminar cayendo en el más grande de todos a tres minutos del final.

Tres cuartas partes excelentes de comedia romántica fresca, agradable y divertida, con dos actores en muy buena forma y con mucha química entre ellos, seguidos de 15 minutos flojísimos y 5 minutos imperdonables de desenlace indigno, un aplauso a lo s actores por su trabajo y en especial por haber conseguido ver a Radcliffe sin que eso acrecentara mi opinión negativa hacia él (todo lo contrario), medio aplauso para el realizador canadiense y para el guionista porque les ha salido una película estupenda de 70 minutos, pero es que hay que saber concluir con algo de inteligencia o coherencia al menos; aún así estoy seguro de que la mayoría de espectadoras no tendrán nada que objetar a ese tosco final y por lo tanto les recomiendo disfrutar de la película, se pasa rápido y se pasa bien, buena película.

Alejandro Arranz

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